El Servicio Penitenciario de Mendoza puso en funcionamiento la Fuerza Operativa de Requisa Móvil Antidisturbios, conocida como FORMA, un cuerpo especializado destinado a mejorar los controles internos en las cárceles y prevenir situaciones de riesgo. Su primer gran operativo dejó como resultado más de 1,5 kilos de estupefacientes incautados en el Complejo de Alojamiento Permanente Almafuerte I.
Mendoza lanzó una fuerza de requisa en cárceles y en su primer gran operativo secuestró drogas y armas
La FORMA incautó más de 1,5 kilos de estupefacientes en el Complejo Almafuerte 1. Usa escáneres, detectores y cámaras de vigilancia
El procedimiento más importante ocurrió el 7 de abril en distintas alas del Módulo 2 del complejo, donde la FORMA detectó 124 dosis de cocaína distribuidas en envoltorios de papel junto con otros paquetes compactados, con un peso total de 606 gramos, y 1.090 gramos de marihuana fraccionada.
Según confirmaron desde el Ministerio de Seguridad y Justicia, la creación del cuerpo responde al crecimiento sostenido de la población carcelaria y a la necesidad de unificar criterios y profesionalizar las tareas de requisa, es decir, los procedimientos de inspección de personas, sectores y estructuras dentro de las unidades.
La tecnología de la FORMA, según el Servicio Penitenciario
La FORMA combina tecnología -escáneres, detectores y sistemas de vigilancia- con capacitación especializada del personal y apoyo operativo a otras áreas de seguridad en procedimientos de gran magnitud.
La misión principal del cuerpo es garantizar la seguridad del personal penitenciario, de las personas privadas de libertad y de sus visitantes, previniendo y detectando elementos prohibidos como armas, drogas o dispositivos que puedan facilitar fugas o alterar el orden.
El modelo incorpora además el concepto de "requisa restaurativa", que no solo detecta irregularidades sino que promueve su solución inmediata, incluyendo cuestiones edilicias. Su creación se alinea con estándares internacionales como las Reglas Mandela y las Reglas de Bangkok, que establecen criterios para el trato digno de las personas privadas de libertad.




