Análisis y Opinión

Lionel Messi, fuego sagrado, juego y corazón

Yo, que creí haber visto todo en materia futbolera, sigo en shock tras la nueva remontada de la Scaloneta. ¿Es real todo lo que están haciendo Messi y compañía?

El partido que la Selección argentina le ganó a Inglaterra terminó hace varias horas pero sigo en shock. No puedo creer el desenlace 2 a 1 y pase a la final del Mundial 2026.

Pero si miro las jugadas decisivas y razono, entonces, sí, puedo creerlo.

¿Cómo no darse cuenta de que Enzo Fernández hizo un golazo desde 25 metros luego de intentarlo al menos otras dos veces?

¿Cómo no darse cuenta del frentazo victorioso de un Lautaro Martínez que se coló entre dos torres inglesas en el minuto 91?

Lautaro Martínez ya hizo el gol de la victoria contra Inglaterra.

Lautaro Martínez ya hizo el gol de la victoria contra Inglaterra.

Sin embargo, sigo en shock porque a pesar de tanto fútbol vivido a mis 55 no puedo creer lo ocurrido este miércoles en Estados Unidos, como tampoco caigo en la cuenta de las remontadas contra Cabo Verde y Egipto casi al borde del infarto colectivo.

Yo creí que había visto todo con Kempes en el '78, con el Diego en 1986, con los pibes de Pekerman en el '95, con la Scaloneta en Qatar 2022 y con mi adorado River Plate en la primera era del Muñeco Gallardo. Creía que nada más me sorprendería. Pero estaba equivocado. Re, como dicen los pibes hoy.

Comencé a ver este Mundial a sabiendas de que era dificilísimo que Lionel Messi y compañía repitieran la épica de Qatar.

Creamé que estaba convencido de que Messi jugaría de a ratitos, en los segundos tiempos, para aportar algún destello o una que otra genialidad y punto.

Creamé que jamás imaginé que La Pulga jugaría como lo ha hecho en este Mundial. La edad y el físico le jugarían en contra, creí. Pero me equivoqué de punta a punta. Mea culpa.

Lionel Messi.

Lionel Messi.

Porque el talento, la experiencia y la sabiduría de Lionel Messi y compañía adentro de la cancha y del cuerpo técnico afuera, nos están haciendo vibrar e ilusionar otra vez.

Quedó clarísimo que la semifinal contra los ingleses no era un partido más como se dijo desde lo políticamente correcto.

Era el partido por muchas razones: por Malvinas, por los chicos que murieron allá y por los que volvieron muertos en vida, por el segundo gol de Maradona y por la Mano de Dios en el Azteca, por la camiseta azul del '86 y porque nunca antes Messi había jugado contra ellos. Y porque, dicen, es el último mundial del rosarino.

¿Realmente creemos que Messi será un espectador más del Mundial 2030? La dejo picando.

El partido fue durísimo desde antes de que empezara a rodar la pelota. Ya cuando se cantaban los himnos se percibía una parada bravísima. Apta sólo para guapos. Hubo roces, pierna fuerte de ambos lados, patadas y empujones para coleccionar.

Hasta que la Scaloneta le fue tomando la mano a los de Harry Kane y Jude Bellingham. Duda: ¿estuvieron en el partido o vimos a dos pobrísimos imitadores?

El Diego y Messi en todos lados.

El Diego y Messi en todos lados.

El resto fue al ritmo de tango. Primero hay que saber sufrir, sentí con el gol del coloradito Gordon. Pero veníamos bien, sentía, porque Messi y compañía jugaban mucho mejor que en los partidos anteriores. Sin embargo, la suerte pintaba esquiva y los palos jugaban para ellos.

Había que chequear que las cábalas se cumplieran hasta el final porque faltaban 5 y la Selección intentaba una y otra vez y dale que va. ¡¡¡Pero no entraba!!!

La tercera vez al arco de Enzo Fernández fue la vencida. Faltaban 4 minutos y sentía que la resistencia inglesa se había quebrado.

Lautaro ya estaba en cancha y Messi había vuelto a beber de la fuente de la juventud: el costado derecho del campo, donde siempre generó las genialidades más impactantes para el planeta fútbol.

Hasta que el palo se burló nuevamente de Mac Allister y de todos nosotros y la pelota le llegó a Messi... Ayayay... A Messi, que tiró un centro mi-li-mé-tri-co con la de palo para el testazo de Lautaro, el desencanto del arquero inglés y el pitazo y pase a la final.

Fuego sagrado, lo escuché después al relator Leo Gentili.

Fuego sagrado que flamea a través de los tiempos y que nunca se apaga, completó a grito pelado mientras el país salía a las calles a pie, en auto, en moto y bajo gorro, bandera y vincha.

El país salió a las calles y festejó la victoria de la Scaloneta contra los ingleses.

El país salió a las calles y festejó la victoria de la Scaloneta contra los ingleses.

Fuego sagrado fue la clave de este miércoles en Atlanta más juego y entrega totales; más la garra y el corazón y el ímpetu para no rendirse jamás: la seguridad de que la Scaloneta nunca te va a dejar tirado.

Estaban muertos los ingleses, decía Gentili por La Red y Nihuil.

Estamos vivos los argentinos.

Y en la final del Mundial del domingo a las cuatro de la tarde.

Sin embargo, yo sigo en shock.

Y me pregunto si todo esto es cierto o estoy soñando...

En pocas palabras

  • Sorpresa total: Aún impactado, el autor reflexiona sobre las remontadas de la Selección argentina y la actuación de Lionel Messi.
  • Claves del triunfo: Se destacan los goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez, además de la asistencia de Messi en el partido contra Inglaterra.
  • Fuego sagrado: La nota concluye resaltando la garra, corazón y entrega del equipo argentino como factores determinantes para alcanzar la final del Mundial 2026.
Resumen generado por Thinkindot AI