Días atrás, el cuestionado juez penal Sebastián Sarmiento estuvo a punto de renunciar porque se sabe más afuera que adentro del Poder Judicial. Destituido. Lo siente en carne propia. Especialmente desde el último jueves, cuando el Jury de Enjuiciamiento admitió un cúmulo de denuncias en su contra por mal desempeño en cuanto a la liberación presos condenados y le concedió algo así como una bala de plata, que podría salvarlo: la defensa por escrito. O apenas un tubo de oxígeno con fecha de vencimiento para su carrera, según se mire.
El Jury al juez Sebastián Sarmiento: ¿bala de plata o tubo de oxígeno para su carrera?
Con la votación 16 a 5 del Jury de Enjuiciamiento, la política partidaria y la de la Corte parecen haber sellado el futuro del juez Sarmiento, cuestionado por la liberación de condenados
Sabe el juez Sebastián Sarmiento que muchos otros casos tratados por el Jury de Enjuiciamiento transitan la misma etapa que el suyo. Sin embargo, la contundencia de la votación -que terminó 16 a 5- fue como el golpe a la mandíbula que hace tambalear al pugilista. Saber que podía suceder era una cosa. Que haya ocurrido es otra.
Con todo, Sarmiento ha tomado licencia y prepara la defensa que, en fecha a determinar, los veintiún integrantes del Jury de Enjuiciamiento podrán analizar para, finalmente, decidir si:
1) Aceptan sus argumentos y archivan la pesquisa o...
2) Lo suspenden de la función de juez y dan por iniciado el juicio político de destitución hacia fin de año.
Jury de Enjuiciamiento: política pura y dura
El Jury de Enjuiciamiento es un organismo político integrado por siete diputados, siete senadores y los siete jueces de la Corte. Funciona desde 1984 con la misión de evaluar las denuncias contra jueces, fiscales, defensores oficiales y funcionarios extrapoder (Tribunal de Cuentas e Irrigación, entre otros), todos ellos designados con acuerdo del Senado. Decidir la destitución del cargo es la máxima atribución.
Catorce de los veintiún integrantes del Jury son legisladores y esos 2/3 del total legitiman la naturaleza política de cada uno de los procesos que ese organismo trata y devela.
Es, ni más ni menos, la misma política que propone desde el Poder Ejecutivo y luego avala o rechaza desde el Senado las postulaciones de cada uno de esos magistrados y funcionarios extrapoder.
La pulseada en el Jury que terminó 16 a 5
La naturaleza política del Jury de Enjuiciamiento quedó plasmada, como una marca de fuego, el jueves, en el caso del juez penal Sebastián Sarmiento cuando 13 de los 14 legisladores votaron para que el proceso avance: oficialistas, peronistas y otros opositores, como La Unión Mendocina. En soledad, el kirchnerista Helio Perviú consideró que el proceso contra el magistrado debía ser rechazado y archivado.
Los siete jueces de la Suprema Corte también dijeron lo suyo y por mayoría se manifestaron en contrario. Cuatro de ellos (José Valerio, Mario Daniel Adaro, Omar Palermo y Julio Gómez) votaron por el rechazo.
Los tres restantes (Dalmiro Garay, Norma Llatser y Teresa Day) para que avance y Sarmiento pueda defenderse.
¿Está la clase política -pura y dura- en condiciones, a través de sus legisladores, de merituar las decisiones jurídicas de magistrados como Sebastián Sarmiento y de poner en justa valoración si hizo bien o mal cuando liberó anticipadamente a delincuentes, dando cumplimiento al régimen progresivo del cumplimiento de la pena de prisión?
Estimamos que sí, aunque no tanto. Pero de lo que no hay dudas es de que la política decide según diversos factores no necesariamente jurídicos, a saber: mandatos partidarios, políticas de gobierno, cronogramas electorales e impacto en la sociedad y el votante.
Otra pregunta: ¿Están en condiciones los jueces de la Corte de merituar el impacto social de las decisiones institucionales de jueces como Sarmiento o sólo deben ajustarse al contenido jurídico de sus sentencias?
La nueva mayoría en la Corte y en el Jury
Con la votación del jueves, quedó claro -una vez más- que la Corte sigue partida en dos y también en este asunto. La grieta. Aunque no haya mayoría radical segura. Como antaño.
La nueva (pero no tan nueva) mayoría de la Corte integrada por Valerio, Adaro, Palermo y Gómez consideró que Sarmiento resolvió de acuerdo a la ley vigente en cada caso que se le cuestiona. La minoría, compuesta por Garay, Llatser y Day, votó para que el Jury avance anteponiendo el mensaje social.
Con todo, la Corte también hace política y no sólo cuando participa del Jury de Enjuiciamiento sino en fallos y sentencias diarias, muchas de las cuales pasan desapercibidas para el gran público. De hecho, la disputada reforma del funcionamiento del máximo tribunal fue motivada por fallos considerados incómodos por el gobierno -Cornejo ha sido explícito al respecto- como el que desvinculó a los sindicalistas Raquel Blas y Roberto Macho del delito de corte de calles.
Entonces, para decidir, algunos de sus integrantes, ponen sobre la mesa ingredientes tales como afinidades o desavenencias políticas e ideologías (también lo hacen algunos jueces de primera y segunda instancia). Política. Ni más ni menos.
Porqué bancaron a Sarmiento y porqué no
Tras el pronunciamiento del Jury sobre el caso Sarmiento, algunos de sus miembros hablaron con Diario UNO bajo reserva por tratarse de un proceso político de naturaleza secreta.
Algunos de los cuatro que apoyaron la performance del juez penal Sarmiento aseguraron que el magistrado actuó, en todos los casos que se le achacan, de acuerdo a los márgenes propiciados la ley vigente. Y que los criterios que lo llevaron a tomar esas decisiones podrían haber sido cuestionados en instancias superiores, algo que nunca ocurrió. O que de antemano podrían haberse cruzado con la oposición del Ministerio Público Fiscal, algo que tampoco sucedió. Pero que esos criterios jamás podrían haber puesto a Sarmiento ante el Jury.
Nota al pie: la penúltima consideración pone bajo la lupa inmediatamente la decisión política del Ministerio Público Fiscal, al que se le atribuye corresponsabilidad en casos como, por ejemplo, la liberación anticipada de Roberto Pereyra, condenado y con libertad condicional que mató al expolícía Héctor Pelayes durante un asalto en Guaymallén, el domingo 26 de septiembre de 2024, hace casi un año.
Algunos de los 16 que apoyaron que el Jury contra Sarmiento avance consideraron -también bajo reserva- que el magistrado tendrá la posibilidad de defenderse para que el Jury arribe a una decisión cabal luego de analizar las denuncias y también su versión. ¿Bala de plata o tubo de oxígeno para su carrera como juez?
Otros dijeron que la actuación de Sarmiento va a contramano de la política de persecución penal que promueve el gobierno de Alfredo Cornejo, quien ha requerido pública y privadamente compromiso judicial para no liberar a los delincuentes cuyos patrones psicológicos de conducta los revelen como peligrosos fuera de la cárcel.
Otros hablaron de la necesaria y clara señal antidelito que la sociedad espera del fuero penal Poder Judicial, algo que también Cornejo declama y reclama periódicamente en vivo y en directo o a través de su ministra de Seguridad, Mercedes Rus.
La campaña mete la cola
Algunos de los que votaron el rechazo del proceso contra Sarmiento alzan la mano para manifestar que se manifestaron así para no ser cómplices de una campaña electoral oficialista que se sostenga en un tópico tan claramente redituable como la seguridad. Época de elecciones y otra vez la Justicia bajo la lupa. No les vamos a hacer el caldo gordo, soltó una fuente tribunalicia.
Aunque formal, el apoyo de la Asociación de Magistrados a Sarmiento también se sumó en la previa del Jury.
Sabe el juez Sebastián Sarmiento que, a manos de la política, su futuro como juez penal se apaga como una vela.
Sin embargo, él piensa en defenderse y en las consecuencias futuras de lo que hoy -y digo hoy porque en política todo es posible- pinta para destitución segura. Y esto implica acudir a tribunales superiores. E internacionales. Y hasta hacer demandas contra el Estado y de tipo personal contra quienes puedan acabar con su carrera de magistrado.
Neuquén, la salida decorosa que no fue
Y a propósito de la carrera de Sarmiento como magistrado: está inscripto para rendir examen en el fuero penal provincial de Neuquén, donde tiene chances desde lo académico; chances que podrían decaer notablemente en caso de que la política neuquina ponga sobre la balanza este proceso ante el Jury mendocino. Un juez juzgado no califica.
Siente Sarmiento que la política quiso forzarlo a renunciar para sacarse de encima a un juez "incómodo" a fuerza de denuncias en el Jury, a sabiendas de que ya estaba anotado para rendir en Neuquén, y que ese destino sería el motivo perfecto para una salida decorosa para él.
Cuando estuvo a punto de renunciar
Pero el penalista, que estuvo a punto de dimitir, finalmente eligió no hacerlo y enfrentar al Jury, aunque eso pueda acabar con su carrera de juez en Mendoza y troncharla antes de empezar en la provincia vecina.
Podríamos decir que en el caso del juez penal Sebastián Sarmiento -considerado un juez incómodo por el Gobierno, especialmente por el fallo de los celulares en las cárceles de Mendoza- todas las cartas están echadas pero no.
Es que en política, sabido es, todo puede suceder.










