Daniel Oldrá es parte de la historia de Godoy Cruz, es uno de los máximos ídolos del club y lleva el escudo del Tomba en el corazón. El Gato disfrutó y lloró por su querido Expreso.
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A los 53 años se emociona cuando habla del Bodeguero, donde se formó y creció como jugador. Empezó a marcar una historia como jugador con el ascenso del 1994 al Nacional B, después de ganar el torneo del Interior en Misiones ante Guaraní en ese equipo que dirigía Alberto Garro. Después logró dos ascensos a primera división: en el 2006 siendo ayudante del Chocho Llop y como entrenador en el 2008. Hoy es el manager de la institución.
"No me siento un ídolo, si pensara así le estaría faltando respeto a muchos que pasaron por esta institución. Me siento un hincha más de Godoy Cruz, soy muy afortunado y respetado. Cuando me tocó ser entrenador era como si estuviera dirigiendo a la Selección Argentina. Llevo toda una vida en el club, tengo 53 años y 43 los pasé adentro del club", explicó con algo de emoción.
"Mis inicios fueron desde muy chico, a los 8 años, vine al club y empecé a jugar en la divisiones inferiores. Había una cancha de baldosa y dos potreros donde entrenábamos los chicos de inferiores, esos son los inicios que nunca me voy a olvidar", admitió.
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" Nos fuimos a probar con varios amigos que vivíamos en el barrio Laprida, logré quedarme en Godoy Cruz y ahí empezó mi historia en el club", reveló.
El ascenso histórico del 94
"Es algo que lo vamos a recordar siempre, el fútbol de Mendoza estaba muy alicaído, había perdido las plazas a los Torneos Nacionales, pudimos lograr algo histórico en el club y para el fútbol mendocino", opinó.
"Ese era un grupo de amigos, que se conocía desde las inferiores, la mayoría era de Mendoza y todo se logró con mucho esfuerzo y sacrificio. Claudio Manchado, Manuel Villalobos, el Ruso Marcucci, el Cachorro Abaurre, el Gato Lentz, el Chino Vargas y el Rafa Iglesias somos los que iniciamos una historia linda en Godoy Cruz. Teníamos muchas dificultades económicas y dejamos todo en la cancha. Hoy seguimos siendo amigos", recordó.
Sus sensaciones con los ascensos
"Fueron lo máximo, es algo que no puede explicar. En el 2008 fue muy importante porque habíamos bajado de categoría y no era fácil volver a ascender. Fue una de mis mayores alegrías", rememoró.
Con respecto a los consejos que le da a los pibesm explicó: "No soy un padre futbolístico, los he ayudado a que tengan un crecimiento como personas, que se encariñen con esta institución y cuando se ponen esta camiseta la tienen que defender con el alma, como lo hicimos nosotros. Con el fútbol se pierde a los amigos, la familia y muchas otras cosas más", reconoció.
Con respecto a los entrenadores que pasaron por la institución, mientras estuvo como manager reconoció: "Siempre fui respetuoso de los entrenadores, han pasado más de 15 y nadie puede decir que le pusimos piedras en el camino".
"La dirigencia apostó por entrenadores que no tenían experiencia y no les fue mal, el último fue Diego Dabove, que hizo un gran campeonato", agregó.
Su relación con Mansur
"El 80 por ciento de lo que es Godoy Cruz, se lo debemos al presidente José Mansur, es una persona inteligente a la hora de tomar decisiones, de comprar y vender jugadores. Le cambió la historia a Godoy Cruz con un grupo de gente importante y hoy somos un equipo grande del interior"
Su deseo de jugar en el Gambarte
"Todos queremos jugar en el Feliciano Gambarte, a la larga vamos a volver al estadio, hay que tener paciencia y algún día vamos a retornar al estadio. No me quiero morir sin ver a Godoy Cruz jugar nuevamente en allí", admitió.
Su paso por River Plate
"Fue algo único que me dirigiera el Flaco Menotti, que había sido el DT campeón mundial de 1978 y era el entrenador del momento. Parecía que estaba en un sueño al estar en un tremendo estadio. Se sacaban fotos con todos menos conmigo porque no me conocía nadie", dijo entre risas.
"Llegué con un bolsito y después viví cosas muy lindas. Tuve una gran relación con Daniel Pasarella -con quien concentrábamos en algunas ocasiones-, con el Checho Batista y el Loco Carlos Enrique. Después me hice muy amigo de los hermanos Da Silva", recordó el Gato.
"Teníamos un equipazo con el Flaco Menotti como entrenador; me hizo debutar en Mar del Plata ante Independiente de Avellaneda. No jugué mucho con el Flaco y cuando se fue vinieron Merlo con Alonso y ahí tuve bastante continuidad", opinó.
Un Ping pong con el Gato
El gol que más gritó como jugador: "Uno que le convertí a Colón, me subí arriba de la tela, festejé como loco y después no me lo cobraron. Fue lindo, la había agarrado afuera del área".
El gol que más gritó como entrenador: "Cuando le ganamos a Independiente Rivadavia 3 a 2 con el gol del Fideo Fernández y el 1 a 0 en la cancha de la Lepra con el gol de Abaurre.
Las mayores alegrías: "El ascenso del '94 como jugador y después el que conseguí como ayudante de Llop en el 2006 y en el 2008 como entrenador".
Su tristeza: "Fue cuando perdimos ante Huracán y nos fuimos al descenso. Me quedé llorando como loco y estuve hasta las 12 de la noche en el vestuario".
Un amigo en el fútbol: "El Ruso Marcucci, empezamos desde muy chicos jugando al fútbol. Después tengo a muchos, el Chino Vargas, el Gato Lentz, el Rafa Iglesias, los hermanos Almeida, Alejandro Abaurre, Sandro De Luca, éramos todos muy amigos".
El mejor futbolista que vio como jugador y entrenador: "Como futbolista fue el Ruso Marcelo Marcucci, no por algo se fue a jugar a España. El Loco Fornari, el Bichi Borghi, entre otros. Vi a varios".
"Como entrenador fue David Ramírez, quien jugaba de nueve en Ferro y terminó siendo enganche. Enzo Pérez -tenía mucha sabiduría para jugar al fútbol-, el Negro Nicolás Olmedo y el Loco Ibáñez".
El mejor técnico: "Tuve varios entrenadores, pero sin dudas el que me formó fue Alberto Garro, me enseñó mucho. Después tuve a varios, el Flaco Menotti, Daniel Passarella y Ricardo Rezza".



