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Análisis y opinión

Es la demanda de dinero estúpido

La inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario, pero no sólo juega la oferta sino también la demanda de dinero en el proceso

Editado por Daniel Garro

A lo largo de la historia, el tema de la inflación ha sido estudiado de todas las formas posibles y existen ríos de tinta al respecto. Dentro del espectro de la ciencia económica buena (nada de neoclásicos y keynesianos), existe acuerdo en que la inflación es un fenómeno monetario, a partir de haber detectado que, en una economía de trueque no hay inflación (esto termina con la multicausalidad y el resto de absurdos pseudocientíficos).

Es por ello que en esta nota, no vamos a centrarnos nuevamente (ya cansa) en explicar por qué es un fenómeno monetario; sino que la idea es enfocarnos en uno de los aspectos que menos se tienen en cuenta, a la hora de analizar el problema de la inflación: la demanda de dinero.

Enfoque desde la oferta

La mayor parte de los adeptos a la escuela monetarista hace hincapié en el lado de la oferta monetaria, cuando va a analizar el proceso inflacionario. Desde las escuelas de las expectativas adaptativas de Milton Friedman, pasando por las escuelas de las expectativas racionales de Robert Lucas Jr. y John Muth, todas ellas hoy denominadas “Nueva Economía Clásica”, se han detenido en ver lo que sucede con la oferta de dinero y muy poco o nada con la demanda.

En el caso de Friedman, sostiene que las expectativas de los agentes económicos se "adaptan”, lo que provoca que en el corto plazo el dinero no sea neutral (algo sobre lo que volveremos más adelante en la nota), mientras que en el largo plazo pasa a ser neutral precisamente producto de esa “adaptación” a la nueva cantidad de dinero circulando.

gondolas supermercado inflacion

La baja de la inflación se debe a que la oferta monetaria ha subido muy poquito frente a una demanda de dinero que no remonta.

En cuanto a Lucas Jr., señala que siempre es neutral, debido a que los agentes económicos no sólo se adaptan sino que se anticipan y de forma “racional” actúan para atenuar cualquier impacto que la nueva cantidad de dinero pudiera generar.

Como se puede observar, la demanda de dinero casi aparece como dada y, a lo sumo, señala que los agentes económicos se adaptan o son racionales y se anticipan. Es decir, ante la nueva oferta de dinero actúan, sin reparar lo que ocurre y hacia dónde se dirige la demanda de dinero y mucho menos tienen en cuenta el denominado “efecto Cantillón-Hume”, esto es, la alteración que en las decisiones de dichos agentes se produce, a partir de la llegada de esa oferta nueva, amén de los problemas éticos que este efecto refleja, ya que, quienes reciben primero esa nueva oferta, pueden adquirir bienes y servicios a precios que todavía no han sido alterados por la nueva cantidad de dinero. Aunque se anticipen, siguiendo a Lucas Jr., el proceso nunca es inmediato.

Enfoque más completo

Si bien podríamos tomar las propuestas tanto de Friedman como de Lucas Jr. como válidas, lo cual no es tan relevante en términos de saber si los agentes económicos se adaptan o son racionales, la clave pasa por tomar el panorama completo, en donde incluimos el efecto Cantillón-Hume. Es la escuela austríaca la única que lo hace, con Mises y Hayek a la cabeza.

En efecto, además de lo que pasa con la oferta monetaria, el punto central es comprender que un solo peso, dólar, euro, etcétera (cualquier moneda fiat) nuevo, altera la situación. En primer lugar, quien recibe ese peso nuevo, de arranque puede tomar una decisión distinta a la que hubiera tomado sin esa nueva emisión (descartamos por absurdo, el análisis de qué hubiera pasado si toma la misma decisión, ya que eso no es observable). Esto implica el envío de una señal diferente a los agentes económicos del mercado. Agregamos aquí que, la emisión monetaria llega al mercado por cualquier lado (generalmente gasto público y/o bancos, en este caso alterando el nivel y calidad de los préstamos), es decir, no como un premio a la generación de valor.

Aún suponiendo que Lucas Jr. tenga razón y los agentes económicos se anticipan, lo que no sabemos y no es observable, es qué anticipan. Supongamos que una persona recibe ese peso, dólar, euro de más, nuevo. Cuando no lo tenía, su idea era comprar pan, ya que, sus ingresos están basados en generación de valor y por lo tanto, cuida lo que compra. Pero como la nueva emisión llega no por generación de valor (recordar que dijimos que ingresa vía gasto público o crédito nuevo), sino por cercanía al momento de su emisión y llegada al mercado, su decisión de comprar pan puede cambiar a, por ejemplo comprar bebida.

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A lo largo de los años la moneda nacional ha perdido 13 ceros producto de las estafas seriales de los distintos gobiernos.

