Análisis y Opinión

Jubileo, privilegios y manoseos

Sólo cuando son opositores se preocupan de la situación de los haberes jubilatorios, los que son siempre la variable de ajuste en la Argentina

Toneladas de piedras llovían sobre el Congreso cuando el macrismo bregaba por imponer una fórmula de actualización para hacer frente a la inflación, pero con ingresos a la baja.

De aquella lamentable jornada quedó inmortalizada la imagen del "gordo del mortero", como símbolo de la irracionalidad y de la política de choque desestabilizante.

Cuando el kirchnerismo volvió al poder de la mano de los Fernández-Fernández, se olvidó de que se había rasgado las vestiduras por los jubilados e impuso una fórmula de movilidad peor que la de Macri.

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El presidente actual advierte que vetará el proyecto que logró aprobar la oposición en Diputados si el Senado lo convierte en ley. Cristina Fernández vetó en 2010 el 82% móvil, argumentando que quebraría al Estado.

Si el Congreso insistiera en ratificar la norma que hoy está en trámite parlamentario, el Gobierno recortará otras partidas, pero no sacrificará el equilibrio fiscal, avisó el nuevo Jefe de Gabinete, Guillermo Francos. Es la prioridad trazada por Javier Milei.

Diputados: la oposición consiguió quórum y la movilidad jubilatoria se debate en el Congreso.jpg

La ecuación del financiamiento previsional no cierra en una Argentina caracterizada por la desproporción de trabajadores registrados versus informales o en negro.

La recaudación deficitaria del sistema, el mal uso del Fondo de Sustentabilidad y las ingentes capas de beneficiarios sin aportes demandan recursos presupuestarios exorbitantes que el Gobierno no está dispuesto a erogar a costa de su política de motosierra contra el gasto social.

Sólo es medio punto del PBI, contestan desde la oposición, para contrarrestar "el me importa tres carajos" presidencial.

¿Los únicos privilegiados son los niños?

Las décadas de estropicios gubernamentales han signado a más del 60% de la niñez argentina a vivir en la pobreza, contradiciendo la expresión de deseos del Papa Francisco, quien clamó que los gobiernos no pueden pedir sacrificios que impliquen una vida indigna.

Resulta obsceno en este contexto de miseria ratificar las jubilaciones de privilegio de los expresidentes y vices con cifras que multiplican exponencialmente lo que cobra cualquier jubilado, aunque cobren el haber máximo que está limitado por topes arbitrarios.

Los legisladores rechazaron por mayoría cualquier modificación al artículo 11 de la norma consagrando así el status quo, con argumentos supuestamente en contra de los antipolítica. En el recinto de sesiones se llegó a argumentar que los que pretendían terminar con ese privilegio están promoviendo que los narcos y delincuentes remplacen a los políticos. Y todo sigue igual.

Habría que recordarle a Miguel Ángel Pichetto, quien alzó la voz en el Parlamento, que la proliferación del crimen organizado es fruto, o cómplice, de las malas políticas y políticos malos.

De esa ratificación legislativa se agarró Milei para anunciar que él no cobrará una jubilación especial después de cumplir su mandato. Se la dejaron picando en el área para que se lanzara contra los privilegios de la casta.

La debilidad legislativa del oficialismo pone a prueba su capacidad de maniobra política, pese al apoyo del PRO en el debate de la ley de jubilaciones. Es una rareza en sí misma el que sea la oposición y no el gobierno quien diseñe una política de alto impacto social y económico, por más que la iniciática sea un acto de justicia.

Esta señal opositora indica una predisposición a marcarle al Gobierno el camino por donde debería avanzar, caso contrario tiene la fuerza para imponer su posición desde las bancadas legislativas.

La movida es la antesala de cómo podría plantarse frente a otras iniciativas como la Ley Bases, que todavía debe pasar por el filtro de las dos cámaras. Y los mercados, atentos a los ruidos políticos, ya reaccionaron en forma negativa.

Disculpe el señor

El jueguito para la tribuna de los diputados -que ya acordaron un ajuste de sus dietas en un ochenta por ciento- poco contribuye si no buscan acuerdos para que se mejore la economía del país en general y la condición de las jubilaciones en particular.

Ninguna justicia previsional será sostenible si no se recupera la macro, pero con políticas económicas que no se diseñen a costa de los sectores más vulnerables de la población.

Por estos días nos toca observar los escandaletes en torno de los alimentos acovachados, denuncias cruzadas, sobresueldos, intermediarios que lucran con la miseria y otras tantas muestras de la decadencia dirigencial.

Mientras, los pobres se agolpan en merenderos y comedores por raciones alimentarias que no alcanzan para todos.

"Disculpe el señor, pero este asunto va de mal en peor...", nos advirtió hace tiempo el Nano Serrat.

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