Análisis y opinión

Falló su plan político y le fue para el traste como dirigente de fútbol; Tinelli vuelve a cobijarse en la TV 

Se imaginó presidente de la Nación. Soñó con ser un dirigente prestigioso del fútbol. Se cayó su tercer matrimonio. Marcelo Tinelli vuelve vencido a la casita familiar: la TV

Le fue mal en el fútbol, le fue pésimo en su plan para ingresar a la política y últimamente le fue fulero en el amor. Supo ser el conductor más notorio de la TV. Hizo programas súper exitosos, pero cometió el pecado de engolosinarse con algunos de ellos, no se renovó y comenzó a perder el tren.

Pensó que podía llegar a ser presidente del país, pero está visto que una cosa es que millones te elijan con sólo apretar un botón en el control del televisor y otra muy distinta creer que esos millones de personas te vayan a votar para conducir el Estado. La gente es más avispada de lo que creen algunos sabihondos..

Su paso como dirigente del fútbol argentino (presidió San Lorenzo y condujo la Liga profesional) empezó con fuegos artificiales y terminó con Tinelli yéndose por la puerta del fondo, repudiado por los clubes y por los propios hinchas del equipo del papa Francisco. Faltaba a las reuniones, no trabajaba, llegaron a decir sus detractores.

¿Tinelli peronista?

De repente nos enteramos de que era peronista y que su mayor ambición consistía en llegar a la Casa Rosada. Nada de puestos menores. Contrató a consultores y analistas para que le cantaran la justa, al tiempo que empezó a recorrer el país tratando de hacer tareas de acción social a favor de sectores excluidos, entre ellos los wichis. ¿Cuando se empezó a desmoronar? Fue un proceso lento.

Para algunos, las gotas que terminaron de colmar el vaso fueron dos. Una, su paso como supuesta figura rutilante de la Mesa contra el Hambre, ese invento político-farandulesco que Alberto Fernández lanzó al llegar a la Presidencia de la Nación y que, se suponía, iba a discutir políticas y proponer soluciones para combatir ese flagelo. Un verso de baja estofa política que duró lo que un pelado en la nieve, o lo que duran todos esos inventos del relato nacional y popular.

La otra cosa fueron las dispensas de las que disfrutó por parte de la Casa Rosada cuando, ya en cuarentena extrema, no tuvo ningún problema en trasladarse con toda su familia, de provincia en provincia, hasta su mansión de Esquel junto a esos lagos de ensueño, donde en vuelos privados le traían desde Buenos Aires lo que necesitaba.

El ex influyente

Durante varios años Marcelo Tinelli apareció en los listados de los cien argentinos más influyentes del año. Siempre en puestos expectantes del top ten, muy cerca del presidente de turno, del empresario del año, de la revelación política o del científico más destacado. En varios de esos tramos el líder de ShowMatch aprovechó el envión para dejar marcado su poder.

A su programa iban los candidatos a presidente, los mandatarios en funciones, los políticos en ascenso, los que estaban en la picota, o los que se codeaban con la polémica. Y él aprovechaba todo eso para largar conceptos o frases que buscaban traducir el sentir popular. La voz del pueblo. O para generar tendencias. Les hacía chistes, les ponía imitadores, los dejaba en evidencia. Como si fuera un conductor zarpado e iconoclasta de un late night show.

En esas circunstancias hizo valer su peso político como conductor en un medio masivo, lo cual está muy bien, pero eso no conlleva que sea un trampolín para candidatearse y obtener el voto popular.

Cuando hace unos años fue acusado de tener ciertas actitudes machistas con algunas mujeres que participaban en su programa (cómo olvidar cuando tijera en mano les cortaba las polleras para que se les viera la cola) rápidamente modificó acciones y discursos y se sumó a un espiche más amable hacia el feminismo o hacia las políticas de género y la diversidad sexual. No dudó en pintarse los labios y ponerse peluca y tacos altos para demostrar que no era ningún cavernícola.

Bolivariano habilidoso

El otro rubro en el que tampoco le ha ido bien en los últimos tiempos es el sentimental, pero ese es un terreno en el que es muy difícil, desde afuera, establecer qué es lo bueno o lo malo. Después de 9 años de convivencia concluyó su relación con Guillermina Valdés, con quien tuvo a Lorenzo, Por ejemplo a Tinelli se le valora, luego de tres matrimonios y de cinco hijos, que siga manteniendo una relación civilizada y sensata con sus ex y toda su prole. ¿Es inteligente Tinelli? Aquello que resalta (o resaltaba) en Tinelli fue siempre su repentismo, su habilidad para cachar el momento, su buena conexión con la calle, su oído para captar hacia dónde corren los vientos. Pero sí, es inteligente, aunque no un inteligente sofisticado o complejo. Por ejemplo, para llevarse bien con todas sus ex se requiere de eso que llaman inteligencia emocional.

Pese a sus insistencias por tocar numerosos registros, y de fracasar en varios de ellos, los mayores logros de este bolivariano (nació en Bolívar, provincia de Buenos Aires) han sido en la televisión. Ese es su ámbito. La TV le ha dado fama, prestigio, dinero y a ella retomará desde este lunes 25 de julio en busca de una nueva chance, luego de varios traspiés. La TV ya no es ese ámbito de ratings asombrosos de 30, 40, 50 o 60 puntos de audiencia. Eso es historia. Hoy hacer 10 puntos es tocar el cielo con las manos.

El fútbol y la política lo expulsaron. Por eso vuelve vencido a la casa familiar de la TV.

Le faltó habilidad para sobrevivir en esa zona tradicionalmente fangosa que es la dirigencia futbolística. Y para la política le faltaron carácter y proyectos. Vendió a un cuestionado empresario kirchnerista su exitosa productora Ideas del Sur y creó una más pequeña cuyo nombre (La Flia) traduce su necesidad de volver a cobijarse en un ambiente más amable. Tipos como éste, rico y famoso, también necesitan contención.

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