"Hablamos mucho, con sinceridad y el respeto de siempre". Así definió Cristina Kirchner en Twitter su encuentro con Daniel Scioli tras el cierre de listas en el peronismo kirchnerista. "La verdad de la milanesa", como suele decir la dama, es que nunca hubo respeto en la relación de los Kirchner con Scioli. Tampoco en ésta ocasión. En el tango se solía usar, con maestría, la palabra impostura, que significa darle apariencia de verdad a lo que es un fingimiento.
Los políticos las suelen usar para simular, pero las fotos no tienen la culpa
La imagen de ambos en el despacho de la vicepresidenta para sellar la paz luego de que Scioli hubiese bajado su precandidatura presidencial, es la ratificación palpable del poder que para los políticos sigue teniendo la fotografía. Más que para dejar registro, los políticos suelen usar a la noble fotografía para simular.
"Eso fue para la foto", suelen explicarse entre ellos, muy sueltos de cuerpo, cuando quieren decir que en realidad es una engañapichanga que expresa quizás un deseo, pero que no es la realidad. En las campañas políticas buscan hacerle decir a las fotos cosas que la realidad no contempla.
►TE PUEDE INTERESAR: Sergio Massa le agradeció a Daniel Scioli el gesto de unidad por haber bajado su candidatura
La representación
Son escasos los dirigentes políticos que poseen el poderoso sentido teatral (entendido como representación) que exhibe Cristina. Su despacho en el Senado es prueba palpable, en particular la larga mesa, con sillas sólo en ambas puntas, en las que atiende a su invitado.
Un somero análisis de esa mesa nos dice que en ella no hay debate, no hay intercambio de ideas. Hay, por el contrario, un protagonista principal (ella) y un invitado a escucharla, con nulo poder de veto.
La mayoría de los líderes democráticos del mundo reciben a sus visitas asignándoles sillones a la par, como por ejemplo en los Estados Unidos, o en escenografías más de living, como en España. En cambio los líderes con vocación autocrática (el ruso Vladimir Putin es el ejemplo excelso) eligen la mesa versallesca donde la distancia entre anfitrión e invitado, uno en cada punta, resulta evidente.
Ir al pie
En su despacho, Cristina no se mezcla, no horizontaliza, ella siempre mantiene la punta, la verticalidad. Los que asisten a verla, van al pie. Cuando Cristina despidió a Scioli en este encuentro y lo instó "a seguir trabajando, que es lo que hay que hacer", quedó claro aquello de que "la empresa perdona un momento de locura, pero no olvida".
El argentino común se pregunta: ¿para qué Scioli hizo toda esa alharaca acerca de qué ahora su postulación iba en serio? ¿Para qué nos recordó que las PASO las instauró Nestor Kirchner con el fin de oxigenar los partidos?
¿Qué decir del presidente Alberto Fernández que alentó a Scioli a enfrentar al kirchnerismo y que de un momento a otro lo dejó en banda?
La propia hija del ex motonauta, Lorena Scioli, definió a esto en Instagram como "La traición". Y pocos días antes, desde el entorno de Scioli había salido una frase llamada a perdurar. Ante las trabas que el camporismo pretendía ponerle a Scioli, contestaron que "ni aunque le exijan que hay que tener dos brazos, lo van a doblegar".
¡Humille, maestra!Cristina ha aprendido a llevarse muy bien con las cámaras. Es una maestra. Sus momentos de enojo son excelsos, por ejemplo cuando pone de vuelta y media a los jueces o fiscales, pero no hay nada más tremendo que cuando ella exhibe beatitud.
Si usted, lector/a agranda la foto principal de esta nota podrá observar con claridad cómo esa mujer que es un volcán y a la vez un témpano logra transmitir ese rostro tan sereno y angelical. Paradójicamente, el que aparece como mefistofélico, es el aporreado Scioli.
"Nunca tuve problemas con Cristina, es una persona con alto sentido de la responsabilidad", dijo tras esa reunión el embajador argentino en Brasil buscando endulzar la cicuta. "La reunión con Scioli fue excelente", ponderó ella para no ser menos.
Un día antes, Cristina había hablado pestes contra el embajador Scioli y la ministra Victoria Tolosa Paz por la insistencia de ambos de resistir el mandato kirchnerista tendiente a que el peronismo fuera con candidato único, sin someterse a ninguna instancia democrática. ¿Qué es eso de que los ciudadanos vayan a decidir lo que es tarea del dedo del conductor?
►TE PUEDE INTERESAR: Una serena y sonriente Cristina Kirchner recibe en su despacho al ex rebelde Daniel Scioli. Ella, beatífica. Ël, con sonrisa forzada.


