Iban 24 minutos del primer tiempo del choque entre Barcelona y Celta cuando Lionel Messi tomó el balón, se iluminó y encaró. Con la mirada puesta en el balón pero la mente enfocada en el arco, esquivó rivales como conos y puso el 1 a 0.
El gol fue un golazo pero lo que pasó después fue lo que sorprendió. Messi nos tiene acostumbrados a sus muestras de talento pero no a sus muestras de ira.
Hace un par de semanas, el no festejo de un gol llamó la atención de todos; este sábado, con cara de pocos amigos y tras celebrar el tanto con sus compañeros, se dirigió a alguien de la platea y le hizo el gesto de "llamame".
La renovación del contrato de Messi con el Barcelona aún está en duda. Las negociaciones no avanzan y, por el contrario, se dilatan y enroscan cada vez más. ¿Es el nuevo Riquelme?



