Análisis y opinión

Ya está en todas las plataformas la película más apasionante de Cornejo y Bullrich

El triunfo de Milei ha colocado en una situación límite a Alfredo Cornejo, candidato a gobernador de Cambia Mendoza, y a Patricia Bullrich, postulante presidencial de Juntos por el Cambio

Alfredo Cornejo y Patricia Bullrich han quedado ante una disyuntiva de hierro en sus vidas políticas. Una situación límite (el triunfo de Javier Milei en las PASO nacionales) los ha obligado a revalidar trayectorias y a demostrar cuán aceitadas están las visiones estratégicas de ambos.

Les espera nada menos que dar vuelta una tendencia electoral. El radical mendocino y la macrista porteña se han cansado de decir que tocan similares cuerdas políticas, por lo que será interesante ver el nervio con que cada uno modele el desafío. Como si fuera una de acción, suspenso y terror, la película cumbre de Cornejo y Bullrich ya está rodando en todas las plataformas.

El 13 de agosto la taba se les dio vuelta a ambos y cayó "de culo", como marca ese juego cuando el tiro no es bueno. Fue como si el inclasificable Javier Milei les hubiera "escupido el asado" a ambos referentes.

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El candidato a gobernador, Alfredo Cornejo, y la candidata a presidenta de Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich.

El candidato a gobernador, Alfredo Cornejo, y la candidata a presidenta de Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich.

Claro, una cosa es que Milei se haya ubicado un punto y medio por encima de Patricia Bullrich y a dos puntos y medio arriba del peronista Sergio Massa en el orden nacional, y otra cosa que haya arrasado en Mendoza de una manera que ningún sondeo había medido.

En una provincia donde los resultados suelen tener cierta previsibilidad y donde asustan los extremos, que un político populista de ultraderecha haya logrado el 44,8% de los votos contra el 28,27% de Juntos por el Cambio, es para que suenen todas las alarmas. Sería un consuelo endeble decir: "bueno, es que se elegían sólo candidaturas nacionales".

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Ex de todo

El dato duro es que Milei le empiojó a Cornejo la ruta que lo debería llevar sin aparentes gravedades, y por segunda vez, a la Gobernación de Mendoza. Al plan cornejista lo había dejado medio enturbiado Omar De Marchi con su éxodo desde Cambia Mendoza para crear La Unión Mendocina y hacerle frente al sancarlino. Pero el desembarco de Milei, que De Marchi celebró como si fuera propio, tiene otro peso.

Hasta el 13 de agosto Cornejo se mostraba con oxígeno suficiente para enfrentar a De Marchi. Ahora tendrá que demostrar que está lejos de requerir respiración artificial. Va a ser apasionante ver cómo enfrenta Cornejo esa avalancha ultraliberal en su propia provincia. Y mucho más ver a Omar De Marchi poniéndose el traje de SuperMilei y tratando de disimular los dislates ideológicos del original.

Constataremos además si "el Alfredo" sigue siendo ese político resistente, al que "no hay con qué darle", como decían en el propio radicalismo, ese político empeñado en trastocar el relato del peronismo kirchnerista en esta provincia, a cuyos dirigentes aún les hace brotar culebras de sus bocas militantes. O si, por el contrario, la chuza de Milei ha tocado algún órgano vital del líder radical.

De no tener dirigencia de peso en esta provincia, ahora Milei ya tiene aparato. Podrá decirse que La Unión Mendocina es un rejunte donde cuesta entender qué tiene que ver, por ejemplo, un dirigente cercano a Massa como Jorge Difonso vivando al anarcocapitalista, o un peronista como el intendente Roberto Righi yendo de cogote cruzado con los gansos.

Podrá decirse, también, que De Marchi es "un ex de todo": ex PD, ex PRO, ex Cambia Mendoza, ex Larreta, ex Bullrich, pero el lujanino ha armado una estructura que ya es algo más que una simple carpa trashumante. Ahora ese campamento tiene los colores del populismo de derecha.

Aunque a más de uno se le revuelvan las tripas, hay que admitir que Milei es un meteorito político que ha caído sobre el país. Habrá que ver si es puro gas que se desintegra, o si tiene algo de roca consolidada

Desperfilada

Patricia Bullrich tendrá más changüí temporal que Cornejo para replantearse la campaña y levantar cabeza. Dos largos meses (en Argentina, una vida) para mover las piezas y convencer a los argentinos de que la voten. Cornejo, en cambio, está mucho más acuciado porque en esta provincia se votará a gobernador dentro de 30 días.

El ego en política deja ronchas. Lo sabe ahora la Bullrich, quien cuando se creía ganadora de las primarias advertía que no quería en su entorno a nadie que "la desperfilara". Eran esos días en que ella bramaba "si no es todo, es nada". Ahora ella está volviendo a ponerse más al centro. Y mire usted, lector/a, quien la desperfiló fue la realidad en forma de voto.

La candidata presidencial de Juntos por el Cambio es una mujer frontal que seguramente absorberá el cachetazo político. Sus desafíos deberán incluir cosas tan distantes como la de sofrenar la lengua a Mauricio Macri o lograr una narrativa impactante para su campaña.

Garra no le falta, pero requiere de manera urgente de un equipo técnico compacto, sobre todo en lo económico (que es su lado flaco) donde ella debe hallar un nuevo eje para convencer a los argentinos embroncados y hartos "de la casta".

Bullrich debe reivindicar y consolidar el valor de una coalición centrista, democrática, republicana. El tema central debe ser el país y sus habitantes, su economía destrozada. No hay espacio ahora para la interna de escasa monta. El populismo kirchnerista ya fracasó de manera estruendosa. Y Milei, es populismo de ultra derecha, es Trump, es Bolsonaro, es preparar el terreno para que vuelva Cristina.

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