Análisis y opinión

Hay que pasar el invierno sin morir en el intento

La inflación ha empezado a tranquilizarse pero los números fríos muestran que no para de crecer la cantidad de pobres y de indigentes

No obstante, el dato de un dígito de la inflación para abril le ha dado argumentos al Gobierno que basa su política en la motosierra contra el gasto público, junto a la licuación de las jubilaciones, la caída de remesas hacia las provincias, la parálisis de la obra pública y el recorte de presupuesto en áreas vitales como la educación.

Se trata de un éxito parcial, no de un alivio para la población, porque los ingresos laborales siguen perdiendo frente al ritmo de crecimiento de los precios. Los datos del INDEC publicados el fin de semana correspondientes a marzo promedian los salarios del sector público y privados registrados y no formales con un alza del 10 por ciento frente a una inflación del 11 por ciento. Lo grave es que ya se perdió 30 por ciento desde la asunción de Milei y que en 2023 la caída salarial real fue del 60 por ciento.

El modelo es así, por lo menos en esta etapa, y no se conoce a ciencia cierta qué es lo que viene más adelante. El no tener un escenario certero de largo plazo no es un buen indicio para apostar a seguro. El presidente Javier Milei ha vuelto a ufanarse de que está haciendo "el ajuste más grande de la humanidad" en una entrevista que dio al diario chileno El Mercurio, al bajar el equivalente a cinco puntos del PBI en un mes.

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El FMI le da la derecha a Milei.

El FMI le da la derecha a Milei.

El FMI le da la derecha a Milei y está dispuesto a remitir 800 millones de dólares para financiar al gobierno argentino al considerar que sobrecumplió las metas fiscales. Igualmente el monto no alcanza a compensar el sube y baja de divisas del Banco Central por el pago que está haciendo de la deuda y, además, en julio tiene que afrontar un vencimiento de 2.200 millones de dólares del bono AL30. El mercado descuenta que se va a cumplir el compromiso sin contratiempos.

Muchas de las expectativas están centradas en la Ley Bases, que sigue empantanada en el Congreso. Los objetores que dicen tener predisposición a colaborar advierten sobre varios matices que debería contemplar el Impuesto a las Ganancias si se lo pretende restituir. Pero el principal obstáculo es el RIGI que debería servir para atraer grandes inversiones con estímulos especiales.

El nuevo régimen es una iniciativa que vendría bien para el desarrollo de proyectos en Mendoza, tanto en minería como en petróleo y en otras obras de infraestructura a través de capitales privados. El problema es que cada vez le encuentran más defectos al diseño del oficialismo y se está evaluando introducir algunas mejoras, como el mínimo de inversión que se ha fijado en 200 millones de dólares.

Con esa ley, que como van las cosas tendría un nuevo paso por Diputados, los optimistas descuentan que arrancaría un envión al crecimiento y el tan ansiado rebote. Pero el cepo sigue siendo el gran escollo para la llegada de inversores internacionales, aunque una señal positiva para el gobierno de parte del Congreso y el equilibrio fiscal servirían como acicate hacia la estabilidad de la moneda para poder liberar el tipo de cambio sin sobresaltos. Difícilmente ocurra antes de fin de año, advierten los analistas.

Mientras tanto los aumentos siguen en una curva descendente, lo que no significa que haya una baja de precios de los productos masivos sino todo lo contrario. Los valores siguen en alza, ahora en un dígito mensual, y todo indica que continuará bajando hasta el cinco por ciento hacia fin de año, según las proyecciones de las principales consultoras, para promediar el 160 por ciento a lo largo del 2024.

El economista de cuño liberal Carlos Melconian, quien ha sido blanco de burlas de Javier Milei, señala que para hablar de estabilidad hay que alinear los precios, no sólo de los productos, sino también de las tarifas, las jubilaciones y de los salarios. Si no se dan esas condiciones, la baja de la inflación sería una ilusión, advierte quien fuera el candidato al Ministerio de Economía de Patricia Bullrich, al tiempo que muestra su preocupación por el derrumbe de la construcción en el orden del 42 por ciento y de la industria 21 por ciento en marzo.

Los fríos números también indican que Milei sigue teniendo un alto nivel de apoyo, aun de los sectores golpeados por las medidas. Una de las tantas encuestas publicadas recientemente (CB Consultora) señala que creció su imagen en el populoso conurbano bonaerense. Al parecer, no cayó demasiado bien el paro de los líderes sindicales, a juzgar por el sondeo de opinión.

Pero la disposición a seguir bancando tiene que ver con la percepción de que la malaria que estamos atravesando deviene de la herencia que nos legó el binomio Fernández-Fernández y es el sacrificio que se debe pagar para llegar a la tierra prometida, hacia un país mejor en el propio territorio argentino.

Al lado del riesgo hiperinflacionario, se ubica la visión negativa sobre el Estado prebendario, rapiñado por los avivados ligados a la casta política. Miles de beneficiarios de planes sociales, víctimas de la intermediación espuria, también se están animando a denunciar por extorsión a los punteros y cabecillas del clientelismo.

Lo que no saben los estudios predictivos es hasta cuándo llegará el amor si no mejora el nivel de actividad o si los salarios no logran recuperar terreno frente a la inflación.

Alfredo Cornejo
Alfredo Cornejo en la Fiesta de la Ganadería.

Alfredo Cornejo en la Fiesta de la Ganadería.

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Realidad y esperanza

Se avecina un invierno que será duro, por la crisis y por las tarifas exorbitantes. Consciente de ello, el Gobierno decidió ralentizar los incrementos que sin embargo ya han golpeado con furia. Las prepagas, las tarifas de los servicios públicos, los combustibles, los pasajes y la sumatoria de gastos que implicarán las bajas temperaturas auguran unos meses complicados. Y todavía lo peor de la crisis no ha pasado.

El gobernador Alfredo Cornejo sigue insistiendo, y lo hizo en la Fiesta de la Ganadería en General Alvear, que hay que darle los instrumentos al gobierno de Javier Milei para que avance en el cambio de orientación económica. Está convencido de que una vez que el país logre la estabilidad y la macro empiece a crecer, Mendoza aprovechará sus cuentas equilibradas para despegar a mayor ritmo que la Nación.

Cornejo basa, además, su esperanza en los fondos extraordinarios -1.023 millones de dólares- que dispone la Provincia para aplicar en proyectos estratégicos de infraestructura que tengan repago y recirculen como motor económico. Sumado a eso, el impulso a la minería que le está dando a su gestión, la recuperación de la actividad petrolera, el derrame turístico y demás actividades tradicionales podrán hacer realidad la mentada ampliación de la matriz productiva.

Es admisible imaginar una provincia próspera, siempre que el país logre un sendero de crecimiento sostenido. El asunto es que Argentina logre revertir la crisis, lo que no es poco pedir y, fundamentalmente, que los sectores más carenciados empiecen a vivir una mejoría lo antes posible, porque la mera ilusión no alcanza para la subsistencia.