Por el estado de la economía, si gana la oposición la tendrá complicada, pero si gana Massa también
Las PASO en tiempo de descuento: nadie tiene los votos atados
Los mercados se han comportado últimamente descontando un triunfo de Cambia Mendoza o, en caso contrario, de un oficialista del palo, como lo consideran al ministro de Economía.
La nominación de Sergio Massa al borde del cierre de listas se tomó como un bálsamo al reemplazar en la fórmula a Wado De Pedro, miembro del círculo cristinista. Y con la caída en las encuestas del impredecible Javier Milei, la reacción de los hombres de negocios se ha expresado en las bolsas y los bonos.
Según consultoras de referencia, los inversores aguardan que definitivamente se logre la estabilidad económica, que ésta sea perdurable, y que no haya golpes de timón cortoplacistas que dejan fuera de órbita a los planes que necesitan años de maduración y de desarrollo.
A todo esto, la euforia que se observó en los mercados a partir de las novedades políticas contrastó con los datos financieros de los últimos días, a propósito de la toma de ganancias y del viraje del escenario global hacia un plano de mayor negatividad.
La incertidumbre en relación con un posible aumento en la tasa de interés de los EE.UU. generó un ambiente de volatilidad en los mercados internacionales que repercutió en la plaza local.
Los datos muestran la cruda realidad y la debilidad estructural del país. La buena noticia es que la inflación sigue altísima, pero no sigue escalando desde mayo.
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Cuando Alberto Fernández habla de la inflación autoconstruida, y todos se burlan de él, se está refiriendo a la inercia de la mala costumbre. Los anticuerpos de los industriales, comerciantes, consumidores, asalariados adoptan comportamientos como salvaguarda de lo que pasa hoy y pasará mañana con los precios.
Son reflejos entrenados a fuerza de sobresaltos para supervivir. No queda otra que cubrirse, en una suerte de sálvese quien pueda, lo que sigue retroalimentando el fenómeno que parte del desquicio de las cuentas públicas. Es que existe una afición por dar rienda suelta al gasto, sin importar las consecuencias. Pan para hoy hambre para mañana. El malgasto es más facil que la austeridad y la eficiencia para los gobernantes mediocres.
El Sergio Massa ministro lleva un año gobernando y varios indicadores dan cuenta de que las cosas empeoraron. No se sabrá, a menos que gane las elecciones, si un Massa presidente lograría torcer el rumbo de la decadencia. Tampoco podría descartarse, en tal caso, un sendero de progreso porque la economía tiene una relación dependiente de la política, y de las expectativas que emanan de todo un gobierno y del conductor del proyecto.
De todos modos, el gran desafío del candidato del oficialismo es convencer a la población de que es capaz de lograrlo. Es cierto que le juega en contra el actual estado de situación pero, a su vez, el hecho de plantarse en el centro de la escena política con determinación y de mostrarse a tiempo completo lo instala por encima de la medianía del gabinete integrado por veintipico ministerios.
Por eso mismo, la posibilidad de reelección, no de Alberto y de Cristina, pero sí de todo el arco que hoy nos gobierna está vigente. Mucho dependerá también de que la crisis económica no se siga agudizando, de que los precios no peguen una estampida peor, y de las negociaciones con el Fondo que siguen complicadas.
Para cuidar o disfrazar las subas, el gobierno reedita dentro del margen que tiene el "plan platita", con los consabidos congelamientos a medias, la postergación de los aumentos regulados, la baja en ganancias, más ayuda social, entre otros paliativos e inauguraciones.
Un dato, si se quiere a favor, es que el relevamiento de expectativas del mercado (REM) dio un pronóstico de inflación de 142,4 por ciento, es decir, un poco menos que en la encuesta realizada a las consultoras el mes pasado. Será módico, pero al menos no es peor que la última proyección.
Podrá pensarse que Massa maneja los botones del gobierno para tomar las medidas que le hacen falta a la economía, pero lo que pretende el sector del kirchnerismo duro con poder de fuego en la Provincia de Buenos Aires es incompatible con las exigencias del FMI. A estas alturas, el problema para el Gobierno de la deuda que contrajo Macri no es el pago en sí mismo, cuyos fondos provienen de nuevo endeudamiento, sino tener que agachar la cabeza ante exigencias más o menos ortodoxas del organismo.
Cambio de escenario
El estado de situación y algunos resultados en las elecciones que se vienen realizando en las provincias han tonificado las chances de la oposición.
Los reveses inesperados de los oficialismos en Neuquén, San Luis, Chaco y San Juan dan muestras de que nadie tiene los votos atados y de que los electores están dispuestos a cambiar. En Juntos por el Cambio observan la tendencia de crecimiento en el interior y de la caída de votos del peronismos en sus diferentes versiones.
Además, esperan capitalizar las fugas que se están evidenciando en el arrastre que tuvo Javier Milei, quien hoy está en el centro de la tormenta por las acusaciones de venta de cargos y de arreglos con el massismo
Mientras advierten la cercanía próxima al poder, y se frotan las manos, los principales dirigentes de JxC centran parte de su estrategia en derribar al adversario interno, sin reparar en que la coalición queda expuesta ante la sociedad
Un caso extremo de acusaciones cruzadas es el que protagonizan Carolina Losada y Maximiliano Pullaro, que con fuerzas parejas se tiran con munición pesada a una semana de las PASO en Santa Fe.
Ese enfrentamiento contrasta con la aparente armonía que han alcanzado en Mendoza los sectores de Cambia Mendoza que fueron a la interna y que lograron diseñar una lista única para diputados nacionales.
Con ese marco, Luis Petri afirmó en radio Nihuil que después de las primarias están trabajando en la plataforma y que no tiene dudas que al contemplarse sus propuestas, como algunas modificaciones al ítem aula, sus votantes apoyarán al frente oficialista de la Provincia.
Por su parte, los últimos acontecimientos en el Frente Elegí han tonificado sus chances, con Massa en la Nación y Martín Aveiro encabezando la lista de diputados nacionales. Ahora sí los intendentes saldrán a militar, según lo ratificaron, también por Nihuil, el jefe comunal de Tunuyán y la intendenta de Santa Rosa, Flor Destéfanis, para dejar atrás lo que fue la peor elección.
Está claro que la realidad local y el empeño que cada agrupación le ponga al proceso electoral tendrán una fuerte incidencia, pero no hay que desconocer que la tracción que ejerzan las fórmulas presidenciales serán determinantes.
Al tratarse de una PASO, tendremos una encuesta rigurosa de cómo quedarán las candidaturas en la grilla de largada hacia las generales, cuando se juegue la competencia definitiva.
Si bien es importante conocer el punto de partida porque condiciona el reordenamiento electoral que proyecta el resultado de las elecciones generales, en esta oportunidad la mayor atención estará centrada en la disputa entre Bullrich y Rodríguez Larreta, la interna más fuerte.
Arranca el tiempo de descuento hacia el 13 de agosto, pero en el sprint final nadie tendrá que perder de vista que la verdadera meta es ganar el 22 de octubre.
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