Lo que le pasó a Luis Toto Caputo en un shopping de Washington fue -si usamos la lógica de Javier Milei- algo que es usual entre los miembros de la casta política. No la vio. El ministro de Economía estuvo en Estados Unidos en misión oficial para reunirse con autoridades del FMI y del Banco Mundial, pero pocos repararon en esas tareas. En cambio, buena parte de los argentinos se enteró del video que le hizo -y luego viralizó- una connacional en ese centro comercial
¿Siempre habrá un argentino en los shopping del mundo para escrachar funcionarios?
Para muchos argentinos ver a un funcionario de primera línea irse de compras a un shopping del extranjero es como recibir un golpe en la entrepierna
Caputo no tuvo en cuenta que para la mayoría de los argentinos ver a un funcionario de primera línea irse de compras a un shopping del extranjero es como recibir un golpe en la entrepierna. Máxime cuando la zona inguinal de la ciudadanía ya venía amoratada por los aumentos de dietas de los senadores nacionales.
El ministro se largó a pasear como si fuera un turista sin relación con lo que está pasando en la Argentina. Con tantos números en la cabeza se olvidó de lo que nos enseñó Ortega y Gasset: "Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo".
Además, con la cantidad de monumentos y sitios históricos y culturales que hay en la capital norteamericana, ir a meterse a un shopping para comprar zapatillas, donde seguramente se encontrará con argentinos, algunos de los cuales no dudarán en replicar lo de la doctora en química, no hace más que ratificar algunos prejuicios acerca de nuestro personaje de hoy.
Si Caputo fuera el representante de un país normal a nadie le interesaría si el tipo va a un shopping en Washington. Pero la normalidad ha sido aniquilada en la Argentina por el populismo. Aquí la ciudadanía siente que está "en carne viva" y hasta que se reconstruya ese tejido social los políticos importantes deben comportarse con la parquedad de un cuáquero.
El show de la doctora
Lo concreto es que, como era de esperar, en medio del esparcimiento de Caputo apareció una ciudadana "argenta" que dijo ser doctora en química y trabajar para el gobierno de Estados Unidos. Mientras lo filmaba con su celular le cantó lo que ella consideró eran "cuatro frescas".
La profesional se quejó por la situación presupuestaria que viven las universidades públicas, las que están desde el inicio de la era Milei bajo revisión presupuestaria sospechadas de que hay poco rigor profesional en el manejo de los fondos públicos que tienen asignados. Y le informó a Caputo que gracias a la universidad pública argentina ella pudo estudiar, doctorarse y trabajar para el gobierno de Estados Unidos. "Hoy ustedes están tratando de liquidar esa universidad", le espetó la doctora.
El método de escrache que utilizó la profesional es, lo sabemos, casi siempre reprobable, pero corre con la seguridad de lograr impacto popular. A veces lo que aparece como "una pavada" termina magnificándose y sacando chapa de escándalo.
Las redes sociales, que son una versión del infierno en modo cotillón, han permitido ver que en el debate que generó la mujer que grabó a Caputo no sólo hay palos para el ministro de Economía sino que ella no sale tampoco muy bien parada. Una parte de los opinadores le ha tirado munición gruesa en internet acusándola de haber usado la universidad pública argentina, de no haberle devuelto nada al país, y de haberse ido a ganar dólares en el imperio.
No pegaron onda
No cualquier funcionario sale indemne cuando cae en las fauces de las redes. Una cosa es lo que hace allí Javier MIlei, que está empeñado en "gobernar con el periodismo en contra", porque la prensa es "la mayor cloaca de la Argentina", y otra es ser un ministro como Caputo que ya fracasó en el mismo puesto con el ex presidente Mauricio Macri.
Se podría decir que el licenciado en Economía Luis Toto Caputo y una buena parte de la ciudadanía argentina nunca pegaron onda. Él es un hombre distante y para ciertas cosas, algo básico. No es un gran comunicador ni mucho menos. Con Macri no se lució pese a que el ex presidente lo paseó por varios puestos. Además de ministro de Finanzas estuvo al frente del Banco Central.
El "círculo rojo" que abroquela a los principales empresarios ya ha hecho trascender que a sus integrantes les cuesta confiar plenamente en el ministro Caputo. Ven mucho ajuste y recesión pero dicen que el horizonte está lleno de incógnitas y que no se distingue un plan económico sólido que pueda ser sustente en el futuro. Varios economistas ortodoxos coinciden en que todo se viene haciendo "a los hachazos"
A poco de volver en estos días de Washington, Caputo comprobó el fuerte eco que logró entre los argentinos el video de la doctora del shopping. Pese a eso, no tuvo mejor idea que dedicarle un vistoso "fuck you" a una persona que en la puerta de la Casa Rosada lo empezó a criticar a viva voz cuando el ministro aguardaba a su chofer,
Ya lo dijo Ortega y Gasset: si no salvo mi circunstancia tampoco me salvo yo.



