Análisis y opinión

La miniserie vendimial incluye reinas, jueces, políticos, las "corenave" y la mar en coche

¿Estamos ante el comienzo del fin de las elecciones de reinas vendimiales? Esta semana hasta la Suprema Corte se prendió en la discusión

Estoy en desacuerdo con casi todo lo que dice y hace Julieta Lonigro, la reina paralela, trucha, blue, o rebelde de Guaymallén, pero no puedo negar la osadía y la pasión que ha puesto en su cruzada.

Ella refuta al gobernador Suarez, al intendente Marcelino Iglesias, no se apichona y, como no se siente obligada por los protocolos, suelta la lengua y los tuits con generosidad. ¿Eso le da la razón? De ninguna manera, simplemente la confirma como personaje.

Admito que en estos días he sentido algo de vergüenza ajena por los ribetes que está alcanzando el debate sobre el futuro de las reinas de la Vendimia. ¿La Corte Suprema de Justicia debe estar metida en este tema? Trato de serenarme y, en tren de de gambetear el prejuicio, me respondo: ¿Por qué no?

Reconozco que este comienzo del fin de los reinados vendimiales es todo un tema, por más que nos parezca de utilería lo que conlleva la cultura de las coronas en un país republicano. Sobre todo si lo ponemos al lado de los problemas políticos y económicos que tienen la provincia y el país.

Admitamos

Hay cosas que tenemos que admitir con realismo: 1) Batir el parche a favor o en contra de las elecciones de reinas vendimiales no es minucia. 2) Tampoco van a cometer pecado capital quienes sostienen que los reinados no sólo son una antigüedad, sino un lastre. 3) Mucho menos hay que creer que los "realistas" (de realeza) van a aceptar calladamente la eliminación de su relato de fantasía y broderie.

Aclaro: el quilombo no es con la Fiesta de la Vendimia, cuyo futuro, aunque mejorable, no está en duda, sino con toda esa movida que busca salvar coronas, capas, cetros, bandas, vestidos de cotillón, carrozas, o pajes; es decir, esa liturgia apolillada, rancia, ridícula, plena de relatos a los que -dicen- no hay que tocarles ni una coma porque supuestamente son derechos fosilizados que hacen a la esencia más profunda del ser mendocino. Paren un poco, tampoco la huevada.

La Corte no ha eliminado la ordenanza de la Municipalidad de Guaymallén que en marzo de 2021 dejó sin efecto las elecciones de reinas vendimiales. Sólo ha aceptado estudiar el reclamo judicial de Julieta Lonigro y de todas las "corenave" de la Provincia y ha suspendido temporalmente la ordenanza hasta que se pueda analizar en profundidad el fondo de la cuestión ante el pleno de la Corte.

De los tres jueces supremos que trataron este asunto, dos (José Valerio y Mario Adaro) votaron a favor de la suspensión temporal de la ordenanza de Guaymallén; y el tercero (Omar Palermo) votó en contra de esa suspensión avalando las prerrogativas constitucionales con las que cuentan los municipios.

Rescato un concepto del fallo del juez Palermo: "No puede atribuirse a particulares que promocionan a una candidata una legitimidad mayor que la que tienen las autoridades municipales elegidas de forma democrática".

Apurate, che

La disposición de la Suprema Corte se torna polémica cuando obliga a la comuna de Guaymallén a presentar una reina oficial a las apuradas siendo que falta menos de una semana para la Fiesta Central de la Vendimia. Las autoridades de Guaymallén no quieren más reinas. Ni oficiales ni truchas. Así lo votaron los representantes del pueblo en marzo de 2021. Pero es muy bueno que hayan respetado esta instancia judicial. Es lo que corresponde.

Para muchos, que supriman la elección vendimial sería como si se vieran obligados -otra vez- a aceptar el aborto legal o el matrimonio igualitario, cosas que, creen, van contra los derechos consagrados por la tradición.

El gobernador Suarez sugirió que, ante la suspensión de la ordenanza aludida, Guaymallén debía presentarse al concurso con la reina que se eligió en 2020, Sofía Grangetto, la última que tuvo Guaymallén. En 2021 la pandemia tornó inviable la Fiesta de la Vendimia.

Entra Sofía

Ayer, sábado 26/2, Guaymallén aceptó esa instancia, con lo cual las chances de la briosa Julieta Lonigro de colarse en el escenario del Romero Day se han esfumado. Ello no quiere decir que esta activa mujer vaya a perder sus 15 minutos de fama en los festejos del 4 al 7 de marzo. Con algo nos va a sorprender.

No les extrañe que Lonigro sea candidata de algún partido en 2023 o panelista de algún programa de TV. Pasta tiene.

Lonigro fue elegida reina paralela en una elección realizada en diciembre pasado en el exilio (Maipú), que contó con el efusivo apoyo logístico del intendente peronista de Maipú, Matias Stevanato. Si eso no fue joder la pava por parte de Stevanato, ¿entonces qué fue?

La soberana oficial que sacaron de la galera, Sofía Grangetto, es empleada del municipio de Guaymallén, y desde el sector prorreinas le habían advertido de supuestas presiones que iba a sufrir de la intendencia para que aceptara extender el reinado que tuvo en 2020.

Grangetto salió a aclarar que las únicas presiones que ha recibido provinieron de sectores ultras. "En las últimas horas me he sentido presionada, agredida y amenazada con el objetivo de que no aceptara representar al departamento en el que nací, me crié, vivo y trabajo", explicó.