Análisis y opinión

Den la cara

Que las 3 juezas del caso Próvolo no permitan que se les conozcan sus rostros y que no hablen con la sociedad más allá de sus sentencias, como lo hacen muchos colegas, debe preocuparnos como ciudadanos

Comencé a escribir mentalmente esta columna de opinión el miércoles, cuando el Tribunal del caso Próvolo absolvió en fallo unánime a 9 mujeres que estuvieron bajo proceso judicial por abusos durante casi 7 años.

Ilustrar semejante noticia, histórica por cierto -por las implicancias sobre las víctimas y las imputadas, la institución Poder Judicial de Mendoza y la opinión pública estupefacta- nos puso de frente a una limitación: no teníamos fotos de las tres mujeres que integraron el Tribunal de sentencia.

Ni de Gabriela Urciuolo, que emitió el sorpresivo voto preopinante, ni de María Belén Salido ni de Belén Renna, quien aún sigue siendo conjueza y aun no logra el acuerdo del Senado para ser jueza titular con todas las de la Constitución.

Kumiko Kosaka.Fallo Próvolo.jpeg
Kosaka Kumiko, una de las monjas que fue absuelta en el caso Próvolo.

Kosaka Kumiko, una de las monjas que fue absuelta en el caso Próvolo.

Por lo tanto, más allá de que era un caso de instancia privada -que claramente impide acceder a la sala de audiencias y mostrar a las víctimas- nos encontramos con un fallo dictado por un Tribunal sin rostro y sin voz humana porque tampoco ninguna de ellas se ocupó de dar lectura al contenido de la decisión para los presentes en la Sala 15 del Polo Judicial ni para la audiencia que seguía el esperado desenlace del juicio a través del sitio del Poder Judicial en Youtube.

¿Por qué ninguna de las juezas leyó la sentencia como usualmente ocurre en los Tribunales? Claramente porque no querían que sus rostros cobraran notoriedad pública a través de las redes ni de la prensa. ¿Por qué? ¿Para evitar críticas? ¿O acaso no están seguras del fallo que puede sonar impopular pero que a ojos vista suena justo y razonable?

Más observable se torna aún esta situación teniendo en cuenta que el fallo nos alertó, como sociedad, de que hay fiscales que construyen causas e investigaciones sin objetividad con la única y clara intención de condenar, como dijeron las tres juezas de los fiscales acerca de las acusadas.

Un dato curioso: el Poder Judicial autorizó a sacar fotos de la Sala 15 del Polo Judicial cuando no había gente. Imágenes de la sala vacía sin abogados, ni jueces, ni nadie.

¿Con qué objetivo? ¿Eso es la Justicia? ¿Un montón de muebles lustrosos y de símbolos como el mazo y el logotipo del Poder Judicial? ¿O acaso ahí adentro no se dirimieron emociones y expectativas de seres humanos acumuladas durante casi 7 años?

Polo Judicial.jpeg
Un símbolo y nada más.

Un símbolo y nada más.

TE PUEDE INTERESAR: Tres juezas absolvieron a las 9 acusadas de abusos sexuales a niños sordos en el Próvolo

La prensa, esa piedra en el zapato

Hay magistrados que no quieren trato con la prensa y está bien que puedan pensar así. Pero de ninguna manera los magistrados deben soslayar la obligación de rendir cuentas a la sociedad no sólo a través de las sentencias -como muchos aún gustan decir- sino dando la cara. Como en la era moderna de la que tanto alardean de protagonizar.

No crea el lector que los periodistas, al menos en Mendoza, la vamos de paparazzi que nos desvivimos por fotos de los jueces y/o fiscales en fiestas de casamiento, de madrugada en eventos sociales, en encuentros furtivos y/o cátedras universitarias locales o internacionales. Esos asuntos, a los que llamo inherentes a la vida privada y a la intimidad, no nos interesan.

Pero definitivamente sí nos interesa ser puente entre el ejercicio de la función pública, el servicio de Justicia y la sociedad mendocina; saber quiénes son los jueces que deciden sobre nuestros bienes y nuestra libertad; cómo piensan, qué cara tienen y qué críticas y aportes pueden hacerle a la sociedad desde sus puestos en el Estado.

Y lo planteo no desde la curiosidad sino desde algo que atraviesa al ejercicio de la magistratura: que los sueldos que se les pagan religiosamente en sus cuentas del Banco Nación en las últimas horas de cada mes salen del erario público, es decir del Presupuesto de todos los mendocinos.

Y como sociedad tenemos, cuanto menos, la obligación de interesarnos por saber quiénes conducen nuestros destinos desde los poderes públicos. Es lamentable que algunos no lo permitan y nos quiten esa posibilidad al no dar la cara.

TE PUEDE INTERESAR: Obispo Alberto Bochatey: "La indemnización a las víctimas del Próvolo termina haciendo justicia"

Temas relacionados: