Análisis y Opinión

En el país de la discrecionalidad, Mendoza debe exigir los recursos que le corresponden

Con o sin presupuesto, el Gobierno local y representantes en el Congreso deberían acordar estrategias de defensa de los derechos provinciales

Alberto Fernández salió a torear a la oposición por el fracaso de la aprobación del presupuesto sin reparar en los errores propios: "Los que me piden cerrar con el Fondo no me aprueban el presupuesto". Ya está más que claro que Juntos por el Cambio se siente fortalecido después del triunfo electoral y no va a dar ni un tranco hacia atrás para favorecer las pretensiones del gobierno.

Lo extraño es que el Presidente no haya calculado que la aprobación de la pauta de gastos no sería un mero trámite y por lo tanto tendría que haber encargado a su ministro Martín Guzmán un diseño más serio, con números consistentes de acuerdo con la realidad económica.

Las voces parlamentarias y especialistas de diversos sectores venían advirtiendo sobre la inviablidad del presupuesto proyectado, lo que tampoco serviría como carta de presentación ante los negociadores del FMI.

Unos y otros aseguran que el debate venía dentro de los carriles e imperaba la voluntad de mandar el proyecto oficial a comisión para hacer algunas de las correcciones que se pedían, hasta que Máximo Kirchner salió a incendiar todo con su intervención.

Lo que no se sabe es por qué el hijo de la vicepresidenta habló como si estuviera arengando a su tropa en contra del enemigo, cuando su rol en la Cámara y las circunstancias aconsejaban la moderación. De esa intervención se desprenden múltiples interpretaciones respecto de si se trató de una simple torpeza de Máximo o si fue una jugada para embarrarle la cancha al Presidente.

De cualquier manera, se la dejaron picando al interbloque de Juntos por el Cambio para rechazar un proyecto que había objetado de punta a punta y, de paso, para demostrar que la relación de fuerzas ha cambiado.

Legisladores peronistas por Mendoza han advertido que con el voto negativo de los representantes opositores se caen los recursos que el gobierno de Fernández preveía asignar a la Provincia y que este año venían con un fuerte incremento.

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En cambio, el delegado regional de Vialidad Nacional, Guillermo Amstutz, en diálogo con radio Nihuil se apuró a aclarar que las obras en su área están aseguradas y que las más importantes tienen financiamiento de organismos internacionales.

Lo que sucederá, en verdad, es que el Ejecutivo prorrogará el presupuesto vigente y actuará con todas las discrecionalidades a su alcance, con lo cual el tiro saldrá por la culata para los opositores. "Necesitábamos más aplomo para tener una posición más inteligente y responsable", bramó la Coalición Cívica que lidera Lilita Carrió, lo que deja en evidencia que la relación con sus socios dista de ser apacible.

Entre los radicales las cosas han mejorado los últimos días lo que les permitió acercar posiciones entre los sectores en pugna para consagrar al jujeño Gerardo Morales nuevo presidente del partido con una lista de unidad, tras el mandato cumplido de Alfredo Cornejo.

Para ambos bandos los vasos en el aire quedan en una anécdota, pero tendrán que seguir trabajando los enconos internos y las ambiciones políticas tanto como la relación dentro de Juntos por el Cambio, en particular con el PRO, donde las fricciones siguen aflorando.

La experiencia del tratamiento frustrado del presupuesto, además, da cuenta de que la paridad entre los bloques mayoritarios no ha logrado propiciar la negociación recomendable entre oficialismo y oposición, sino por el contrario, lo que se observa es una preocupante profundización de la grieta, cuyas consecuencias no dejarán de sorprendernos.

Sin embargo, más allá de la confrontación nacional, sería deseable que los y las representantes por Mendoza, fuera de las banderías políticas, acerquen posiciones en cumplimiento del rol para el que fueron electos.

Otra divergencia en salud

La falta de planes y de compromisos sellados no hacen más que promover la incertidumbre. Al igual que en la administración económica, la consecución de objetivos en distintas áreas y sectores van de la mano de una hoja de ruta en la que deberían preverse todos los cálculos y elementos a considerar.

La experiencia de la gestión de la pandemia también ha dejado unas cuantas enseñanzas que no se pueden subestimar. Ya hemos aprendido que cuando una variante del coronavirus está golpeando en países distantes, más temprano que tarde comenzará a acechar por aquí.

El número de afectados está creciendo exponencialmente en Europa y ya el país acusó una cantidad de casos positivos en un día que es similar a los registros de fines de agosto.

El perfil del gobierno de Rodolfo Suarez se basa en una política aperturista en la que el cuidado de la salud pública no afecte la actividad económica. Al mismo tiempo, promueve la máxima cantidad de conexiones aéreas para que Mendoza reciba la mayor cantidad de turistas posibles.

No está en el ADN provincial el afán por el cierre ni las restricciones, en tanto se sigue apostando a las campañas de vacunación para acentuar la máxima protección de la población posible para lo cual aumentarán los centros de vacunación.

En esa línea, el Gobierno local es proclive a rechazar el pase sanitario que ha dispuesto la Nación a partir del comienzo de enero. La ministra Ana Nadal señaló que es de dificultosa aplicación porque la disposición no deja clara quién sería la autoridad de control y para que sea eficaz debería existir la obligatoriedad de la vacuna. En términos similares y con diversas objeciones se expresaron los intendentes Marcelino Iglesias y Daniel Orozco.

Por lo que se observa donde la variante Ómicron ya está golpeando con fuerza, Mendoza deberá ser muy cuidadosa para no llegar a medidas extremas como las que ya hemos vivido, y quizás haya que aplicar en los ámbitos donde se pueda el control de la vacunación pertinente, aun admitiendo los defectos que resultan de la norma dispuesta por el gobierno de Fernández.

Una cosa es ir en contra de la normal actividad de Mendoza y otra es ser flexible en la adecuación de las disposiciones locales para exigir el pase sanitario en espacios y acontecimientos puntuales cuando el estado de situación lo requiera, mientras se avanza en la vacunación.

La mirada debe estar puesta en la mejor estrategia de protección colectiva por encima de las confrontaciones.