Análisis y opinión

Los gobiernos no pueden imprimir prosperidad

El mainstream de economistas y analistas insiste en que el gobierno debe hacer algo para reactivar el consumo como si fuera un “Papá Noel” monetario

Existe una gran confusión en la mayor parte del espectro de economistas y analistas, debido a que creen que la economía funciona desde la demanda. Esto es, si el mercado demanda determinados bienes y servicios, es ahí cuando se activa su producción (oferta).

Henry Ford decía que nunca le interesó hacer investigaciones de mercados, focus group, análisis de nichos, para fabricar sus coches, dado que si le hacía caso a ese mercado, éste le pedía “caballos más rápidos”.

Steve Jobs decía lo mismo parafraseando a Ford, con relación a sus famosas “laptop” (le decían que estaba loco al pensar que la personas iban a poder llevar sus computadoras debajo del brazo).

La Escuela Austríaca de Economía (EAE) tomando las enseñanzas de Jean B. Say y su “Ley de las Salidas o de los Mercados”, ha demostrado que la economía funciona desde la oferta y no desde la demanda, como quiso mostrar Keynes y que lamentablemente ha tomado la mayor parte de las escuelas económicas, generando gran confusión también en el común de la gente (mal que le pese a Kicillof que ha señalado que la EAE es una escuela marginal dentro de la ciencia económica. En realidad es marginal para quienes no saben de economía y finanzas como es su caso).

axel kicillof
El keynesiano Axel Kicillof.

El keynesiano Axel Kicillof.

La Ley de Say

El texto clave, está en su Tratado de Economía Política (al igual que Alberdi, no decía “política económica” sino “economía política”, cambiando el orden de prioridad que hoy tiene la frase, producto de los keynesianos, neoclásicos y monetaristas) y es el siguiente:

“Un producto terminado ofrece, desde ese preciso instante, un mercado a otros productos por todo el monto de su valor. En efecto, cuando un productor termina un producto, su mayor deseo es venderlo, para que el valor de dicho producto no permanezca improductivo en sus manos. Pero no está menos apresurado por deshacerse del dinero que le provee su venta, para que el valor del dinero tampoco quede improductivo. Ahora bien, no podemos deshacernos del dinero más que motivados por el deseo de comprar un producto cualquiera. Vemos entonces que el simple hecho de la formación de un producto abre, desde ese preciso instante, un mercado a otros productos”.

Es tan claro el texto de Say, que me trae el recuerdo de uno de mis grandes maestros, en este caso de Historia Económica, el doctor Vidal Linares Benegas. Me decía casi en tono irónico: “si quieres triunfar escribe de forma difícil, oscura, rebuscada, que haga que la persona diga, esto es tremendo, me explota la cabeza; porque si escribes claro y fácil como los autores de la EAE, pocos te leerán”.

Cuando uno termina de leer la Teoría General de Keynes, se tiene que tomar algo para las migrañas porque queda con tanta confusión, que el dolor de cabeza no se va rápido.

Volvamos a Say (así no necesitan tomar nada para las migrañas). La producción y venta del pan que realiza el panadero, es lo que a su vez genera la potencial demanda de carne al carnicero; y la producción y venta de carne, es lo que genera la potencial demanda de leche. Y la producción y venta de leche, es la que genera la potencial demanda de mis clases de economía; y así podríamos seguir hasta el infinito.

teoria general de keynes
Tapa de Teoría General de Keynes.

Tapa de Teoría General de Keynes.

La producción y venta de un producto/servicio abre desde ese momento, la posibilidad a otros productos y servicios de ser demandados.

Vayamos al extremo. Supongamos un mundo/mercado donde nadie produce ni vende nada. La pregunta es (trasladen esta pregunta a un keynesiano, y le dará urticaria) ¿cómo compro algo en ese preciso momento?

Para que exista demanda, tiene que haber deseo y capacidad de compra en el mismo momento y lugar.

En nuestro ejemplo extremo, puede que exista deseo (incluso un deseo ineficiente como el caso de los “caballos más rápidos” de Ford y Jobs), pero no existe capacidad de compra.

La única forma de que ambas cosas estén presentes, es por medio de la oferta de algo previamente.

Sigamos extendiendo nuestro ejemplo. A alguien se le ocurre juntar leña del piso y de otros lugares (capital invertido) y la “ofrece” al resto. Luego otra persona busca piedras lijas que dedicó tiempo para encontrarlas (capital invertido) y las ofrece al resto y al que trajo leña; y aparece alguien que ofrece el servicio de hacer golpear las piedras varias veces cerca de la leña (conocimiento/capital) para prender el fuego.

Como ven, y podríamos seguir, nadie demandó nada previamente. Fue la oferta, la visión de crear algo, la que ha generado que la economía de nuestro ejemplo comenzara a moverse.

La demanda es el puente entre las distintas ofertas y no al revés.

