Todo estaba listo para que el combate entre Jonathan Barros y Lee Selby, en Las Vegas, fuera una verdadera fiesta. El mendocino se entrenó a sol y sombra para llegar en perfectas condiciones al duelo por el título pluma de la FIB.
Sin embargo, minutos antes del pesaje oficial llegaron pésimas noticias para Yoni: los análisis de sangre dieron positivo en Hepatitis C, por lo que la organización comunicó la suspensión de la pelea.
Inmediatamente comenzaron los interrogantes: primero, porque el púgil local peleó bajo las mismas condiciones en noviembre y segundo por la gravedad de la enfermedad que, en teoría, presenta.
Según la Organización Mundial de la Salud, la gravedad varía entre una dolencia leve que dura algunas semanas y una enfermedad grave de por vida.
La infección aguda es por lo general asintomática, pero la infección crónica puede producir lesión en el hígado y a la larga originar cirrosis.
La hepatitis C es una enfermedad del hígado causada por el virus del mismo nombre, que puede causar una infección. Se transmite a través de la sangre, y las causas de infección más comunes son las prácticas de inyección poco seguras, la esterilización inapropiada de equipo médico y la transfusión de sangre y productos sanguíneos sin analizar.
En la actualidad no existe ninguna vacuna contra la hepatitis C, pero la investigación en esa esfera continúa.
Síntomas
El período de incubación de la hepatitis C puede variar de dos semanas a seis meses. Tras la infección inicial, aproximadamente un 80% de los casos no presentan síntomas. Aquellos con sintomatología aguda pueden presentar fiebre, cansancio, inapetencia, náuseas, vómitos, dolor abdominal, orinas oscuras, heces claras, dolores articulares e ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos).
Diagnóstico
Dado que la infección aguda por el VHC es generalmente asintomática, pocos son los casos diagnosticados en la fase aguda. A menudo, la infección crónica por el VHC también queda sin diagnosticar porque se mantiene asintomática hasta décadas después, cuando aparecen síntomas secundarios al daño hepático grave.
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