Mendoza se unió a las muestras de afecto ante la trágica muerte de Diego Armando Maradona. Poco a poco, los fanáticos fueron congregándose en la tradicional esquina de San Martín y Peatonal para mostrar su respeto hacia el máximo ídolo del fútbol argentino que falleció este miércoles de un paro cardiorrespiratorio en la localidad bonaerense de Tigre.
Murió Maradona: Mendoza también despidió al Diez

Mendoza despidió al máximo exponente del fútbol argentino: Diego Maradona
Foto: Fernando Martinez/ Diario UNO
Luego de que la noticia fuese confirmada, y a pesar de la pandemia, decenas de personas decidieron reunirse en diferentes ciudades de Argentina para homenajear Maradona. Mendoza también fue parte de esas despedidas.
Lentamente, durante la tarde del miércoles, fanáticos comenzaron a llegar a la esquina de San Martín y Peatonal.
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Banderas, cánticos, camisetas y bombos se mezclaban con las lágrimas de quienes todavía no lograban superar lo que había ocurrido. La típica postal futbolera se trasladó hacia el centro de la Ciudad pero, en esta oportunidad, no fue para festejar un título sino la pérdida del máximo exponente del fútbol argentino.
A los 60 años, el Diego, el Diez, el Pelusa, el barrilete cósmico, el pibe de oro, dejó este mundo logrando que su nombre fuese reconocido por varias generaciones hasta en el último rincón del planeta.
Odiado y amado, con sus sombras y luces, con sus destrezas y excesos; Maradona llevó a la Argentina a ser campeona en el Mundial de México '86 y allí cumplía dos de sus sueños, los cuales había vaticinado en 1970 cuando jugaba en las inferiores de Argentinos Juniors. "Mis sueños son dos, el primero es jugar un Mundial y el segundo es salir campeón...", había dicho y no decepcionó.
Maradona fue revancha con esos dos goles a los ingleses cuando las heridas por la Guerra de Malvinas estaban más abiertas que nunca. Su gol con la mano que abría el marcador y su coreográfica jugada en la que cruzó más de media cancha y "dejó el tendal" de defensores ingleses. Víctor Hugo Morales se sumó a la inmortalidad de este gol con su "barrilete cósmico" que luego fue considerado "gol del siglo".
El camino hasta allí no fue fácil y este comienzo fue parte fundamental del andamiaje que se construyó en torno a su figura. Es que él logró salir de ahí donde pocos salen, de donde la pobreza embarra hasta las rodillas en potreros improvisados. Irreverente, desde Villa Fiorito llegó a sentarse con presidentes, reyes y millonarios. Paseó en Ferrari y se codeó con la farándula.
Para muchos esto fue imperdonable. Para otros, esto lo convertía en un héroe de carne y hueso con sus aciertos y errores.
Los fanáticos lo lloraron por lo que fue, los amantes del fútbol por lo que entregó y otros por lo que posibilitó. Es que Maradona también significó ese abrazo en familia, ese encuentro con amigos, ese grito de gol desgarrado y visceral, esos nervios y alegrías compartidas quizás con quienes ya no están. El Negro Fontanarrosa lo expresó así: "La verdad que no me importa lo que Diego hizo con su vida, me importa lo que hizo con la mía..."
Mendoza, el país y el mundo, este miércoles despidieron al ídolo con bombos, banderas y cánticos. Como en la cancha, como en el potrero.