Análisis y opinión

¡No insistan con los 100 días de Javier Milei! Probemos con los 100 de Hebe Casado

Allá va Hebe Casado con esa cara de Gioconda de eterna media sonrisa, dejando a su paso el perfume de un humorismo cínico que usa como estilete

Por qué nos vamos a atosigar con tantos "100 días de Javier Milei" si podemos abrir el juego y hacerlo un poco más inclusivo, con perdón de la palabra. Esta columna, que es más modesta, propone que hablemos de alguien de Mendoza, de los 100 días de una mujer sobre la cual muchos no daban ni un sope ni le otorgaban poder de sobrevivencia en la áspera estepa cornejista.

Nos referimos a la ínclita, desconcertante y briosa Hebe Casado, vicegobernadora de esta provincia, socia del radicalismo en Cambia Mendoza, referente del PRO local (partido que quiere dirigir cuando concluya la intervención que le mandaron desde Buenos Aires al insubordinado Omar De Marchi) y, sobre todo, una mujer legalmente rubia, de hablar pausado y desplazamientos modosos, que sin embargo suele transformar su lengua y su afición tuitera en una hoja de afeitar.

Esta médica inmunóloga de 47 años, con dos hijos y un marido, tiene además una marca indeleble de fábrica: es sanrafaelina y con la autoestima siempre alta. Ya se sabe que los sanrafaelinos son gente que remarca su singularidad. Es como si se presentaran diciendo: "somos mendocinos, pero con derecho a veto". Se imaginan los catalanes de esta provincia, pero sin el rollo secesionista.

Cornejo y Hebe Casado
Dos pesos pesados, Alfredo Cornejo y Hebe Casado.

Dos pesos pesados, Alfredo Cornejo y Hebe Casado.

Siempre ha sido de ideas liberales, pero la vice no llega a esos agregados de cotillón ideológico tales como lo de anarco capitalismo ni avala necesariamente a la escuela austríaca de economía. Cree sí que ésta es la hora de Milei por decisión popular. Y, al igual que Alfredo Cornejo, sostiene que es la oportunidad de empezar a sanear la economía argentina ("ese loquero", según el gobernador) un ámbito infectado de populismo; y de adecentar la trastocada actividad política, tan llena de curros y trapisondas.

Los angelitos

¿Cómo se llevan estos dos? suelen preguntarse los mendocinos de a pie con respecto a Cornejo, que no es una criatura de Dios en cuanto a carácter, y a Hebe Casado, que bajo ese aspecto de señora apacible curte un talante de mujer frontal que te voglio dire. Pareciera que se soportan con habilidad. Ella ha hablado de esa relación y ha asegurado que está aprendiendo mucho de política al lado de él.

Algunas detractoras de Cornejo suelen acusarlo de machirulo, pero en sus dos gobernaciones ha llevado a mujeres como compañeras de fórmula. En 2015 su vicegobernadora fue Laura Montero, con quien no se llevó políticamente muy bien aunque ambos supieron disimular sus diferencias. Algunos dicen que "se llevaron como lo que eran: radicales de distintas líneas". Es decir, trabajosamente mal. A los hijos de Alem les gusta a veces eso de hacer de jodidos.

Tal vez a Cornejo lo favorezca ahora el hecho de que la inmunóloga es de otro partido (el PRO) y que ya tiene a Omar De Marchi para enfrentarse y sacarse los ojos. A la sanrafaelina, de Cuadro Benegas para más señas, la debe beneficiar el hecho de que Cornejo, que cumplió 62 años y ya es abuelo, ha ingresado a esa edad donde se comienza a merituar más la templanza y la experiencia, sin tanto bolonqui.

Quizás también les haga bien que los dos tengan esa necesaria cuota de maldad que parecen requerir los políticos en esa jungla no siempre amable que es la política. Si simulan llevarse bien, la actuación hasta ahora es teatralmente vistosa. Les sale natural. No se encrespan cuando les toca hacer cosas juntos. Además, si no fuera así, ya se sabría, porque si algo sobra en la política son los correveidiles.

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La vicegobernadora Hebe Casado en la Legislatura.

La vicegobernadora Hebe Casado en la Legislatura.

La zafaduría

Si bien con el uso de las redes sociales está un poco menos zafada que antes de ser vicegobernadora, la Hebe no se ha privado del tuiteo al punto de advertirle al presidente MIlei que Omar De Marchi no es de fiar. "La tibieza no es lo mío, ya lo saben. Pero me voy a dormir con la conciencia tranquila", explica ella.

Sardónica como pocas, Casado va por el mundo con esa cara de Gioconda de eterna media sonrisa, dejando a su paso el perfume de un humorismo cínico que ella usa como estilete. Pese a esa marca de fábrica, la vida le ha enseñado que en política hay que ir mechando ese costado ácido de la personalidad con otro más normalito.

Ese parece ser uno de los logros de Casado en estos "primeros 100 días": mostrar eficiencia en su tarea específica en la Legislatura. Ella se hace la marketinera y asegura que es "una vicegobernadora de territorio, no de oficina". Uno de los chiches políticos que Cornejo y ella han movilizado a full es el nuevo Plan Provincial de Salud que contiene 26 leyes que se están tratando en la Legislatura.

Como Milei, ella se enorgullece de ser tuitera. Dice que las redes sociales son las que la han traído hasta el lugar que hoy ocupa y las que le permiten tener comunicación directa con la gente. La diferencia con el libertario es que ella no quiere hacer desaparecer el Estado sino convertirlo en un elemento virtuoso del republicanismo.

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La dupla que ganó las elecciones dejó esta icónica imagen.

La dupla que ganó las elecciones dejó esta icónica imagen.

Divide su tiempo entre esta capital y San Rafael donde siguen su marido Guillermo (con esta mujer tan brava tiene el cielo ganado) y sus dos hijos adolescentes Pablo y Fátima. Dice que hay momentos en que se detiene y se pregunta cómo llegó hasta acá si ella era una piba simple de Cuadro Benegas que ni por las tapas pensaba en hacer política.

No es mujer miedosa y ya tiene el cuero curtido. Durante los viajes que Cornejo hizo a Canadá y España ella quedó a cargo del Ejecutivo y dicen que supo comportarse como una lady incluso cuando le tocó ir a la reunión de gobernadores con el jefe de Gabinete Nicolás Posse. Todo indicaría que conoce aquello del don de ubicuidad.

"Somos dos pesos pesados" suele decir ella, con pillería, sobre Cornejo. "Los dos tenemos nuestro carácter, nuestra forma de ser, pero no es impostado. Es lo que somos". ¿Será que no sólo de sarcasmos vive esta Hebe?