El delantero Juan Manuel Martínez, lamentó este viernes su frustrada vuelta a Vélez Sarsfield por desacuerdo con la dirigencia, a la que acusó de buscar "hacer negocio" sin atender su vocación de "querer dar una mano" al club en el difícil presente deportivo que atraviesa.
El motivo de la disputa fue una diferencia en el contrato relacionada con una clausula de rescisión de dos millones de dólares, que Vélez pretendía implementar luego de los primeros seis meses de vínculo para no ser exclusivamente un trapolín de relanzamiento en la carrera del jugador de 31 años.
El futbolista desmintió los rumores surgidos los últimos días sobre su intención de recibir una remuneración mensual similar a la que percibía en Real Salt Lake de los Estados Unidos.
"En la negociación me bajé los pantalones -graficó-. No sé que más querían", se preguntó molesto ante las cámaras de TyC Sports el delantero que salió campeón con Vélez en 2005, 2009 y 2011.
"Nunca pedí 600 mil dólares por seis meses como se dijo. Había arreglado cobrar 35 mil dólares brutos mensuales con una clausula de rescisión a costo cero porque estaban avisados de la intención de salir en junio", admitió el jugador.
"Pero cuando nos mandaron el contrato confeccionado nos desayunamos con una cláusula de rescisión de dos millones de dólares netos a pagar en el momento de una venta".
"Entonces les mandé una contraoferta con un sueldo acorde a esa cláusula. Los negocios son para ambas partes: puede que tenga cara de boludo pero no lo soy", dijo el Burrito en diálogo con la gente de TyC Sports.
Y siguió: "Vélez hoy no es vidriera para nadie. Quise venir a dar una mano y buscaron hacer negocio".


