Ellos se mueven como en un juego de equilibrios y estrategias. Así andan a diario los cinco gobernadores radicales que el martes 5 de noviembre se reunieron tres horas en el Salón de los Bustos de la Casa Rosada convocados a un almuerzo por el presidente Javier Milei, quien por casi un año había demostrado cierto desdén por ellos.
Milei y los gobernadores radicales: ¿logrará un lomo a la pimienta cambiar casi un año de desconfianzas?
Por casi un año el presidente Javie Milei demostró cierto desdén hacia los gobernadores radicales. El reciente encuentro de ambos, que duró tres horas, podría ser un nuevo inicio
Lo picante no sólo estuvo en los condimentos del plato principal de esa comida, lomo a la pimienta, sino en varias situaciones que los comensales manejaron con recato al retirarse. Los gobernadores hicieron hincapié en que lo importante por ahora es que el programa de estabilización económica se cumpla.
Además dejaron constancia de que no les había gustado la acusación de "golpista" que MIlei le había enzoquetado a Raúl Alfonsín, pero se preocuparon para que eso no se convirtiera en una traba doctrinaria. Tampoco demandó mucho tiempo la referencia el extraño ataque a la sede nacional de la UCR que conduce el díscolo y ex filo-kirchnerista Martín Lousteau.
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El Ejecutivo nacional los llamó porque necesita darle volumen al gran debate de este fin de año legislativo con el que se buscará la aprobación para el Presupuesto 2025. A su vez, los mandatarios radicales intentarán horadar, despacito, la piedra libertaria buscando influir sin hacer mucha alharaca.
El gran trabajo de los radicales en la era Milei es el de obtener acuerdos sin que queden demasiado explicitados para no sacar de quicio al number one. A cambio le darán blindaje al presupuesto para que esa ley salga en tiempo y forma. Ocurre que si hay algo que al León no le agrada es que se sospeche que está acordando.
El libertario no pacta, conduce y da la batalla cultural. Lo del acuerdismo -machaca el Presidente para la tribuna- es cosa de socialdemócratas. Nunca va a aceptar que en la vida real ha empezado a tener más plasticidad.
Durante meses el Presidente no había demostrado mayor interés en tener un trato cara a cara con los gobernadores radicales. Pero, a su manera, estos han dado algunas pequeñas, pero interesantes movidas que lo han beneficiado. ¿Qué les ofreció ahora Milei a los radicales? "Por ejemplo, analizar las cuestiones que están abiertas entre la Nación y las provincias". Puntualmente, las deudas recíprocas, para empezar a finiquitarlas.
El factor frescura
Al salir del encuentro, el gobernador correntino Gustavo Valdés alcanzó a explicar que "tenemos equilibrio fiscal en nuestras provincias y lo que entonces buscamos es que la Argentina comience a mover su economía".
El mendocino Alfredo Cornejo enfrentó los micrófonos con un tono más técnico que político. Dijo que habían sido casi tres horas de un encuentro que estuvo centrado en ver cómo el saneamiento y la estabilización económica van a traccionar para el desarrollo de las provincias, "que necesitan inversión en logística para crecer genuinamente".
El mendocino remarcó la importancia de tener en tiempo y forma el presupuesto nacional "porque eso le da reputación institucional al país además de reglas de juego claras para el futuro".
El santafesino Maximiliano Pullaro se encargó de ilustrar que no habían asistido sólo a escuchar sino que la reunión había sido "un ida y vuelta para empezar a resolver problemas en común". Cómo diciendo: vinimos a hacer política. Es más, Pullaro aclaró que "no llegamos acá a exigir disculpas", refiriéndose al tema Alfonsín.
El correntino Valdés se llevó la cucarda a la frase del día. Afirmó que las declaraciones presidenciales contra el finado Alfonsín "fueron parte de la frescura que tiene Milei".
En el menú no masticable sino político del almuerzo aparecieron asuntos duros que vienen afectando a los gobernadores, como la parálisis de la obra pública y las posibles formas de encarar ese asunto bajo los nuevos preceptos económicos del libertarismo en el que la preeminencia la debe tener el sector privado. También pidieron que la Nación les ceda la administración de algunas rutas nacionales a las provincias para que las mantengan y administren, dato central para mantener aceitada la logística vinculada al transporte, al comercio y la industria.
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Aval y desdén
Desde que Milei asumió en diciembre de 2023, los gobernadores radicales coincidieron -con matices, claro- en darle apoyo crítico al Presidente. En Mendoza hemos visto los malabares que ha debido realizar Alfredo Cornejo para conciliar su rol de mandatario provincial con el de un Presidente al que una mayoría del país votó para cambiar las cosas de cuajo.
Cornejo y los otros cuatro UCR saben que hasta que no se consolide el saneamiento macroeconómico las provincias no van a poder arrancar. Pese a ese aval, la Casa Rosada no les pagó durante meses con un trato similar; por el contrario, el libertario no se privó de lanzar dardos a esos hijos de Alem, en particular a varios del Congreso.
Ya sabemos que a Milei le disgusta Yrigoyen, "el primer populista que contaminó de socialismo al país". Y qué decir de Alfonsín, ese socialdemócrata. Pero ahora se ha permitido salvar, con reservas, a dos presidentes radicales: el liberal Marcelo T. de Alvear y el desarrollista Arturo Frondizi. ¿Cómo no rememorar el trato de "señor periodista" que Frondizi les dispensaba a los hombres de prensa.
Lo cierto es que Milei ha empezado a mostrarse un poco más receptivo con la oposición moderada, en particular los gobernadores. También se ha reunido con los mandatarios provinciales del PRO, con los peronistas del Norte Grande (donde Alberto Fernández quería mudar a la capital del país ) y ahora faltan los provincialistas de la Patagonia. Ha demorado más de lo previsto, pero lo ha hecho.
Generar confianza es un dato simbólico muy potente, quizás no tanto como el dato duro de haber bajado más de 20 puntos el índice de inflación, pero que aporta un ramalazo de aire fresco. A esta altura, eso es una gema para la política.



