Gonzalo Mottes (25) es puro orgullo y le brota de los poros. El defensor, que viene de salir campeón de la primera división de Venezuela con el Deportivo Táchira, vino a Mendoza a pasar unos días con su familia y contó lo que vivió tras la consagración.
El Manuchito Gonzalo Mottes fue campeón con el Táchira y contó cómo se vive en Venezuela
Mottes, el hijo del Manucho -aquel reconocido delantero y entrenador del fútbol mendocino-, vivió en San Cristóbal y relató cómo está ese lejano país.
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Allí estuvo con su novia, Lola, quien lo bancó en todo momento.
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El Manuchoto se prendió en una larga charla con Ovación.
-¿Cómo fue la consagración con Táchira?
-Fue lo más parecido a una alegría plena ser campeón y la felicidad que le generamos al pueblo no tiene comparación, el hecho de quedar en la historia del club y conseguir gloria, no tiene precio. Es una noche que recordaré toda mi vida.
-¿Cómo es el club?
-Es un club acorde a una primera división, tiene su propio predio, gimnasio, queda muy cerca del monte y está rodeado de pinos y maleza, transmite una paz y es muy agradable. Realizamos fútbol o lo más táctico en el estadio del estado (en Pueblo Nuevo), que está en excelente condiciones.
-¿Cómo fueron los inicios en Gimnasia y Esgrima?
-Fue duro porque pasé a convivir en una pensión con 22 personas que no conocía, pero hice grandes amistades y eso me hizo fuerte para el resto de mi vida, convivir, ayudar a ordenar, limpiar, aprender a lavarme las cosas y comer lo que había en el día a día. Me sirvió para crecer mucho desde la cabeza no solo como jugador.
-¿Te acordás el día que te probaste en un club?
-Fue una pretemporada en Laprida (Buenos Aires), no tenía idea donde estaba, el primer día hicimos pasadas de 300 metros, ¡no daba más jajaja! pero no podía aflojar porque era mi sueño; fue durísimo para mí porque no estaba acostumbrado a esa exigencia.
-¿Cómo te fue en Gimnasia La Plata?
-Llegué y había cambio de técnico, estaba Andres Yllana de coordinador y mi técnico era Lucho Zaniratto. Me tocó ser capitán a 3 meses de haber llegado y salir campeón de quinta división. Fue un año buenísimo y me tocó debutar en Reserva ese año, después no tuve la suerte de firmar, pero como dije antes me formó en mi carácter y mi cabeza también.
-¿Qué podés decir de tu paso por Defensores de Belgrano?
-Quiero agradecerle al club que me dio la oportunidad de ser profesional. Al que logré querer mucho fue al hincha, porque logramos un torneo que hacía 36 años que no se llegaba a esa instancia. Hasta el día de hoy me lo siguen recordando. La gente que trabaja allí está de toda la vida o es hijo o hija de alguien que estuvo siempre. Es una familia más que un club. Hay un párrafo aparte para Olivares, Benegas, Quiroga, Lamas, Maxi Núñez, Ilarregui, Lugones, Mur, Sandoval, etc que fueron personas que me ayudaron muchísimo en mi transitar del club, yo vivía en La Plata y todos ellos de alguna forma me apoyaron.
Además les agradezco a Leopoldo Balbín y Carlos Granero (mis representantes y amigos) y a Sergio Cortez (es la pareja de su madre).
-¿Con la altura que tenés uno de tus fuertes es el cabezazo?
-Sí, por suerte me va bien, aunque podría tener más goles, es un área que tengo que seguir mejorando.
-¿Cómo es tu relación con los otros argentinos del plantel, Fioravantti y Ritacco?
-Son muy buenos amigos que me ayudaron en mi primera experiencia internacional, y me quedan muchísimas anécdotas de risas y concentraciones. Los aprecio un montón.
-¿Qué destacás de la forma de vivir de Venezuela?
-A San Cristóbal la apodan la ciudad de la cordialidad, el venezolano siempre está dispuesto a ayudarte, a acompañarte, para una persona que va del exterior eso tiene mucha validez porque ante una dificultad te van a solucionar todo.
Está al límite con Cúcuta, Colombia, entonces es un lugar que no sufre tanto el costo político que por ahí el país transita, se pueden hacer compras en Colombia, que es un poco más barato.
-¿Falta mercadería e insumos en ese país como se suele decir?
-Se vive bien, la realidad es que esa parte ya pasó por suerte para todos los venezolanos, fue un momento muy duro que hubo. Hace ya dos años que Venezuela se está recuperando, de a poco han vuelto marcas al país, no está de pie, pero no faltan insumos. No es tanto como lo que se dice por internet en otros países, es muy duro el tema de la economía, casi la clase media no existe, entonces el hincha hace un esfuerzo muy grande al comprar una entrada, eso te hace poner en el compromiso de regalarles un triunfo. Se lo pudimos devolver con una alegría, con un título.
Otros datos de Gonzalo Mottes
- Gonzalo Daniel Mottes nació el 7 de enero de 1998. Creció en el Barrio Batalla del Pilar, de Godoy Cruz.
- Estatura: 1,93m.
- Posición: juega de marcador central por la izquierda.
- Perfil: zurdo.
- Clubes donde jugó: Gimnasia y Esgrima de Mendoza, Gimnasia de la Plata, Defensores de Belgrano y Deportivo Táchira de Venezuela.
- Su familia está integrada por sus padres, María Irene Montalbano (tiene 54 años) y Daniel Mottes (56) -están divorciados-. Su abuela se llama Teresita Ponce (79), sus tíos son Jorge Montalbano (58) y Virginia de Gennaro (56) y su prima es Giuliana (28). Su padrastro se llama Sergio Cortez.
- Está de novio con Lola Barchine, de 23 años.









