Un dato no menor a la hora de analizar factores tácticos previos, es que el césped del campo de juego del estadio Maracaná de Río de Janeiro, donde este sábado jugarán la final de la Copa Libertadores 2023 Boca Juniors y Fluminense, mejoró notablemente su estado al ser escenario de solo siete partidos en los últimos 45 días.
Cómo está el Maracaná, a horas de la final de la Libertadores entre Boca y Fluminense
En ese contexto, publicó el periódico brasileño Globo Esporte, los trabajos de restauración de la cancha fueron realizados por la denominada Gestión Maracaná, formada por los clubes cariocas Flamengo y Fluminense, a los que se sumó la Conmebol en la recta final.
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Para este sábado, cuando desde las 17 se juegue la final subcontinental, se espera que se hayan realizado pequeñas reparaciones, incluido el corte del césped y las marcas del campo de juego.
El campo de juego del mítico estadio carioca fue blanco de críticas e incluso fue motivo de multas impuestas por la Conmebol a Fluminense y Flamengo, que también jugaron sus partidos de local en el mismo escenario.
El último partido jugado en el Maracaná, que fue sede de las finales de los Mundiales de 1950 y 2014, se desarrolló hace 10 días cuando Flamengo venció a Vasco da Gama por 1 a 0 por el Brasileirao.
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El césped del Maracaná, entre algodones
El mítico estadio brasileño se puso"entre algodones" esta semana para lucir de la mejor manera en la final del sábado e incluso Boca tomará contacto recién este viernes con el escenario de la esperada final que le puede dar la séptima Copa Libertadores.
Ños jugadores podrán hacer el reconocimiento del campo de juego aunque desde este miércoles no se permitirá el acceso al predio, y se suspendieron los tours de visitas, para realizar los últimos retoques al estadio.
Esta mítica arena carioca tiene capacidad para 78.838 asistentes y fue remodelado por última vez en el 2013, de cara al mundial que tuvo a Brasil como anfitrión y donde Argentina resultó subcampeón, al caer en la final contra Alemania.