Los clásicos como Adam Smith, Ricardo y el mismo Say, decían luego que, el dinero no es riqueza, sino simplemente una autopista por donde circulan bienes y servicios de un lado a otro.

Si no existen ofertas de nada, qué valor tendría el dinero? CERO.

Warren Buffet lo sintetiza en una frase: “Precio es lo que pagas, Valor es lo que recibes”.

El problema de Keynes y el resto, es que no saben ni tienen una teoría del capital, que es una de las grandes diferencias entre la EAE y el resto.

ahorro
Para Keynes el ahorro es algo malo.

Para Keynes el ahorro es algo malo.

Para Keynes el ahorro era algo malo para la economía, era dinero inmovilizado (la fórmula del PBI es keynesiana, fue confeccionada por un discípulo suyo: Simon Kuznets. Y si la gente aumentaba el ahorro, no había demanda y eso traía aparejado una caída en el consumo y luego en la economía.

Por eso decía que, en esos casos, debe ser el Estado quien consuma, mediante el aumento del gasto público.

Nunca entendió la teoría del capital. Hayek lo señala, ya que, tuvo correspondencia epistolar con Keynes.

El ahorro NUNCA es riqueza inmovilizada; pasa a ser CAPITAL que es usado por alguien distinto a quien ahorra. Se transforma en gasto de capital, que es consumo pero con forma de OFERTA.

Vayamos a la economía argentina hoy

Durante muchos años en Argentina, la política económica, siguiendo a Keynes y sus primos hermanos, se dedicaron a fomentar la demanda (en términos keynesianos: la demanda agregada). ¿Cómo? Vía emisión monetaria, deuda pública, gasto público.

El resultado: crisis económicas recurrentes, desvalorización del peso, nivel de vida cada vez peor (salvo los políticos y algunos “empresaurios”).

Como los recursos son escasos y las necesidades son ilimitadas (razón de la existencia de la ciencia económica), si la oferta de bienes y servicios en el mercado (Say) no es la que guía el proceso de asignación de esos recursos que son escasos, se produce mal asignación, la que luego desemboca en pobres niveles de actividad económica, porque se producen e intentan vender, bienes y servicios que el mercado no valora o valora poco.

¿Y luego cuál es la respuesta de los gobiernos? Proteccionismo. Así quedamos obligados a comprar caro y de baja calidad. La combinación de emisión monetaria, deuda pública, gasto público y proteccionismo, es lo que ha generado que Argentina, de ser uno de los países más ricos y prósperos del mundo hacia fines del siglo XIX y principios del XX, hoy esté a la cola del mundo.

Si hoy cierran empresas es simplemente porque el precio al que ofertan sus bienes y servicios, está por encima del valor que le asigna el mercado. Esto es, otros oferentes de otros productos y servicios.

La solución a esto, no es que el gobierno emita dinero camuflado de prosperidad como pretende el mainstream. No sólo porque ya se hizo y se conoce el resultado, sino porque no es así como funciona la economía.

Para que el precio empiece a estar más cerca del valor que el mercado asigna a esos bienes y servicios, es necesario que aumente la inversión, y para que esto suceda, es clave que el Estado deje de ser la mochila llena de cemento que la economía hoy aún debe cargar producto de lo realizado por los gobiernos anteriores.

Así con ello baja el costo exógeno de producir (impuestos, leyes, normas, regulaciones, tasas municipales, fallos judiciales antimercado).

El gobierno nacional comenzó la tarea hace algo más de dos años, pero no alcanza porque las provincias y los municipios siguen aumentando el gasto y los impuestos, la Justicia sigue fallando a favor de privilegios y de más gasto público y el Congreso sólo quiere seguir aumentando el gasto del Estado.

Milei quiere que sea Say quien esté presente en la economía argentina, mientras el Congreso, la Justicia, el mainstream de economistas y analistas y algunos empresaurios, quieren que sea Keynes el que esté presente (así pueden ganar dinero sin generar valor).

Mientras usted por supuesto está en el medio.

La economía está todavía con algo de resaca pero curándose de la comilona keynesiana de 100 años.

No hay ninguna crisis.

ronald reagan
 “Si un político le dice: estoy aquí vengo a ayudarlo, guarde la billetera”, decía Ronald Reagan.

“Si un político le dice: estoy aquí vengo a ayudarlo, guarde la billetera”, decía Ronald Reagan.

La inversión en sectores como energía, minería, gas, campo y economía del conocimiento es tremenda, a pesar de todo lo señalado.

La demanda de empleo (no de trabajo) crece exponencialmente pero a las empresas les cuesta encontrar personas “empleables”; y de paso, pone en evidencia otro problema generacional provocado por los gobiernos anteriores: una educación que no sirve y condena a los chicos a ser pobres.

Empiezan a existir traslados de familias enteras desde los centros urbanos hacia el interior producto de ello.

La empatía se aplica diciendo la verdad no emitiendo dinero. Como decía Ronald Reagan, “si un político le dice: estoy aquí vengo a ayudarlo, guarde la billetera”.

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