Hay imágenes imborrables de nuestra niñez. Una -la principal- es la de nuestra mamá acunándonos o consolándonos en momentos difíciles. Pero hay algunos niños que mañana tendrán otra imagen maternal. Distinta, inspiradora y fuerte. En estos tiempos de madres solas o matrimonios igualitarios, hay pequeños que tienen una mamá que es nada menos que una boxeadora profesional, que no sólo les hace frente al día a día y a los problemas cotidianos, sino que además entrena como un guerrero espartano y se anima a combatir en un ring, buscando la gloria y el triunfo en el deporte duro.
Una es casada, otra soltera, y una en pareja con otra mujer -ambas con hijos de relaciones anteriores- y cada una tiene un hilo conductivo común: la pasión por el deporte, y en este caso una actividad peligrosa, que exige una preparación y predisposición especiales.
Yanina Orozco, Flavia Quintero y Alejandra Reinoso son tres mendocinas que actualmente combaten profesionalmente y son madres. Ellas nos cuentan sus vivencias en tres pautas: su pasión y las dificultades que les acarrea la maternidad; si se sienten en falta a los ojos de su progenie, y la relación con su madre y su imagen.
Ale Reinoso (Profesional desde el 12/6/15. Mamá de Agustín, 11 años)
"Mi hijo siempre me acompañó, y para él es natural verme boxeando, ya que me inicié poquito después de que nació, y empecé a entrenar en el gimnasio para bajar de peso. Así me enamoré del boxeo y tanto yo como su papá, que es mi técnico, formamos una familia muy unida".
"No, culpa para nada. Él es feliz de venir con nosotros al gimnasio y no quiere perdérselo. También va a las peleas y hasta me da consejos muy inteligentes, me dice que trabaje más la defensa y eso. Si tiene sueño o se aburre, porque entrenamos a la noche, ya que mi esposo y yo trabajamos de corrido, se va a dormir al auto. Pero ambos lo acompañamos a la escuela, y por la tarde hacemos los deberes".
"Mi mamá falleció hace dos años y la extraño. Fue una mujer muy callada y de carácter débil. Muy trabajadora y entusiasta, pero sumisa; trabajaba en el campo y era como las de antes, y yo no quise ser como ella. Salgo siempre a dar la pelea y no me quedo callada ante nadie sólo por ser mujer".
Yani Orozco (Profesional desde el 18/12/215. Mamá de Joaquín y Wanda, 10 y 9)
"El boxeo es algo que me apasiona, me hace sentir viva, pero al principio a los chicos mucho no les gustaba cuando ya empecé a hacerlo con más seriedad y no recreativo, pero se adaptaron, comprendieron y me entendieron. Al varoncito no le gusta. Una vez lo llevé al gimnasio, y guanteando recibí un golpe y me sangró la nariz. Se puso a llorar, así que no lo llevé más. A la nena le gusta y me acompañaba, pero decidí no llevarlos a las peleas, se ponen mal".
"Sé que por el entrenamiento y mi actividad a veces me he perdido muchas cosas de ellos, como fiestitas de la escuela y eso. Y ahí me da un poco de arrepentimiento, pero estoy para todo lo que necesiten siempre y los protejo, y ahí nos entendemos y hago mi rol de mamá como cualquier otra y somos felices".
"No tuve una buena relación con mi mamá y hubo cosas que no me gustaron. También me duele recordarla lastimada y golpeada por mi papá, y eso no me gusta. Yo no permito que nadie me golpee, y tampoco que me condicione o me quiera manejar. El boxeo me ha hecho perder parejas, pero si no me aceptan como soy es que no me aman".
Flavia Quintero (Profesional desde el 4/3/07. Mamá de Isaías, 4 años)
"Lo hice porque es lo que me nace. Amo el boxeo y no podría vivir sin eso. Me ayudó mucho el gimnasio donde fui, ya que mi hijo tenía apenas unos días de nacido, y mi técnico, Omar Palacio, me apoyó en todo, y hasta tenía a mi hijo en brazos para que yo entrenara. Y desde siempre con el nene hemos ido juntos los dos a todos lados; es mi apoyo moral".
"Creo que de esta manera le estoy dando un ejemplo en la vida. Así va a aprender a superarse, a esforzarse y a saber luchar por lo suyo. Es chiquito aún, en el club Cano insinuó que le gustaba el básquet, pero lo veo ahora que le gusta armar la guardia y hacer algunos movimientos de boxeo, aunque no diga que le gusta. No siento ninguna culpa, ya que nunca le falté como madre. Yo entreno e Isaías está junto al ring jugando y haciendo sus cosas. Ambos compartimos esto del deporte".
"Mi mamá me ha dejado la imagen de luchadora. A pesar de que no podemos estar juntas, sé que me apoya en lo que hago, y estoy orgullosa de haber heredado su empuje y ganas de salir adelante".
