El entrenador de Independiente Rivadavia se mostró muy feliz por la contundente victoria conseguida en el partido de ida ante Nueva Chicago y se quebró de emoción cuando le preguntaron sobre la presencia de su padre Aladino, de 88 años, quien llegó desde Villa Ramallo para presenciar el encuentro.
La emoción de Gómez
"Me emociona verlo. A él le gusta que el equipo juegue bien y que golee. En la vida me exigió siempre y eso se lo voy a agradecer toda la vida", dijo con mucha emoción.
"Me lo traje al viejo y fue muy emocionante que viniera a la cancha. Si seguimos pasando le pago todos los boletos para que me siga a todos lados, mi viejo es todo en la vida", dijo con emoción.
Las lágrimas del DT




