Análisis y opinión

José Antonio Kast al poder en Chile, y de buenas migas con Javier Milei

Cómo nuestros vecinos pasaron de la izquierda tradicional a volcarse hacia la ultraderecha

Así como Gabriel Boric fue un emergente del estallido social de octubre de 2019 -revulsivo detonado por la brecha extrema entre los estratos sociales-, el triunfo de José Antonio Kast se explica desde el fracaso de gestión de la izquierda en el gobierno.

Ninguna de las ambiciosas reivindicaciones que llevaron a la alianza progresista al poder logró ser resuelta con plenitud ni se estableció una nueva Constitución que respondiera a su base electoral.

Chile hoy se sigue debatiendo entre los viejos problemas y los nuevos desafíos. La explosión de la inseguridad, de la que pueden dar testimonio visitantes argentinos, y el ingreso de delincuentes extranjeros sin control y sin seguimiento de las autoridades competentes, muestran un Estado que ha sido doblegado en su capacidad de administrar la tradicional tranquilidad ciudadana en los principales centros urbanos.

barra brava colo colo
Los barras de los clubes más populares han adoptado las peores modalidades de violencia y corrupción.

Los barras de los clubes más populares han adoptado las peores modalidades de violencia y corrupción.

Las bandas criminales organizadas han hecho mella sin respuesta gubernamental acorde. El monopolio de la fuerza estatal ha sido vulnerado y los barras de los clubes más populares han adoptado las peores modalidades de violencia y corrupción. Cuando Boric le ganó la disputa a Kast, la cuestión social era la demanda de primer orden. Cuatro años después sigue siendo una preocupación, pero desplazada por el reclamo de seguridad y por los cuestionamientos a la inmigración indiscriminada.

Los gobiernos de la Concertación que integraron la Democracia Cristiana y el socialismo lograron mantener una política estable y un franco ascenso de los indicadores económicos y sociales. Luego, con Sebastián Piñera y Michelle Bachelet alternándose en el poder, se sostuvieron altas tasas de crecimiento, que de a poco empezaron a ralentizarse. Ya con Boric el país mostró signos de estancamiento en algunos sectores de la actividad con un promedio del 1,8% de crecimiento del PBI.

Hoy el mundo está ofreciendo poco espacio a las fuerzas centristas. La reciente experiencia electoral argentina muestra el fracaso del primer intento de Provincias Unidas por abrirse paso como una opción competitiva entre los polos antagónicos. En el balotaje chileno, fueron las dos fuerzas extremas las que se disputaron el electorado, aunque Kast haya moderado su discurso para arrastrar a los sectores conservadores menos radicalizados.

El nuevo presidente llega a La Moneda en su tercer intento y con desafíos renovados: mejorar los índices de seguridad, afinar la política inmigratoria e impulsar la economía. "Vamos a restablecer el respeto a la ley", prometió Kast, anticipando otra presencia institucional de las fuerzas de seguridad.

jeannete jara
A Jeannete Jara la votó poco más del 42% de los chilenos.

A Jeannete Jara la votó poco más del 42% de los chilenos.

Sin embargo, al nuevo gobierno le caerán las demandas históricas de las franjas más postergadas que reclaman una participación en la bonanza económica y en los servicios esenciales. Allí está el 42% del electorado que expresó su voluntad por la candidata izquierdista Jeannette Jara, sea por ideología o necesidad. Será complejo para el nuevo gobierno responder a esas urgencias y al mismo tiempo aplicar los programas de ajuste fiscal (U$S6 mil millones) que profesó en campaña.

José Antonio Kast tiene un vecino con quien identificarse. Javier Milei lo ha saludado como su "amigo" y su política de recorte drástico del gasto público y el alineamiento con EE.UU. le resultan inspiradores, aun con las diferencias entre las realidades de ambos países. De la afinidad que han mostrado ambos, es esperable una etapa de entendimiento recíproco, que podría traducirse en políticas concretas, incluso más allá de lo comercial.

Hay una agenda bilateral profusa entre Argentina y Chile que sería deseable se concrete en obras de infraestructura en los pasos cordilleranos, en una estrategia de conjunto que abarque la agilización de trámites en la frontera, en el aprovechamiento de los puertos del Pacífico y en la promoción de inversiones, de todo lo cual Mendoza podría verse beneficiada. Por ahora, solo se trata de una expresión de deseos.