Bajo 7 llaves guardan una encuesta que recientemente mandaron a hacer algunos interesados en participar de la compulsa que parece lejana pero que los tiene a todos afilando los colmillos y los sables. Luis Petri encabeza los muestreos, lo sigue Ulpiano Suarez; un candidato peronista aparece tercero y los candidatos que auspicia Alfredo Cornejo no hacen pie.
Las encuestas no dicen lo que quiere Cornejo y por qué eso podría terminar mal
Luis Petri encabeza los muestreos, lo sigue Ulpiano Suarez, un candidato peronista aparece tercero y los candidatos que auspicia Alfredo Cornejo no hacen pie
Aunque ustedes saben que los periodistas nos las rebuscamos para tener siempre una octava llave en el bolsillo. Falta una eternidad en términos reales para la elección a gobernador en una Argentina que no se cansa de dar sorpresas y de cambiar en dos minutos: lo que hasta ayer parecía de una manera, hoy amaneció de otra.
Entre el azar y la precisión
Los números de las encuestas son como la quiniela: a veces se aciertan y a veces no. Pasa que si el muestreo está bien hecho, los números pueden reflejar un aproximado para tener en cuenta al momento de encarar una campaña.
También la encuesta va a depender de quién la pague y de qué necesite de esa encuesta el cliente que la paga. Una cosa es una encuesta pagada para pensar una campaña y otra muy distinta es un muestreo hecho para hacer farol, o sea, para dárselo a los medios de comunicación para que lo publiquen.
Pero cómo ¿una encuesta puede decir algo que no es? Y, la respuesta cerrada sería “sí”. Entonces ¿las encuestas pueden mentir? Ahí la respuesta se complica porque en realidad lo que puede influir en la definición de la encuesta, además obviamente del método utilizado, es más lo que se pregunta que lo que termina diciendo cuando sale del horno.
Cuántos pares son tres botas
No es lo mismo preguntarle a la gente ¿conoce usted a tal dirigente?, que preguntarle ¿votaría usted a tal dirigente? Puede haber un dirigente muy conocido que la gente no votaría y puede haber un dirigente que la gente votaría en algunas zonas de la provincia y que resulta desconocido en otras regiones.
También puede haber alguien con imagen muy alta pero que por alguna razón no es tan elegido para ser votado y otro que no tenga imagen tan alta pero que podría ser ganador de una elección.
Por caso, en los últimos días se conoció una encuesta a nivel nacional que muestra un deterioro en la imagen del presidente Javier Milei llegando a valores de rechazo cercanos a los de Cristina Fernández y a valores de aceptación también casi idénticos: ergo, ambos podrían ganar una elección presidencial.
Las cosas que no se pueden manejar
El gobernador Alfredo Cornejo tiene una capacidad enorme para tejer política, para imponer conversaciones públicas, para entrar al nudo del poder de los otros poderes con gran facilidad y para influir en las decisiones de casi todos los organismos del Estado.
Lo que no puede el gobernador es torcer la opinión de los mendocinos sobre otra persona que no sea él mismo. Y las cosas hoy no están como a él más le gustaría, al menos en lo que dicen las encuestas.
Luis Petri encabeza todos los muestreos que andan dando vueltas. En la encuesta que pudimos chusmear lo sigue Ulpiano Suarez, un intendente con buena valoración en el Gran Mendoza pero desconocido en el interior profundo, aunque eso podría importar poco porque el que gana el Norte gana todo.
Los compañeros y los bendecidos
Emir Félix y Matías Stevanato, ambos peronistas, se pelean el tercer lugar y se ubican entre los más conocidos dirigentes de Mendoza. Félix viene de encabezar la última campaña del peronismo donde pudo salvar los trapos y el propio Cornejo lo subió al ring hace unos días con el tema de la autonomía de los municipios lo que le dio un inesperado protagonismo.
Stevanato por su parte tiene a su favor conducir un departamento del codiciado Gran Mendoza aunque también carga con un enorme desconocimiento en el interior de la provincia.
Los candidatos que auspicia Cornejo no hacen pie entre los mejores ubicados pero eso podría revertirse a fuerza de campañas de instalación y fogueo en medios y redes, algo para lo que el radicalismo mendocino es bastante hábil.
¿Cómo podría terminar esto si los que tienen mejor intención de voto no son del riñón de Cornejo?
Qué hacer con el Luis y el Ulpiano
Para Petri nada ha sido ni será sencillo. Su lugar en la lista de diputados nacionales el año pasado lo definió la mismísima Karina Milei, la hermana que se encarga de todo. La otra hermana, la de Petri, conservó estratégicamente su lugar en la UCR mendocina pero se la escucha poco y se le comparte poca información.
Claro, el ex ministro de Defensa no pertenece ya al radicalismo pero le interesa saber lo que pasa allí adentro. Adentro ven a Petri como una amenaza a la continuidad cornejista. Desconfían de él tanto como él de ellos.
Resta saber con qué cargo o lugar de la alta política (¿senador nacional? ¿ministro de la Corte?) podrían conformar a Petri si no le dan la candidatura a gobernador porque es objetivamente hoy el mejor candidato que tiene el ¿oficialismo? A Ulpiano tampoco sería fácil conformar.
Guisos gordos que no dañan
Los escándalos que tienen como protagonistas a quienes habitan la Casa Rosada no parecen hacer mella en el ex ministro de Defensa y actual diputado nacional que conserva números por encima del 50% de las preferencias e imagen positiva.
Habría que ver si algún otro episodio, que lo vincule directamente o no, lo afectaría en lo que queda de la carrera hasta la definición de los candidatos porque ya dijimos varias veces –y está más que a la vista- que Petri no es de los propios para Cornejo.






