Análisis y opinión

Las amenazas en los colegios no son graciosas y se espera que no queden en una anécdota

La proliferación de amenazas en escuelas de Mendoza expresan el peligro potencial por lo cual se ha puesto a la comunidad educativa en alerta

¿Qué nos está pasando como sociedad? ¿La escuela es solo una caja de resonancia? La proliferación de amenazas en colegios de Mendoza expresan el peligro potencial por lo cual se ha puesto a la comunidad educativa en alerta. Pero hay mucho más que la inminencia de actos delictivos en grado de probabilidad.

La autoridad escolar ha confesado que tuvo que ponerse a adecuar un protocolo para estas circunstancias imprevistas. Es que hasta hace no mucho, nadie imaginaba que habría que poner en guardia a las escuelas ante advertencias de matanzas a los tiros.

Muy a la distancia, hemos observado los casos de tragedias provocadas por tiradores en solitario en ámbitos educativos o en otros espacios públicos, la mayoría sucedidos en ciudades de Estados Unidos. En Argentina se recuerda como excepcional la matanza provocada por un chico en la ciudad sureña de Carmen de Patagones y, recientemente, lo sucedido en la escuela de San Cristóbal, Santa Fe.

amenaza de tiroteos cuc
Consigna policial en el Colegio Universitario Central (CUC) tras mensajes intimidatorios encontrados en el establecimiento.

Consigna policial en el Colegio Universitario Central (CUC) tras mensajes intimidatorios encontrados en el establecimiento.

Indagando al respecto, también se ha tomado nota de la existencia de grupos juveniles que se fascinan por la ideología True Crime Community (TCC), una subcultura de alcance global, conformada a través de las herramientas que ofrecen las redes sociales, lo que de alguna manera nos pone sobre aviso respecto del cibercrimen y ataques terroristas, aunque este fenómeno no tenga directa vinculación con lo que está aconteciendo en Mendoza.

Los casos que han trascendido sobre casi un centenar de escuelas de distintos departamentos de la provincia, luego del hecho que tomó relieve tras las amenazas de tiroteos escritas en el baño del establecimiento de El Algarrobal, han provocado acciones preventivas de docentes, padres y gobierno escolar.

El grado de violencia se agudizó en las escuelas

Desde antaño se conocen situaciones de "desafíos", generalmente entre menores varones, que se dirimían a las piñas, muy de tanto en tanto en el interior de la escuela. Pero rara vez tales riñas pasaban a consecuencias mayores.

Con el tiempo, el grado de violencia se fue agudizando, al punto de que se fueron haciendo moneda corriente en el barrio, en el hogar y hasta en establecimientos escolares y, más recientemente, a través de la agresividad supuestamente "blanda" de las redes sociales. Nada que no sea una manifestación emergente de la configuración de la sociedad.

La escuela es el ámbito de contención y formación en diversos saberes y valores que preparan para la vida. Esa es su misión primaria. El sistema educativo puede acompañar a través de un largo proceso los esfuerzos de superación social, lo que no significa forzosamente reemplazar de manera exitosa lo que se "aprende" en el entorno familiar o comunitario.

Cuál es el disparador de las amenazas

La DGE ha puesto en marcha los mecanismos a su alcance para gestionar la proliferación de amenazas que han emergido desde hace unos días. Ante los sucesos cabe preguntarse cuál es el disparador de las conductas antisociales, lo que nos lleva a respuestas parciales: una moda, una necesidad de manifestación mal canalizada, un efecto imitación propio de la edad, una expresión desesperada de un sector social, un grito de resentimiento individual, una romantización de la rebeldía contracultural, una falta de conciencia de los efectos que se ocasionan, una pérdida de empatía social, una forma de sentirse "alguien", una travesura inconducente, una gracia absurda, una identificación con lo disfuncional, una ritualidad organizada, un reto viral adolescente pasajero... (puntos suspensivos).

El problema es complejo. La apelación que se hace a la familia para cortar de cuajo estas conductas peligrosas es clave, aunque hay que tener presente que en muchos de los casos la causalidad emana de los malos ejemplos hogareños y también de los adultos en situaciones que vemos a diario en todo momento y lugar, incluso en el vértice de la pirámide dirigencial.

Grafitis en baños de escuelas con amenazas de tiroteo
Uno de los tantos mensajes intimidatorios que aparecieron esta semana en escuelas de Mendoza.

Uno de los tantos mensajes intimidatorios que aparecieron esta semana en escuelas de Mendoza.

El rol de los medios y el impacto en las redes sociales

El tratamiento responsable de la problemática por parte de los medios tampoco puede subestimarse porque, además, todo lo saliente se reproduce a través de las redes sociales, el ámbito natural de comunicación juvenil.

Aquí, en los casos que nos ocupan, tuvo que intervenir la Policía de Investigaciones -hubo también colaboración de progenitores-, y así se está encontrando la punta de la madeja para que los hechos, graves de por sí, no queden impunes, como lo ha señalado el ministro de Educación, Cultura, Infancias y DGE, Tadeo García Zalazar. Determinar las responsabilidades y aplicar las sanciones correspondientes implican un acto de justicia y modélico para toda la comunidad educativa y la sociedad en su conjunto.

No obstante, la tarea no se acaba en eso, ya que nos queda la necesidad imperiosa de trabajar sin descanso sobre el fondo de los asuntos que configuran la matriz de la violencia social.

El mantenimiento del ethos cultural que define la identidad de una comunidad de convivencia saludable requiere de anticuerpos que operen tanto en la superficie como en las capas subterráneas, a la par de los esfuerzos que se invierten en una educación constructiva integral que trascienden los muros de las escuelas.

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