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Un viejo Ford Falcon circuló casi media cuadra sin una persona adentro, raspó a otro auto y terminó en la acequia de Luzuriaga y Alem. Galería de fotos.

"Auto fantasma": estaba estacionado, se movió sin conductor y cayó a una acequia

Editado por [{"idCMSUsuario":"91","nombre":"José Luis Salas","email":"joseluisprensa10@gmail_com"}]

"Cosa de mandinga" es la expresión que la gente campo usaba antiguamente para referirse a sucesos inexplicables. Podría aplicarse al caso de un viejo Ford Falcon que estando estacionado sin ocupantes terminó adentro de la acequia de Luzuriaga y Alem luego de circular sin conductor casi media cuadra.

El extraño hecho que llamó la atención de los vecinos de la zona, y que algunos de ellos lo vieron con sus propios ojos, ocurrió este miércoles minutos antes de las 20.

El vehículo había sido estacionado por su propietario más de una hora antes en Luzuriaga, entre Alem y Emilio Mitre, más cerca de la intersección con ésta última calle.

Repentinamente, según un vecino que vive enfrente y que estaba lavando su auto, el Ford comenzó a moverse solo hacia adelante (tal vez ayudado por la pendiente que tiene la calle) y hacia el medio de la calzada.

En su marcha el "auto fantasma" rozó y dañó el costado izquierdo de la cola de un Volkswagen Polo estacionado adelante, siguió por Luzuriaga hacia el Este sin que el badén que existe antes del cruce lo detuviera y terminó de trompa en la acequia de la esquina noreste de Luzuriaga y Alem, donde funciona una carnicería. Para ello las ruedas delanteras tuvieron pasaron por encima del cordón.

El carnicero Osmar Vilchez fue testigo directo de ello mientras conversaba en la vereda con unos proveedores. "El Falcon venía solo andando, se la pegó a un auto estacionado y se cayó a la acequia. Nos tuvimos que hacer a un lado", dijo a UNO San Rafael.

"Pensamos que el conductor se había desmayado, pero no había nadie adentro, venía despacio como cuando dejás en marcha un auto", añadió.

Unos 20 minutos después llegó el propietario, que estaba trabajando en la ex Ebima, a dos cuadras del hecho, y alguien le avisó.

El hombre no salía de su asombro, e inicialmente especulaba que el extraño suceso tuvo origen en un intento de robo que dejó a su auto en movimiento.

Finalmente, un grupo de vecinos y jóvenes que pasan por el lugar ayudaron al dueño del Falcon a levantarlo y empujarlo para devolverlo a la calle.

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