Más allá de la polémica última jugada por una supuesta posición adelantada, Independiente Rivadavia no creó jugadas clara de gol. La razón del magro empate.

No generó, por eso no ganó

Por UNO

Quizás esa última polémica y última jugada haya sido la síntesis de lo que fue el partido en líneas generales para Independiente Rivadavia, que sólo pudo igualar sin goles frente a Atlético Paraná. El partido se moría y entre dos jugadores que habían ingresado para cambiar armaron una jugada que el árbitro Ramón Guaymas terminó anulando por una supuesta posición adelantada de Gastón González.

Fue la única situación clara que tuvo la Lepra durante los 95 minutos que duró el encuentro frente al limitadísimo equipo de Entre Ríos. Antes había intentado pero con un cabezazo esforzado del Flaco Pereyra. Poco, muy poco, para un equipo que necesitaba la victoria.

Pero todo tiene un porqué y tal vez haya que encontrar los fundamentos del magro empate en algunas cuestiones tácticas.

El conductor táctico leproso, Daniel Córdoba, venía utilizando un 4-4-1-1, pero frente al equipo paranaense lo cambió por el clásico 4-4-2. Con la inclusión de Hernán Gautier, la idea era tratar de acompañar más a Juan Pablo Pereyra.

Pero el Kun no fue el socio ideal del lungo atacante azul, en vez de explotar su velocidad por las bandas, para luego poder enviar algún centro, se metió en el embudo que propuso el equipo visitante y no pudo desbordar nunca.

Entonces a lo único que se dedicó Independiente en el primer tiempo fue a tirar los típicos centros anunciados desde tres cuartos de cancha, alguna vez por Dolci y en varias por el Pitu Abelairas.

A esa altura la Lepra, y todos los que presenciaron el pésimo partido, notaron que la visita sólo atacaba con un delantero y defendía con una línea de cinco y cuatro hombres más. Acá estuvo la clave.

Demoró mucho el Profe a animarse a hacer lo que finalmente terminó haciendo; que fue pasar a defender con tres y poner más jugadores ofensivos. Pero ni aún así generó situaciones.

Los caminos para romper una defensa tan férrea era abrir bien la cancha, pero todos se amontonaron en el medio del área.

Por eso la última jugada, la del gol anulado a González, terminó siendo el resumen de la impotencia y la bronca azul.

Los lesionados

Uno sí, el otro no: en plena recuperación de sus sendas lesiones están Leandro Aguirre y Maximiliano Scapparoni. El capitán azul podría volver frente a Douglas Haig el domingo. En cambio el arquero deberá esperar una semana más.

Una "vaquita"

Hinchas solidarios: un grupo de hinchas azules juntó dinero para darle al plantel para aliviar un poco la lastimosa situación económica. Los casi 30 mil pesos que recaudaron fueron destinados sobre todo a los jugadores más carenciados, los más jóvenes.