En ese caso, siguiendo a Lucas Jr., quien compra se anticipa a la suba de precios del pan y decide comprar ahora ya a menor precio, o decide comprar bebidas y cambiar su decisión. En cualquier caso hubo una alteración en su decisión, la oferta nueva no es neutral y la demanda de dinero involucrada tampoco lo es. La demanda de dinero no sólo baja, sino que dicha baja altera la decisión de compra/demanda de otros bienes y servicios. Incluso podría ocurrir que esa persona decida no comprar nada, y lo coloque a plazo para ganar una tasa de interés. Esto último también es el resultado de una decisión no basada en valor creado, sino en protección por ejemplo, ante la potencial suba de precios.

En segundo lugar, existe un problema no menor: el ético. Quien recibe ese nuevo peso, se ve beneficiado ya que va a enfrentar precios “viejos” con nuevo dinero emitido. Quienes no tengan ese beneficio, generalmente los asalariados y los más pobres, tendrán que ir al mercado a comprar con precios “nuevos” más altos y distorsionados. Esa señal equívoca, hará que demanden y/o no demanden cosas que hubieran demandado en la situación anterior. Y como si esto fuera poco, los productores de esos bienes (en nuestro ejemplo pan y bebidas), tendrán señales que harán que se equivoquen en su nivel de inversión, haciendo que, al final del camino, quizás tengan que achicarse o directamente cerrar (cualquier parecido con Argentina hoy es pura coincidencia).

Apliquemos la teoría a Argentina hoy

Luego de tantos años de estafas seriales por parte de los gobiernos en materia de emisión monetaria (13 ceros se le han sacado a la moneda nacional original), los agentes económicos argentinos no quieren saber nada con los pesos (a nivel del mercado internacional sucede lo mismo con los dólares, los euros, y toda moneda fiat, de ahí la suba del oro, la plata y el bitcoin por ejemplo: una casa promedio en el 2014 en USA implicaba desembolsar BTC 345, hoy sólo necesitan BTC 6, deflación en BTC).

Dado esto, y a pesar de que el gobierno casi no emite pesos (sólo emite el BCRA para comprar reservas), los precios se han “desinflado” pero no van a cero, el camino es lento. Y esto sucede porque la demanda de dinero no aumenta o aumenta a pasos más lentos que una tortuga.

Siguiendo a las expectativas racionales, los agentes económicos argentinos sólo utilizan los pesos para comprar/vender, lo que se denomina demanda por razones transaccionales; pero no demandan para ahorro (como sucede con los dólares). La economía tendría que crecer a tasas del 8% anual mínimo durante 10 años o más, para que la demanda de dinero por razones transaccionales pudiera atenuar el impacto de la NO demanda por razones de ahorro.

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La situación económica sigue siendo delicada pero mucho mejor que hace 2 años y medio.

La baja de la inflación se debe a que la oferta monetaria ha subido muy poquito frente a una demanda de dinero que no remonta, es decir, la desinflación se ha producido debido a que la tasa de crecimiento de nueva moneda es mucho más baja que antes y la demanda de dinero baja menos o está quieta (nada tienen que ver las tarifas, la quita de subsidios, la guerra, etcétera, como ya explicamos con el ejemplo del trueque).

A esto hay que añadir la emisión monetaria secundaria que genera el sistema fraccionario de encajes del sistema financiero. Todos los que están leyendo esta nota, compran hoy una pizza con una billetera virtual que tiene colocados los pesos en un FCI, que a su vez, tiene parte del dinero colocado en un plazo fijo; es decir, una parte del precio de la pizza es pagado con dinero que no existe, sólo es un asiento contable (si ustedes hubieran colocado el dinero a plazo, no lo podrían usar para pagar la pizza).

¿Es responsabilidad de Milei todo lo señalado? En 90% no, porque el gobierno actual ha heredado tanto la oferta monetaria como la demanda monetaria, producto de 100 años de locuras populistas. Su responsabilidad (10%) está en no haber cerrado el grifo de la emisión secundaria (la del BCRA encima es más imposición del FMI que propia, debido a la visión neoclásica que tienen sus analistas/economistas, sumado a una deuda también heredada que tiene pagos muy altos por año hasta 2032).

Al mismo tiempo suponemos que llevar los encajes de las cuentas a la vista más plazos fijos de 30 días al 100% (sugerido por Huerta de Soto cuando vino a la Argentina), implicaría un problema en los “negocios” de los bancos, y podría generar que le pidan al Tesoro los pesos encajados en Lecaps, deuda que estaba en el BCRA en Leliq como contrapartida de los depósitos (estafa del gobierno anterior) y ahora está en el Tesoro donde siempre debió estar y no podría cumplir con los vencimientos generando un caos en el sistema financiero, corralito mediante.

Como se puede ver, la situación sigue siendo delicada pero mucho mejor que hace 2 años y medio. Si Argentina fuera una empresa diríamos que se salvó de la quiebra, pero aún está en concurso de acreedores mejorando su flujo de fondos presentes y con una proyección de flujos futuros muy buena, dadas las restricciones políticas, judiciales, de gobernadores, intendentes, etcétera, que no permiten que las reformas sean más profundas y más rápidas ¿Hay otro camino? En el sistema vigente no.

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