Análisis y opinión

Fin de la "luna de miel" de Javier Milei, tras cumplirse 100 días de su gestión

Los 100 primeros días del Presidente fueron amargos y difíciles sobre todo para la clase media. La Nación logró superávit en febrero por segundo mes consecutivo en una fuerte reducción de gastos, pero a costa de los recursos de las provincias

Tal como lo había anunciado en su campaña, Javier Milei aplicó en estos primeros 100 días un plan de ajuste ultra ortodoxo: devaluó, frenó la emisión, desreguló varios sectores de la economía, achicó la estructura del Estado (con decisiones polémicas y más que por el achique impulsado por su propio pulso ideológico en varios casos como Télam y el Inadi), redujo subsidios directos e indirectos.

Ya sintió la derrota en el rechazo de los senadores al mega decreto de necesidad y urgencia (DNU) que firmó y la negativa de los diputados nacionales a un proyecto ómnibus con amplias reformas políticas y sociales. Pero Milei no acepta estos dos primeros fracasos y asegura que se trató de un aprendizaje.

Aunque cataloga de "orkos” a los legisladores o gobernadores del PJ y de la izquierda que se oponen a cualquier propuesta, de “mentirosos” a los que dicen que están a favor del cambio, pero no votan a ojos cerrados todo lo que propone (en este grupo se enrolan algunos dirigentes de la UCR, la Coalición Cívica y ciertos partidos provinciales) y las "fuerzas del cielo” que son lo que acompañan la gestión (básicamente libertarios y el PRO).

Los outsiders que llegan al poder sin estructura creen que los partidos políticos no son necesarios. Pero la supervivencia es complicada, difícil y requiere de cintura política para negociar. ¿Lo habrá aprendido Milei?.

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Javier Milei y su compañera, la vicepresidenta Victoria Villarruel.

Javier Milei y su compañera, la vicepresidenta Victoria Villarruel.

La batalla cultural e ideológica de Javier Milei

Pero además de los meses duros por la inflación, Mieli está dando una batalla cultural e ideológica.

Recordemos que en la campaña hablaba de que la educación pública se convirtió en un centro de adoctrinamiento marxista. No fue sólo una frase al pasar. A comienzos de marzo, en un acto por la apertura del ciclo lectivo afirmó que los jóvenes están expuestos “al mecanismo de lavado de cerebro de la educación pública”. No profundizó esta idea pero a las claras resulta preocupante.

Tampoco avanzó con su idea de los vouchers, por ahora, para que cada estudiante elija escuela o universidad financiando la demanda educativa.

Eliminó el Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID). Se trataba de una masa de recursos que la Nación transfería a las provincias para mejorar los salarios docentes. Había sido creado en 1998 y su vigencia se prorrogó año tras año a través de leyes y decretos. En 2023 fue la segunda partida más importante del entonces Ministerio de Educación de la Nación, con un total de $333 mil millones. Para las provincias representó el 1 por ciento de su gasto en educación.

La administración Milei cerró los grifos para los presupuestos de las universidades nacionales lo que, gracias a la inflación, significa una fuerte reducción. Por eso, hoy por hoy, las universidades hacen malabares para hacer frente, entre otras cosas, al aumento del pedido de becas, como ocurre en la Universidad Nacional de Cuyo.

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Javier Milei junto a la diputada nacional por Mendoza, Mercedes Llano.

Javier Milei junto a la diputada nacional por Mendoza, Mercedes Llano.

También eliminó fondos fiduciarios que promueven la ciencia y la tecnología, lo que, sumado a los recortes presupuestarios, provocó la reacción de 68 ganadores de Premios Nobel de Quimica, Medicina, Economía y Física de todo el mundo. Mediante una nota al Jefe de Estado manifestaron su preocupación por las medidas de recorte y el golpe que significará a la investigación científica de la Argentina.

A fines de febrero cerró el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi). El vocero Manuel Adorni lo consideró un lugar “para generar empleo militante”. Para Milei era un instrumento de persecución ideológica.

La Ley Nº 24.515 establece que el Inadi tiene por objeto elaborar políticas nacionales para combatir toda forma de discriminación, xenofobia y racismo, impulsando y llevando a cabo políticas públicas federales y transversales articuladas con la sociedad civil, y orientadas a lograr una sociedad diversa e igualitaria. Este instituto fue creado a partir de una ley tras el atentado a la AMIA. Probablemente sus decisiones no tenían peso jurídico y las sanciones eran decorativas, incluso hubo funcionarios al frente como Victoria Donda, que deshonraron el organismo. Quizá habría que haberlo intervenido o reformado, pero no borrarlo.

Otras de las decisiones de Milei fue que prohibió el uso del lenguaje inclusivo y cualquier referencia a la perspectiva de género en los documentos oficiales.

Con estas medidas, todo indica que este gobierno va camino a ser el más discriminador, xenófobo y racista de la historia democrática del país.

Pero la eliminación de la perspectiva de género no fue el único ataque contra el colectivo feminista. El Presidente fue especialmente virulento contra las activistas por los derechos de la mujer a quienes considera como “las asesinas de pañuelos verdes” por la exitosa campaña por el aborto legal y gratuito en la Argentina que logró sanción de la ley en 2020.

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A comienzos de marzo, en un acto por la apertura del ciclo lectivo Javier Milei afirmó que los jóvenes están expuestos “al mecanismo de lavado de cerebro de la educación pública”.

A comienzos de marzo, en un acto por la apertura del ciclo lectivo Javier Milei afirmó que los jóvenes están expuestos “al mecanismo de lavado de cerebro de la educación pública”.

En su agenda de derechos no contempla los derechos de las mujeres, las personas LGTBI+, las comunidades originarias y el medioambiente.

Pero otro de sus dardos más pesados cayó sobre los medios de comunicación públicos. El 1 de marzo ante el Congreso anunció el cierre de la agencia estatal Télam, la más grande de América Latina, creada en 1945. En este ataque a la libertad de expresión el presidente confundió agencia del gobierno con agencia estatal. Parece que no necesita una agencia de noticias puesto que pasa muchas horas en las redes sociales librando su propia batalla cultural e ideológica.

Otro de los sectores golpeados es el de la cultura. La Feria del libro de Buenos Aires por primera vez no tendrá un pabellón oficial del gobierno. También son foco de protestas los recortes al Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (el INCAA). Actores internacionales como Vigo Mortensen se unieron al reclamo de los artistas nacionales. Y ni hablar de sus ataques a la cantante Lali Espósito a quien acusó de haber “recibido grandes sumas de dinero público”. Según Milei, su ataque no fue contra Lali, sino contra el modelo que beneficia a políticos que utilizan a los artistas.

Probablemente haya que revisar la política de subsidios estatales, pero sería positivo que el Presidente diseñe una reforma integral de la política cultural y escuche las voces de los principales actores en lugar de ir con la motosierra, la licuadora y algún otro electrodoméstico, que claramente los maneja más por impulsos que por decisiones reflexionadas.

¿Qué Pacto de Mayo se puede lograr si previamente hay imposiciones y condicionamientos? Ya ha demostrado, que a quienes no piensan igual, rápidamente los descalifica y sufren su venganza a través del ahogo financiero.

No acepta el disenso. Lo cual no parece ser un buen camino para la construcción del diálogo. Sus asesores le deberían recordar que terminó la campaña y las épocas en las que era panelista televisivo y que es hora de aplicar mesura y reflexión en sus decisiones.

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