En el corazón industrial de un país de América Latina, donde durante décadas dominaron las marcas de Estados Unidos, algo está cambiando. No es un giro abrupto, sino un desplazamiento progresivo, casi silencioso, impulsado por la expansión de China.
La escena no se construye con discursos políticos, sino con barcos cargados de vehículos, concesionarios nuevos y fábricas en negociación. Te contamos sobre el país América Latina que China tiene en la mira.
China pisa fuerte en un país de América Latina y desafía el poder automotriz de Estados Unidos
En febrero de 2026, automotrices chinas como BYD y Geely se posicionaron entre los finalistas para adquirir una planta de Nissan en Aguascalientes, México, una instalación capaz de producir 230.000 vehículos al año. Esta movida no es menor, representa la posibilidad de obtener una base industrial inmediata en América Latina y fortalecer su presencia en un territorio históricamente dominado por fabricantes estadounidenses, europeos y japoneses.
La estrategia es clara. Frente a los altos aranceles que limitan el acceso directo al mercado estadounidense, China está redibujando su mapa de expansión, utilizando a México como plataforma industrial y comercial. En paralelo, sus exportaciones de vehículos eléctricos al país crecieron más de 2.300% en un solo año, convirtiéndolo en el principal destino de estos automóviles en la región
Pero el avance no se mide solo en fábricas o cifras de exportación. También se refleja en el mercado cotidiano. BYD, por ejemplo, ya domina aproximadamente el 70% de las ventas de vehículos eléctricos e híbridos enchufables en México, consolidándose como el actor principal en un segmento clave del futuro automotriz.
Esta expansión ocurre en un momento decisivo. Mientras muchas automotrices occidentales han priorizado modelos tradicionales o han avanzado con cautela en la electrificación, las marcas chinas llegaron con una propuesta distinta. Vehículos más accesibles, tecnología competitiva y una capacidad industrial que les permite escalar rápidamente. El resultado es una presencia cada vez más visible en concesionarios, rutas urbanas y planes de inversión.
El impacto trasciende lo comercial. América Latina se ha convertido en un espacio estratégico donde se redefine el equilibrio global del sector automotriz. La inversión china en componentes y manufactura en México ya representa el 17,5% del total del sector, acercándose al nivel de Estados Unidos y posicionando al país asiático como uno de los actores más influyentes en la transformación industrial regional.





