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El debate que abrió una carta del rector de la UNCuyo, Daniel Pizzi 

El rector de la UNCuyo, Daniel Pizzi, ha revuelto el avispero al cuestionar por "injustas y prejuiciosas" algunas críticas vertidas por la poca productividad de la enseñanza virtual durante la pandemia

Por estos días circula una carta abierta del rector de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), Daniel Pizzi, remitida a los docentes de ese organismo, en la que el funcionario defiende la labor de los profesores en la virtualidad y donde se queja por las críticas que el parate presencial de la actividad universitaria ha despertado en algunos sectores de la sociedad, pero donde no se señala que se esté estudiando ninguna alternativa a la enseñanza virtual.

El rector Pizzi considera que hay "críticas injustas y prejuicios infundados" que no tienen en cuenta el esfuerzo de los docentes universitarios "que han usado sus propios recursos y su tiempo libre" al dictar clases desde sus casas en estos momentos críticos. El funcionario parece desconocer que es lo mismo que han hecho millones de personas de otras profesiones y labores que tuvieron que trabajar a diario desde sus casas, sin que nadie les escriba cartas abiertas para sobarles el lomo.

Revisen, doctos

Esta extraña misiva de Pizzi parece -contradictoriamente- estar invitando a aquellos ciudadanos preocupados por la cosa pública a preguntarse si la UNCuyo no es una de las instituciones que debería aprovechar la pandemia para empezar a revisar algunos de sus presupuestos conceptuales.

A quienes sostienen económicamente el andamiaje universitario nacional gratuito, esto es, a los contribuyentes, les gustaría empezar a tener algunas rendiciones sobre efectividad en esos claustros. Ya son demasiadas las opiniones adversas a cierto deja vu de conducción.

Sin ir más lejos, la situación de los colegios secundarios de su dependencia, y que, de ser durante varios años escuelas de excelencia, vienen quedando entrampadas en lógicas sindicales y de militancia política que uno las puede entender en ámbitos con estudiantes que son mayores de edad, pero no en colegios donde concurren adolescentes, una franja etaria donde la educación es obligatoria, derecho que el funcionario estatal debe hacer respetar asegurando el dictado de clases.

Poco productiva

Suelo pasar seguido por esa mini ciudad que es la UNCuyo. En el tiempo en que la pandemia estuvo amesetada hubo un comentario recurrente de quienes veían casi desiertos a esos edificios: "¿Estos no pensarán volver a trabajar?", solían preguntarse muchos mendocinos.

Desde el comienzo del Covid-19 la UNCuyo apostó todo a la virtualidad, incluso en los colegios secundarios de su dependencia. Estos últimos tal vez debieron haber tenido algún tipo de consideración similar a la que concretó la educación primaria y secundaria de la Provincia cuando volvió a la presencialidad.

Los comentarios que uno se ha habituado a escuchar por parte de muchos padres con hijos en las secundarias de la UNCuyo es que allí la virtualidad no ha sido todo lo productiva que se esperaba, situación que se agrava por los paros que, como todos los años, cumplen los docentes universitarios nacionales. Paran, no trabajan y cobran igual.

Ese es un dato irritante a la hora de comparar lo que pasa en los colegios secundarios de la Provincia. En estos últimos el docente que opta por su derecho a hacer huelga sabe que no va a cobrar esa jornada, En la UNCuyo lo usual es protestar sin ir a trabajar, porque son conocedores de que no van a tener ninguna consecuencia.

Otro año sabático

Otros aspectos que se le suelen marcar por estos días a la UNCuyo se centran en que tampoco este organismo ha tenido aportes científicos que se destaquen (hacia afuera de la Universidad) sobre la problemática del Covid. Tampoco se ha notado una presión de los estudiantes de las distintas facultades para volver a la presencialidad. Desde afuera se sospecha esta situación como la aceptación acrítica de otro año sabático.

Ni el rector ni los decanos han hecho -que recordemos, al menos- aportes sociales e informativos de relevancia hacia afuera de la UNCuyo para dejarnos la mirada distinta y certera que puede tener un investigador, un académico o un científico sobre la pandemia y su incidencia en Mendoza. Seguramente los han realizado hacia adentro y han quedado allí encapsulados.

Los colegios secundarios de la UNCuyo (cuyos docentes ganan mejores sueldos que los de las escuelas secundarias de la provincia) deberían tener un tratamiento especial en toda esta problemática del coronavirus ya que sus beneficiarios, los alumnos adolescentes, tienen una realidad muy distinta que los estudiantes universitarios ya que éstos son mayores de edad, transitan otra realidad, y saben que la educación universitaria no es obligatoria.

Como se ve, la carta abierta del rector, que buscaba ser un manto protector de los docentes de la UNCuyo, ha terminado poniendo varias cosas a la intemperie.

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