Rosana Villegasvillegas.rosana@diariouno.net.ar
“Me quiso matar. Esta vez no buscó asustarme, mientras me pegaba me decía que me iba a matar a mí y después iba a descuartizar a mi hija. En un momento me tiró al piso, se me subió encima y mientras forcejeábamos me disparó tres veces apuntándome a la cabeza”.
El relato pertenece a una joven que el sábado denunció a su pareja, un policía que trabajaba en Maipú, de intentar asesinarla en la casa que compartían en Godoy Cruz. El hombre fue detenido, imputado e internado en un neuropsiquiátrico. Noelia Sosa es una delgada mujer de 25 años que hace dos años comenzó una relación amorosa con el policía Miguel Ángel Puertas (36). Ella tiene una hija de una relación anterior que actualmente tiene 8 años y habría sido por ella por quien dudó en comenzar a convivir con el policía, con quien finalmente se mudó hace un par de meses. “La relación siempre fue conflictiva, de hecho el año pasado tuvimos una pelea y él volvió y agarró su cama a tiros. Yo pensé en que podría funcionar si convivíamos, pero no fue así y por eso yo ya había decidido volver a mi casa paterna, pero le tenía miedo. Por eso el sábado llegué de trabajar y cómo él estaba durmiendo aproveché para hacer los bolsos, pero se despertó y se enfureció”, contó Sosa mientras se frotaba las manos, notoriamente nerviosa por el sólo hecho de recordar la fatídica madrugada del sábado 8. Según cuenta la mujer, al ver a su pareja así intentó resguardar a su niña y al regresar a la habitación matrimonial encontró a Puertas desencajado en medio de un escenario atemorizante: “Insultaba, se golpeaba la cabeza contra la pared y hablaba solo. Ahí vi que en la cama había puesto su arma, dos cargadores y dos cuchillos muy grandes, y sobre la mesa de luz tenía droga, whisky y licor”, detalló la mujer, que aseguró que en ese momento sólo intentó calmar al policía. Pero lejos de tranquilizarse, el efectivo, que prestaba servicios en Fray Luis Beltrán, comenzó a exasperarse y arma en mano la amenazó, mientras que la golpeaba con la mano libre. “Me decía que yo no iba a salir viva de ahí, que después de matarme asesinaría a mi hija con el cuchillo, y cortaba el colchón para demostrarme que tenía filo. Estaba desencajado y me decía que la única manera de que yo saliera de ahí era matándolo. Ahí fue cuando me disparó tres veces y yo sentí los impactos muy cerca de la cabeza”, contó Sosa con la voz entrecortada. En medio de ese forcejeo la joven madre logró sacarse de encima a su pareja, que ya habría estado bajo los efectos de la droga, y tomando a su hija del brazo salió corriendo a pedir ayuda. Con el auxilio de una familia amiga llegó hasta su casa en Dorrego y radicó la denuncia en la Oficina Fiscal Nº8. Desde esa dependencia comunicaron la peligrosa situación a sus pares de Godoy Cruz, en donde ocurrió todo y donde estaba el policía acusado. Allí se lo detuvo y tras conocer los detalles de lo ocurrido el fiscal Gustavo Felhman lo imputó de “tentativa de homicidio”. Puertas pasó por un control de médicos de la policía, quienes aconsejaron internarlo en el hospital Carlos Pereira, por considerarlo peligroso. “Yo lo único que pido es que no lo dejen salir, porque en ese momento este tipo me mata. Tampoco estoy tranquila donde vivo, porque sé que tiene amigos policías por todos lados y muchos le deben favores”, deslizó Sosa.
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Noelia Sosa dijo que antes de golpearla su pareja se drogó. Miguel Puertas, quien prestaba servicios en Maipú, fue detenido e internado en un neuropsiquiátrico. Foto: Nicolás Galuya/ Diario UNO
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El efectivo Miguel Ángel Puertas fue imputado de tentativa de homicidio.