Tamaña sorpresa se llevaron las autoridades judiciales este lunes cuando se presentaron en la casa del acusado por el homicidio de una adolescente en San Martín, que está con prisión preventiva, y notaron que se había fugado.
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El protagonista de la historia es Nahuel Omar Maturano, un joven de 29 años que desde hace varios meses está privado de su libertad acusado de participar en el asesinato de Esmeralda Yanina Fillol (15).
Desde julio pasado, el sospechoso había obtenido el beneficio de la prisión domiciliaria. Su abogado defensor, Lucas Lecour, había solicitado argumentando que no está clara la calificación legal que debe pesar sobre su cliente, entre otros motivos.
Sucede que Maturano está imputado como partícipe primario del hecho de sangre ya que se determinó que su suegro fue quien manipuló el arma homicida, pero para la defensa podría interpretarse otro grado de participación en el asesinato.
A este pedido se había opuesto el Ministerio Público Fiscal ya que entendían que debía seguir alojado en el penal. Pero el juez Federico Martínez se inclinó por la versión defensiva y otorgó la domiciliaria con el uso de tobillera electrónica.
Esta mañana, cuando se dirigieron a la casa de Maturano para notificarle que el fiscal solicitó la elevación a juicio del caso se dieron cuenta de que había escapado.
Fuentes ligadas a la causa afirmaron que hace un mes había fallecido la madre de Maturano -tuvo permiso para asistir al velorio- y desde entonces su estado psicológico no era el mejor.
Ahora, el joven se encuentra con pedido de captura e incluso se ha enviado una comunicación a Interpol para que esté tras sus pasos.
Balacera
El 10 de marzo pasado, minutos antes de la medianoche, Yanina Fillol recibió un disparo en el tórax que le quitó la vida minutos después. Su tía también recibió un impacto en el rostro pero que sólo le produjo lesiones leves.
La reconstrucción sostiene que hasta el lugar llegó una camioneta Ford Eco Sport ocupada por cuatro personas. Aparentemente, los autores del ataque querían dar con el tío de la adolescente que vende vehículos. Al no encontrarlo, comenzaron a efectuar disparos contra la propiedad e hirieron a las dos mujeres.
José Rubio Suárez (35), quien era el sospechoso de ejecutar el disparo fatal, se quitó la vida a principios de abril cuando había sido acorralado por personal policial.
