Es extraño que en el discurso del domingo del presidente Javier Milei no brindara más precisiones sobre las próximas reformas.
El discurso de Javier Milei: cuando la forma tapa al contenido
No fue una apertura de sesiones más. Será recordada como un espectáculo patético
Se limitó a informar que le ha encargado a cada ministerio que formulen 10 proyectos.
Por ahora el único detalle es cuantitativo, pero no dijo cuáles son los contenidos en los que están trabajando.
¿Barrabarvas enardecidos?
No fue una apertura de sesiones más. Será recordada como un espectáculo patético en que el Congreso se convirtió en algo así como un estadio de fútbol donde los barrabravas enardecidos se gritaban de todo a viva voz.
Por el tenor de los protagonistas no debería sorprendernos demasiado. En todo caso, llamó la atención la intensidad, que superó holgadamente las presentaciones anteriores.
Aunque decadente, el circo que se armó pareció divertir a las gradas oficialistas que habían copado las tribunas, mientras el propio presidente disfrutaba del clima generado. Quizás los Del Caño, Bregman, Grabois y los más activos kirchneristas estén arrepentidos de haberle dado tantos pies con sus gritos, después de cada párrafo leído, que Milei aprovechaba para contragolpear a sus anchas a la vocinglería.
Además del libreto puntilloso acerca de la herencia, que más que un inventario se asemejó a la lectura de un voluminoso prontuario, no dejó de achacarle nada al kirchnerismo, al que acusó de orquestar un golpe de Estado durante el 2025 con efectos nocivos en la economía.
Milei hasta tomó de puchimbol a la ex presidenta, a quien le pronosticó más condenas por las causas que pesan sobre ella.
También aprovechó para apilar a los medios y empresarios con quienes está enconado, y no se salvó ni Victoria Villarruel que se encontraba a un par de metros de distancia.
Respecto de la gestión propiamente, el presidente avisó que seguirá profundizando el ajuste recortando el gasto público, con más desregulaciones, aperturas a la importación y privatizaciones. O sea, radicalizará su programa. En su visión, la minería y los hidrocarburos no convencionales serán la plataforma de crecimiento del país para los próximos años.
Pasó otro año de un acto tradicional, al que de solemne no le queda más que la organización protocolar con toda la pompa de rigor, pero en esta oportunidad teñido de una agresividad que va moldeando una forma para nada constructiva de hacer política.
Poco o mucho para un mundo convulsionado por guerras a las que seguimos a través de las mismas pantallas con toda la espectacularidad desde la suposición -errónea- de que los conflictos distantes no nos rozan.






