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Gustavo Mariani y una linda historia de vida como formador de jugadores

Editado por Omar Romero
romero.omar@diariouno.com.ar

Gustavo Mariani fue un volante central que dejó su sello en el fútbol mendocino. El santafesino hace 37 años vive en Mendoza, donde formó su familia (está conformada por su esposa, María Inés y sus hijos, Emiliano y Matías).

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Se dio el gusto de jugar en Gimnasia y Esgrima e Independiente Rivadavia y varios clubes de nuestra provincia. Trabajó 16 años en la Lepra como director técnico y coordinador de las divisiones inferiores.

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El ex volante está en el área de Acción Social de la Subsecretaría de Deportes de Mendoza y trabaja en el programa de escuelas de fútbol, donde ayuda a los chicos de los barrios carenciados.

"Hace muchos años que trabajamos en la Subsecretaría de Deportes, donde tenemos un programa de escuelas de fútbol. Nos hemos centralizado en la contención de los chicos y trabajamos en barrios carenciados. Yo por ejemplo trabajo en el Barrio Campo Papa con el Taca Chavero, Daniel Riestra y Alfredo del Carmen Ávila", explicó el ex volante.

"Ante la palabra de un profesor los chicos prestan mucha atención. Ellos están tan proclives a cualquier tentación y le damos consejos para que no roben, no se droguen, para que estudien y sean buenas personas", admitió.

"Son pibes muy vulnerables y están en un zona muy conflictiva. Les damos una merienda, hay chicos que ni comen. Lo nuestro pasa por aconsejarlos para que tomen un buen camino", admitió.

"Es un orgullo para nosotros poder lograr que los chicos conozcan el mar, hemos llevado chicos hasta Brasil a jugar campeonatos. Nos ponemos felices con la sonrisa de los pibes", afirmó con emoción.

"A los lugares que vamos hay potreros, pedazos de pastos, donde tenemos que hacer una cancha al lado de las villas. A nosotros nunca nos han hecho nada y siempre hemos tenido el apoyo de la gente", confesó.

"Es un entrenamiento normal como se hace en cualquier lado, pero no con la misma exigencia. Muchos de los chicos tienen falta de nutrición. Son muchos chicos que tienen carencias afectivas y cuando le demostramos un poco de cariño se sienten cómodos y hablan con nosotros", explicó.

En Mendoza formó su familia

"La verdad que pensé que no me iba a quedar mucho tiempo acá. Me gustó mucho esta provincia que quiero tanto. Pensé que sería un paso fugaz cuando vine a jugar a Andes Talleres", afirmó.

"Me siento un mendocino más, incluso mis dos hijos Matías y Emiliano nacieron en esta provincia. Mi esposa María Inés me bancó siempre para que jugara al fútbol y se hizo hincha del Atlético Argentino", reconoció el Pelado, como lo conocen todos en el ambiente del fútbol.

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Su paso por el Lobo y la Lepra

"Fue un gran orgullo vestir las camisetas de los dos equipos más importantes del Parque. Es un gran logro haber jugado en los dos clubes. En Gimnasia e Independiente tengo recuerdos muy lindos, donde formé grandes equipos", opinó.

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Los entrenadores que lo marcaron

"En Mendoza tuve a Enrique Fernández, Alberto Garro, Eduardo Grispo, y Pedro Palazzo, entrenadores que me enriquecieron para ayudarme a ser un buen jugador y gran persona", opinó.

Sus años en las inferiores de Independiente

""Fueron muchos años trabajando en las divisiones inferiores, y es un orgullo que hoy estén jugando en primera división Luciano Sánchez y Julián Navas", contó.

"Matías Minich fue un gran jugador y una excelente persona. Lo tuve como futbolista. Es un chico muy preparado que ama esta profesión. Le puede dar muchas alegrías a Independiente Rivadavia", fue el elogio de Mariani para el DT de la Lepra.

"Sería importante que a los técnicos de Mendoza, que son muy capaces, les den la oportunidad de desarrollar sus ideas, así como se las dan a los entrenadores que vienen de Buenos Aires", cerró.

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