Raúl Adriazola
Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma va a la montaña reza un viejo dicho. Y en el Oeste de la ciudad de Mendoza lo ponen en práctica. Motivado por las ganas de ver a los más chicos desarrollarse y tener incluso una salida y esperanza de un lugar donde la marginalidad es dueña y señora, un hombre de bien, Mauricio Flores, le propuso a su primo, nada menos que el ex olímpico y campeón de títulos Latinos y Sudamericanos (y challenger mundialista) Daniel Eduardo Brizuela abrir un gimnasio para sacar a los chicos de la calle en su barrio, el Nueva Generación, lindero con el conocido La Favorita.
El Tatú, que se acababa de retirar del boxeo activo, aceptó de inmediato y la propia casa de Flores se transformó en gimnasio, y ya va tomando casi la categoría de "club social y deportivo", pues a la treintena de chicos que se sumaron en el aprendizaje del noble arte de los puños, con la participación de la esposa del dueño de casa, Andrea Quiroga, que hizo varios combates como amateur, se sumó en la noche un turno para que las señoras del barrio hagan gimnasia.
Palabra de hacedores
"No fue nada fácil al principio. Armamos todo a pulmón, y hasta el ring lo hicimos nosotros. Yo soy metalúrgico y me doy maña para todo. Los primeros días les dije a los chicos que fueran a correr a la placita que está pasando la esquina, y me dijeron que no, porque le tenían miedo a las banditas que están ahí y que hasta se han tiroteado entre ellos. Así que una nochecita me fui a la plaza y hablé con ellos para que dejaran en paz a los chicos y aceptaron, gracias a Dios. Ahora, hasta han podido hacer una canchita y una escuelita de fútbol. Las mujeres que vienen a hacer ejercicios a la noche también hacen la parte aeróbica ahí sin problemas", explicó Mauricio.
"Necesitamos ayuda, ya que lo que hemos realizado ha salido de nuestro bolsillos de empleados y estos son muy humildes. Sólo tenemos tres pares de guantes y algunas bolsas. Me han ayudado mis colegas de UOCRA, pero en el Municipio no nos dan bolilla", pidió Flores.
Por su lado el Tatú Brizuela comentó: "Estoy muy feliz en este lugar. Trabajamos con los chicos con mucho esfuerzo, pero ellos responden y aprenden y le ponen todas las pilas. Hay pibes que vienen de puestos que están entre los cerros y nunca habían ni jugado con una pelota, pero son fuertes y guapos y el boxeo les viene bien. Aprenden disciplina y a defenderse", explicó Daniel, y agregó: "Creo que para el (torneo) Guantes de Oro ya vamos a poder presentar a un par a competir. Hace tres meses que comenzamos y la mayoría ya está en etapa de guanteo. Vamos a comenzar a ir pronto a otro gimnasio para que hagan topes y se acostumbren a combatir", cerró Brizuela.



