Análisis y opinión

"Deshonrar", el peso de una palabra que se llevó puesto al juez federal Walter Bento

Por "desonhonrar a la Justicia y al país" fue destituido y luego encarcelado el magistrado federal de Mendoza Walter Bento, ex titular del influyente Juzgado N° 1. Un hecho histórico

Deshonrar. Esa ha sido la palabra de la semana. Walter Bento, un funcionario de primer nivel de la Justicia Federal de Mendoza, fue destituido por "deshonrar a la institución y al país". No es una palabra de uso corriente, a algunos les puede parecer añosa (de hecho ya aparece en la Biblia), pero mantiene una contundencia notable.

La ha utilizado el Jury de Enjuiciamiento del Consejo de la Magistratura de la Nación al fundamentar las razones por las que destituyó al juez Bento, quien era titular desde 2005 del Juzgado Federal N° 1 de esta provincia.

Ese Jury emitió su fallo al mismo tiempo que Bento está siendo juzgado en Mendoza por la Justicia penal por actos de presunta corrupción que incluirían recibir coimas, enriquecerse de manera ilícita y liderar una asociación ilícita. En criollo: habría cobrado dinero para beneficiar a presos vinculados al narcotráfico y al contrabando.

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"Deshonrar" ha sido la palabra de la semana política. Se la aplicó el Jury de Enjuiciamiento del Consejo de la Magistratura nacional al magistrado Walter Bento. 

"Deshonrar" ha sido la palabra de la semana política. Se la aplicó el Jury de Enjuiciamiento del Consejo de la Magistratura nacional al magistrado Walter Bento.

Sin blasones

Walter Bento ha sido desprovisto de todos los blasones y fueros inherentes a las máximas autoridades del Poder Judicial porque con su accionar lo ha desacreditado, comprometido, rebajado, envilecido, enfangado. Esos son sólo algunos de los sinónimos que implica la acción de "deshonrar". El término "tiene otros significados anexos menos conocidos, como el de desacatarse ante las leyes.

También figura entre las principales razones del castigo "el mal desempeño en sus funciones" y la "falta de decoro" del funcionario. Decoro es también otro de esos conceptos que parecen viejos por la falta de uso. Tiene que ver con seguir líneas apegadas a la dignidad y la honestidad.

El decoro incluye comportarse de manera respetuosa y adecuada a cada categoría y situación. Fíjese, lector/a, que incluso los delincuentes cuestionan a los de su laya cuando no tienen códigos.

La celda

Bento está hoy en una celda porque ya no tiene ese blindaje que fue pensado para que los jueces decidan a conciencia y sin presiones de ningún tipo, y no para que lo usen como un escudo para poder ejercer malandrinadas.

Y como Bento ya tenía pedido pedido de prisión preventiva por la justicia penal que lo juzga en Mendoza, esta decisión del Consejo de la Magistratura nacional, ha permitido que el tribunal que aquí lo juzga haya decidido apresarlo y llevarlo a una celda de la Cárcel Federal ubicada en Campo Cacheuta, Luján de Cuyo. Ahí deberá acostumbrarse a pasar sus días, pero sobre todo sus noches. El infierno tan temido.

Desde la poesía se advirtió hace varios siglos que el ánimo arrogante suele terminar en ruina. Así lo ha admitido el fallo del Consejo de la Magistratura que le enrrostra a Bento haber "perjudicado el servicio público y la investidura pública, una conducta inadmisible para un juez de la Nación".

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Walter Bento llegando este miércoles a los tribunales federales para escuchar la sentencia del Consejo de la Magistratura.

Walter Bento llegando este miércoles a los tribunales federales para escuchar la sentencia del Consejo de la Magistratura.

La debacle

Este hombre que tuvo un enorme poder, que decidía sobre la libertad y la prisión de los ciudadanos, que a diario debía definir qué acciones de los hombres eran lo malo y cuáles lo bueno, y que creyó haberse investido de una carcaza especial de inmunidad, es ahora, simplemente, otra victima más de las trampas del poder, ese imán que subyuga, fascina y descontrola.

Todo lo material que Bento supo conseguir (propiedades, vehículos de alta gama, reiterados viajes al exterior) excedía largamente los muy buenos sueldos de un magistrado. Si a eso le sumamos que además tiene a su esposa y a dos de sus tres hijos trabajando en la Justicia (los cuales también están siendo enjuiciados), se podrá comprender el impacto por la debacle de este grupo familiar.

Ver a un juez de la Nación, salir esposado con las manos adelante y sostenido por dos efectivos policiales, con destino a la prisión, es una señal de que la democracia, la tan vapuleada democracia por aquellos que buscan horadarla, está funcionando. Ser iguales ante la ley es hacer realidad aquello de "la noble igualdad" de la que habla nuestro Himno Nacional.