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Análisis y opinión

De la intendencia al Barrio Cívico: los que buscan el Sillón de San Martín

Por ahora, casi todos los que se han anotado con miras a la Gobernación en 2023 son intendentes con poca proyección provincial
Editado por Manuel De Paz
mdepaz.2015@gmail.com

La pole position para aspirar a gobernador de Mendoza en 2023 la están copando, por ahora, varios intendentes (Aveiro, Righi, Tadeo, Orozco, entre otros). Se trata de jefes comunales del peronismo y de los radicales que se han anotado para tal fin y que vienen acelerando en la zona de boxes. Anhelan pasar del ámbito comunal al Barrio Cívico.

En la mayoría de estos casos se trata de funcionarios que en 2023 van a completar dos gestiones municipales consecutivas y que ya no tendrán chances de reelección municipal hasta que pasen cuatro años.

El otro argumento no confesado, pero de gran peso para soñar con el Sillón de San Martín, es que los precandidatos se han engolosinado con el hecho de tomar decisiones y de manejar importantes presupuestos. No les apetece volver a la actividad privada ni a otras instancias políticas donde no puedan dirigir la batuta.

No es lo mismo ser dueño del circo en un municipio, que convertirse en un punto perdido en el horizonte político. El intendente que se ha acostumbrado a mandar, no suele embelesarse con ser legislador provincial o nacional. Sabe que su presencia allí seguramente terminará licuada. Lo que los suele convencer de aceptar un destino legislativo (sobre todo en el Congreso) son los estupendos montos de las dietas.

Poca proyección

Exceptuando a los intendentes, existe -al día de hoy- una falta de postulantes políticos de peso para la Gobernación. Y de los jefes comunales anotados para ese fin, son escasos los que tienen proyección en toda la Provincia.

A esto hay que agregar que la política de Mendoza registra ausencias de liderazgos y, en consecuencia, esa política no está encontrando las mejores formas de conectar con la sociedad.

Ante dicha tendencia, sugiero, lector, hacer un repaso de los gobernadores que hemos tenido desde la vuelta a la democracia para comparar el peso político de cada uno de ellos con los que ahora se postulan. Sólo 4 de los 10 gobernadores fueron antes intendentes: Roberto Iglesias, Celso Jaque, Alfredo Cornejo y Rodolfo Suarez.

Uno a uno

Santiago Felipe Llaver (1983-87) llegó al sillón de San Martín con una vasta experiencia política y profesional que lo había llevado por numerosos cargos públicos nacionales y provinciales, además de su carrera de abogado. La perla de su mandato fue la toma de Los Nihuiles para exigir a la Nación el traspaso de esas presas. Fue fundador, junto con Alfonsín, del Movimiento de Renovación y Cambio de la UCR.

José Octavio Bordón (1987-91) tuvo un gran liderazgo en la renovación peronista de Mendoza, que convalidó con su rol de diputado nacional, pero sobre todo con la oxigenación de ideas que aportó en su gobernación. Activo comunicador, creó el Equipo de los Mendocinos , que fue la base para otras dos gobernaciones consecutivas del PJ de Mendoza, además de la suya.

Rodolfo Gabrielli (1991-1995). Fue ministro de Economía de Bordón. Antes había pasado por entidades privadas de estudios económicos, destacándose con artículos de divulgación en diversos medios donde advertía de la necesidad de darle un cambio transformador a la actividad vitivinícola, cimientos que logró empezar a colocar en su gobernación. Debió pivotear entre su pertenencia al bordonismo y la necesidad de convivir con el menemismo.

Arturo Lafalla (1995-99). Quien ya había sido vicegobernador de Bordón y luego ministro de Medio Ambiente de Gabrielli, debió hacer frente a desafíos internos cuando Bordón rompió con el PJ para enfrentar a Menem en las presidenciales de 1995. Su gestión estuvo marcada por la venta de los dos bancos provinciales y otras privatizaciones que había pergeñado el Equipo de los Mendocinos. Logró convencer a radicales y demócratas para que la Seguridad fuera una política de Estado.

Roberto Iglesias (1999-2003). Apoyado en el triunfo nacional de la Alianza, este gobernador casi no tuvo tranquilidad política. Manejó la Provincia en medio de fuertes crisis: el corralito, la caída de De la Rúa, el default, los cambios presidenciales, y el "que se vayan todos". Durante su gestión se inauguró el dique Potrerillos. Debió recortar sueldos, lo que le generó una fuerte pelea con los jueces. Se le reconoce su muñeca ante la adversidad.

Julio Cobos (2003-07). Después de Bordón fue el gobernador más carismático. Pragmático, su administración coincidió con el inicio del kirchnerismo. Fue habilidoso, pero no brillante. Como ingeniero intentó hacer foco en la obra pública. Nestor Kirchner le echó el ojo para sumarlo a su proyecto supuestamente transversal. Néstor y Cobos pactaron hacer Portezuelo del Viento a manera de reparación a Mendoza por los daños que nos dejó la promoción industrial en las provincias vecinas.

Celso Jaque (2007-11). Trató de atacar de entrada la inseguridad que afectaba a Mendoza, Su fuerte marketing electoral se basaba en un "mapa del delito" que iba a servir como plan de gobierno para bajar en seis meses en un 30% el delito. El plan fue un fracaso al igual que la idea de entregar el Ministerio de Seguridad a la oposición demócrata. Poco y nada le sirvió su apoyo militante a Cristina Kirchner, quien no tenía al malargüino en buena estima. Lo rescatable: Jaque pidió perdón a los mendocinos por su error.

Francisco Paco Pérez (2011-15). Fue ministro de Obras de Jaque. De ser un desconocido pasó a ser un funcionario con escaso lucimiento. Luego, la azarosa política lo transformó en candidato a gobernador por decisión de la Casa Rosada. La marea cristinista de 2011, aquella del 54% de los votos que avaló a la reciente viuda de Kirchner, lo aupó y lo llevó al triunfo en Mendoza con el 45% de los sufragios. Los resultados están frescos en la memoria colectiva.

Alfredo Cornejo (2015-19). Nacido en política como funcionario municipal, fue senador provincial, ministro de Gobierno y luego de Seguridad de Cobos; diputado nacional y dos veces intendente de Godoy Cruz. Apoyó a Cobos en la Concertación con Néstor Kirchner, luego truncada. Fue quizás el gobernador más lanzado para meterse con temas "intocables", como el dañino cogobierno con los gremios estatales, la inacción judicial para resolver las incongruencias de ese poder del Estado, o el exceso de estatales y la improductividad. Su punto en contra: cierta tendencia a un exceso de autoridad.

Rodolfo Suarez (2019-23). Hoy, a mitad de su gestión y avalado por los mendocinos en las recientes elecciones legislativas, Suarez ya es un experto en sobreponerse a las adversidades. Su origen está en el rubro de los intendentes. Siendo concejal suplantó al finado Viti Fayad y luego fue refrendado por el voto popular. Cornejo, cuyo postulante oficial iba a ser Martín Kerchner, debió rendirse ante la evidencia de que el intendente Suarez era quien mejor medía en las encuestas. No se ha lucido como quisiera.

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