Luis Caputo salió a hablar de la narrativa mala onda que, según él, está distorsionando la realidad de la economía. ¿A dónde apunta? A los planteos que se vienen haciendo a través de los medios acerca de los problemas que tienen las familias para llegar a fin de mes, al nivel de endeudamiento para afrontar los gastos corrientes y a la prédica de que los comercios están vendiendo menos.
Luces y sombras en la marcha de la economía: Luis Caputo y la narrativa mala onda de la prensa
Se refirió a los problemas de las familias para llegar a fin de mes, endeudamiento para gastos corrientes y a la prédica de que los comercios venden menos
¿En qué se basa el ministro para salir al cruce de ese diagnóstico? En los datos rigurosos del INDEC, fundamentalmente en lo referido a los índices de crecimiento de la actividad general que ha arrojado el EMAE (Estimador Mensual de Actividad Económica) de enero. Veamos: 0,4% positivo mensual y 1,9% contra igual mes de 2025.
No desconocer a los sectores económicos en crisis
Ante el clima social espeso, Caputo aprovechó uno de los canales de streaming afines al Gobierno para dar a conocer la posición oficial que va contra la corriente mediática mayoritaria. Desde allí ponderó los indicadores que le dan bien al programa económico y fue un poco más allá en las proyecciones económicas que hizo para todo el año.
El optimismo gubernamental es un buen punto de partida, pero no debe desconocer el ministro Luis Caputo el desagregado de los sectores que al ser promediados empujan hacia el número positivo. La pesca, la ganadería, la agricultura (Pampa Húmeda), la explotación de minas y canteras e intermediación financiera muestran valores de crecimiento inusitadamente altos. No obstante, en el otro platillo de la balanza se encuentran rubros tales como hoteles y restaurantes, industria manufacturera y el comercio minorista y mayorista, entre otros, que dan nítidamente en rojo.
Macroeconomía auspiciosa pero poco dinero en los bolsillos
El crecimiento en promedio es auspicioso para el país y la marcha de la macroeconomía. El problema sigue residiendo en sectores que ocupan comparativamente mucha mano de obra, pero no levantan, y en la escasez de dinero en los bolsillos, una realidad que no se puede desconocer. Incluso, la intención del Gobierno de aliviar las tasas de interés marcan un indicio en esa dirección, lo que implica un reconocimiento tácito de la situación.
Después de todo, más allá de la confrontación discursiva, lo importante son los hechos, y estos son apremiantes para una gran porción de la población a la que no le alcanza para afrontar la economía diaria.




