Y la fiesta estuvo. La histórica jornada con dos equipos mendocinos, como Independiente Rivadavia y Godoy Cruz, jugando en Primera tuvo desde la previa el acompañamiento de la gente.
La fiesta del fútbol mendocino entre la Lepra y el Tomba fue completa en las tribunas
El enfrentamiento entre Independiente Rivadavia y Godoy Cruz Antonio Tomba es un hecho histórico para Mendoza, y la hinchada local lo vivió de ese modo
El hincha de Independiente pintó de Azul el Parque y derrochó ingenio a la hora de chicanear a los rivales.
Como dice el dicho, que "pueblo chico, infierno grande", pues todos se cuentan los piojos, los Caudillos del Parque pusieron el dedo en la llaga con temas como "la siesta" o la localía en el estadio Malvinas. Párrafo aparte el mote de "fríos" para los bodegueros.
Por eso, la llegada del plantel godoycruceño fue acompañada por una "nevada" de espuma a modo de nieve artificial.
Luego, cuando el arquero de Godoy Cruz Franco Petroli fue a ubicarse en el arco que da al sector Norte, la parcialidad de esa tribuna le mando una lluvia de almohadones. Fueron más de un centenar, y al sacarlos los auxiliares se demoró el reinicio del juego.
Para Daniel Vila la fiesta empezó antes del partido
Se estrenaron banderas, pendones y paraguas con el color azul. Pero lo principal, nunca dejaron de alentar a su equipo.
El punto máximo de ebullición fue a los 36' del complemento, cuando el incesante "vals" de la hinchada se transformó en rock& roll con la llegada profunda de la Lepra, que Tonetto no pudo convertir.
El Gargantini se tiñó de azul en el reinicio











