Futbol Miércoles, 20 de diciembre de 2017

Cuando el Gallo metió la mano

River Plate pudo haber sido el campeón del Nacional 1968, pero el árbitro ignoró una mano alevosa, con el defensor de Vélez Sarsfield arrojándose como un arquero.

El torneo Nacional de 1968 lo jugaron sólo 16 equipos, entre los que estaban los 12 primeros del torneo Metropolitano de la AFA (San Lorenzo fue el campeón) y 4 equipos del interior del país surgidos de los Regionales. Belgrano de Córdoba, Independiente Rivadavia, San Martín de Tucumán y Huracán de Ingeniero White, del Sur de Buenos Aires, se metían en la segunda competencia anual de la primera división. Todos contra todos a una sola rueda, lo que se dice un torneo corto.

Esa competencia que se hacía por segunda vez con la intervención de los equipos de las provincias, salvo los de Santa Fe, que eran directamente afiliados desde hacía muchos años, tuvo condimentos y aristas que quedaron en la historia, por los sucesos, por la definición y por un hecho del que se habló años.

Al final de las 15 fechas, tres equipos quedaron igualados con 22 puntos, cuando se daban 2 unidades al ganador. Vélez Sarsfield tenía el ataque más efectivo con 39 goles a favor y 14 en contra. River Plate anotó 35 y le convirtieron 15 y Racing Club anotó 29 y le hicieron 15. Debían jugar un triangular para definir el campeón.

Se fijó el Gasómetro, el estadio de San Lorenzo, como sede de los tres partidos y el jueves 19 de diciembre River superó a Racing 2 a 0 con goles de Jorge Dominichi y Oscar Mas. Tres días después, el domingo 22, llegó el turno de River y Vélez.

Para los Millonarios jugaron: Gironacci (que unos años después jugó en Deportivo Maipú), Ferreiro, Paira, Guzmán, Dominichi, Recio, el mendocino Roberto Pocho Gutiérrez (se fue de Godoy Cruz), Carlos Rodríguez, Cubilla, Daniel Onega y Mas. A los 20' del ST, Amadeo Carrizo remplazó a Gironacci (lesionado). Esa fue la última presentación del arquero, que estuvo en River durante 24 años y jugó 513 partidos.

En Vélez ingresaron: Marín, Gallo, Santos Iselín Ovejero (mendocino procedente de Murialdo), Zóttola, Atela, Solórzano, Moreyra, Luna, Wehbe, Willington y el otro mendocino Mario Nogara (del Atlético Argentino).

Igualaban 1 a 1 con goles de Luna (VS) y Onega (RP). Y vino el suceso que El Gráfico retrató así en su crónica: "37 minutos del segundo tiempo. 1 a 1. River ataca sin orden pero con insistencia. Daniel Onega sale a buscar un centro cerrado de Cubilla y anticipándose a Moreyra, la levanta de cabeza hacia atrás. La trayectoria de la pelota sobra a Marín y Ovejero. Cuando Zóttola intenta la 'chilena' sobre el cuerpo de Recio, el 5 riverplatense la cabecea hacia abajo. Gallo, quien viene cubriendo la valla de derecha a izquierda, se arroja al suelo para rechazar. Su mano izquierda detiene la pelota. Allí la vimos pegar desde el palco de prensa. La pelota pica tras haberla rechazado Gallo, Ovejero calló de espaldas, Marín va a buscarla y Rodríguez también. Marín se zambulle por sobre el cuerpo de Ovejero y contiene. Rodríguez va hacia la pelota, pero su botín derecho encuentra el brazo izquierdo del arquero. Gallo termina su contorsión sobre la línea del gol... Fue mano de Gallo. Pero el árbitro cobró foul posterior de Rodríguez. El linesman de ese lado no dudó. Vio el penal y salió corriendo a buscar su colocación por detrás de la línea de fondo. Fue la última oportunidad de quebrar el empate, porque poco después el árbitro terminó el partido sin que se hubieran cumplido los 90 minutos de juego".

Los Millonarios llegaban a los 11 años sin títulos (el último en 1957) y ese fallo del árbitro Guillermo Nimo le sumaba otra frustración en la década más pobre en festejos que tuvo River en toda su historia. Nimo se transformaría mucho tiempo después en un showman televisivo e incluso condujo un programa en Mendoza, por Supercanal (Polémica en el fútbol).

Luis Gallo continuó jugando en el club de Liniers hasta 1974 (317 partidos desde 1965) y terminó su carrera en San José de Oruro, en Bolivia.

Y el domingo 29 de diciembre era un día histórico para Vélez Sarsfield porque venció 4 a 2 a Racing con un gol de Antonio Moreyra y 3 de Omar Wehbe. Para la Academia anotaron Maschio y Martinoli. El equipo que dirigía Manuel Giúdice salía por primera vez campeón del fútbol profesional argentino. Habían igualado en puntos en el triangular River y Vélez Sarsfield, pero la mayor cantidad de goles en el torneo le dio el título a la V azulada.

Atrás había quedado el segundo partido del triangular con varios personajes llamativos: Luis Gallo fue recordado por la mano, Guillermo Nimo por no haber cobrado el penal y porque Amadeo jugó por última vez en River Plate.