El 26 de noviembre de 2010, Día de Acción de Gracias en Estados Unidos, John Skelton, un camionero desempleado de 39 años, llamó al 911 desde su casa en Morenci, Michigan, y dijo con voz temblorosa: "Intenté suicidarme y mis hijos no están aquí". Desde entonces, los niños están desaparecidos.
Admitió que desapareció a sus 3 hijos, fue condenado pero nunca se hallaron los cuerpos
El padre fue condenado por la desaparición pero no por el posible asesinato de los 3 menores de edad
Cuando la policía de Estados Unidos llegó, encontró a John Skelton con una herida superficial en el cuello y una nota de despedida. Los hijos -Andrew (9), Alexander (7) y Tanner (5)- habían desaparecido sin dejar rastro.
Nunca se supo qué pasó con certeza, aunque sí su padre terminó condenado por las versiones contrapuestas y contradicciones que hubo en la investigación.
Los 3 hermanitos que terminaron desaparecidos.
La desaparición de 3 hermanitos
John Skelton ofreció desde el primer día versiones que se derrumbaban en minutos. Primero afirmó que los había entregado a una organización clandestina para protegerlos de su exesposa, de quien estaba en pleno divorcio. Luego dijo que los había dejado con una mujer. Después aseguró que estaban con amigos en Ohio. Ninguna pista llevó a nada.
Durante los meses siguientes, el padre cambió la historia al menos 17 veces. En cartas desde la cárcel escribió frases escalofriantes: "Los niños están en un lugar mejor", "nunca los encontrarán" e "hice lo que tenía que hacer para que no te los quedaras". En una entrevista grabada con la policía de Estados Unidos en 2011 soltó la peor de las frases: "Entregué a mis hijos a alguien. Ya no están conmigo. Están a salvo". Cuando le preguntaron si estaban vivos, respondió: "Eso depende de cómo definas vivo".
La fiscalía nunca pudo acusarlo de asesinato porque no había cuerpos, pero sí lo llevó a juicio por secuestro ilegal. En enero de 2011, el padre fue condenado a entre 10 y 15 años de prisión por las tres desapariciones.
El padre que está condenado por la desaparición de sus hijos.
En 2017, ya con posibilidad de libertad condicional, John Skelton escribió una carta al juez diciendo que estaba dispuesto a revelar la ubicación "si se le garantizaba inmunidad". La fiscalía rechazó el trato. En audiencias posteriores afirmó que los hijos habían muerto accidentalmente mientras jugaban con una cuerda en el sótano y que "se deshizo de los cuerpos". Nunca explicó cómo ni dónde.
Los perros rastreadores nunca encontraron olor a cadáver en la casa ni en su camioneta. En 2021, durante otra audiencia de libertad condicional, volvió a la versión de la "organización clandestina" y añadió que los hijos estaban "felices y bien cuidados en una comunidad menonita". La junta denegó la libertad.
Hoy, John Skelton cumple su condena por la desaparición. Nunca ha sido acusado formalmente de homicidio porque jamás se encontraron los cuerpos de sus 3 hijos.






