Opinión

Walter Bento, de la justicia retrasada a la justicia consumada

Los primeros cuestionamientos a Walter Bento como juez federal fueron hace más de 15 años por el retraso del inicio de los juicios de lesa humanidad

La condena a 18 de prisión contra Walter Bento hizo ruido en los organismos de derechos humanos de la provincia.

Semejante sentencia no pudo pasar desapercibida. Tampoco es que generó alegrías o algún otro tipo de emociones. Hizo ruido es la interpretación más aproximada a la realidad.

Es que tanta repercusión y tanta difusión relacionada con la caída del otrora hombre fuerte de la Justicia Federal trajo recuerdos. Y reflexiones.

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Canal 7 en la transmisión de una de las manifestaciones de organismos de derechos humanos contra Walter Bento.

Canal 7 en la transmisión de una de las manifestaciones de organismos de derechos humanos contra Walter Bento.

Pasa que bastante antes de que se conocieran las denuncias y las investigaciones que lo terminaron llevando a la cárcel, Walter Bento obstaculizó el comienzo de los juicios por delitos de lesa humanidad en Mendoza.

¿Por qué? Porque mientras en todo el país se desarrollaban estos procesos judiciales para determinar las responsabilidades de los acusados de secuestros, violaciones, torturas, asesinatos, robos de bebés y desapariciones, aquí todo se estancaba. Lo estancaba Bento.

El ex juez primero se declaró incompetente y después envió todos los expedientes a Córdoba.

Fue en 2005. Entonces fue denunciado por diversas organizaciones sociales y de derechos humanos. Alegaba Bento -para justificar sus acciones- que las órdenes del terrorismo de Estado en Mendoza provenían del Tercer Cuerpo de Ejército, con asiento en la Docta, bajo el mando del temible Luciano Benjamín Menéndez, aquel que justificaba las acciones clandestinas de las fuerzas armadas.

También le puso trabas a la llegada a Mendoza del Equipo Argentino de Antropología Forense para la búsqueda e identificación de restos que podían de ser de personas desaparecidas. Como los que encontró esa organización en el cuadro 33 del Cementerio de la Capital.

Pero esas decisiones no le salieron gratis a Bento.

movilizaciones tribunales federales contra bento 2008
Paciente espera de los organismos de derechos humanos por los obtáculos que Walter Bento les puso a los juicios de lesa humanidad.

Paciente espera de los organismos de derechos humanos por los obtáculos que Walter Bento les puso a los juicios de lesa humanidad.

Los reclamos contra Bento en Tribunales

Un jueves por mes –a veces más de uno- los familiares, compañeros y amigos de las víctimas del terrorismo de Estado, más muchos autoconvocados, se reunían en las escalinatas de Tribunales Federales.

Hacerse escuchar era la consigna. Se visibilizaba la molestia por la actitud de Bento. Cantos, banderas y el acompañamiento de la comunidad artística con músicos y actores complementando el reclamo, hacían muy notoria la protesta.

Tanto despelote le molestó a Bento. También lo jodió que el tema cobrara mucha difusión y apareciera en los medios.

Evidentemente contrariado, citó a su despacho a algunos de los manifestantes para preguntar –como si no lo supiera- por qué lo cuestionaban.

walter bento juicio sentencia
Actualidad. Walter Bento, condenado a 18 años.

Actualidad. Walter Bento, condenado a 18 años.

Ese despacho lleno de lechuzas y búhos de todos los tamaños y materiales que el hombre coleccionaba fue escenario de aquel encuentro, allá por 2008 o 2007.

Como siempre, como bien lo describió el periodista de este diario, y escritor José Luis Verderico, el entonces magistrado recibió a sus visitantes de punta en blanco: traje impecable, corbata alisada, zapatos muy lustrados...

“Si usted no se declaraba incompetente y mandaba los expedientes a otro lado, acá tendríamos juicios como en todo el país”, le dijo al ahora ex magistrado la madre de una desaparecida.

El juez (ex juez) pareció conmoverse, habló emocionado de su hijo discapacitado y ensayó una excusa poco creíble. Argumentó que faltaban recursos en la Justicia Federal y en algunos despachos no había computadoras o, si las había, faltaban enchufes.

Un familiar de la mamá que había clamado por el inicio de los juicios -porque ella era consciente de que no le quedaba mucho de vida- reaccionó con una respuesta casi bizarra aunque muy espontánea: “Pero pichón (dirigiéndose al juez), no me digás que no se hacen los juicios porque no hay enchufes. Voy yo ya mismo y te los compro”.

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El despacho de Walter Bento, ya sin las lechuzas y los búhos.

El despacho de Walter Bento, ya sin las lechuzas y los búhos.

No pasó mucho tiempo más y entre la presión de los organismos y la intervención de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en la Justicia Federal de Mendoza –en el juzgado que conducía Bento para ser más precisos- se vieron obligados a impulsar los juicios.

Así es como desde 2010 a la fecha hubo 12 juicios y está en curso el 13º, mientras se anuncia el 14º relacionado con quienes eran menores edad cuando sucedieron los hechos y fueron testigos y/o víctimas de la represión estatal.

Afirmar hoy que si Bento no ponía trabas, los juicios de lesa humanidad habrían empezado antes y quizás hasta hubiesen terminado es tentador e inevitable aunque también puede ser no más que una presunción. Contrafáctico, dirían en la Justicia.

Sin embargo no es posible dejar de pensar que ese retraso judicial dejó a muchos –sobre todo a muchas madres- sin el alivio y la reparación de haber recibido la necesaria dosis de memoria, verdad y justicia.

Por eso hoy se da la paradoja de que ese hombre que retrasó la llegada de la justicia a Mendoza, ahora la sufre en carne propia, con una condena a 18 años de prisión.