El nuevo periodo que arrancó el 10 de diciembre con la asunción de Javier Milei, ha mostrado un fuerte golpe de timón en la concepción económica y en el rol que debe cumplir el Estado, tal lo que el candidato prometió en campaña.
Cómo termina el año la Argentina liderada por Milei
El país va finalizando un año plagado de complejidades, con sacrificios y una lucha frontal contra la inflación, y que encuentra a Mendoza preparada para los desafíos que se avecinan
Achicamiento del peso y funciones del Estado, equilibrio fiscal, desregulación normativa, libre competencia y apertura al comercio internacional son principios innegociables para el Presidente.
Para bien o para mal -según lo que le toque a cada cual-, el gobierno dio un giro copernicano al paradigma que rigió durante más de dos décadas, avanzando sin gradualismo, mediante terapia de shock, lo que ha dejado cantidades de heridos y, a su vez, fortalecidos a sectores en los rubros financiero, energético, petrolero, minero, agroexportador y prepagas, entre los más destacados.
Si se compara con los primeros meses de gobierno, el año termina con mejores indicadores económicos, con una tendencia fuerte a la estabilización y en un clima de más esperanza que de incertidumbre.
Después de la dramática escalada de pobres de los primeros meses, el tercer trimestre ha mostrado signos de alivio gracias a la caída de la inflación y de la módica recuperación de los ingresos salariares. Los promedios marcan una tendencia positiva, aunque no le hacen justicia a los sectores que más han perdido en su poder adquisitivo, como los jubilados, los asalariados universitarios, y los empleados públicos en general.
La actividad económica ha mostrado, también, un comportamiento dispar, según el sector de que se trate, mientras que el segundo semestre está dando los primeros datos de recuperación más general. Las proyecciones, que serán corroboradas o desmentidas por la realidad, ofrecen un panorama de suba del PBI que va del 3.5 al 5 por ciento para 2025, de acuerdo con distintos estudios.
No faltan especialistas que hacen notar ciertas inconsistencias en el programa económico, pero la población en general valora la baja de la inflación y la tranquilidad del dólar en sus diferentes versiones.En lo que todos coinciden, es en que la energía de Vaca Muerta ya está trayendo buenas noticias al país y que más temprano que tarde el recurso se convertirá en una fuente de divisas equiparable a las que genera el campo.
En el plano global, el mundo del comercio y de las finanzas está plagado de incertidumbres y no es prematuro avisorar que el modelo proteccionista y de altas tasas de Donald Trump no es el más conveniente para los mercados emergentes y puede afectar, asimismo, el precio de las commodities. Renglón aparte es la ventaja que pueda sacar Milei de su sintonía con el presidente electo de los EE.UU., en términos del comercio bilateral o en relación con las tratativas con el FMI.
Al margen de los aspectos netamente económicos -siempre dominantes-, en lo que se refiere al empleo, la inflación, la pobreza, los servicios u otros aspectos relacionados y que hacen a la calidad de vida, como es el relativo a la inseguridad, hay temas en los que el gobierno sigue estando en deuda. El progreso de los países, aún en lo económico, se monta sobre la calidad institucional. El ninguneo al Poder Legislativo, que se ejemplifica en la negación del debate del presupuesto, o el empecinamiento por nombrar a los jueces resistidos para la Corte, son pasos hacia atrás. Tampoco se vislumbra una lucha decidida contra la corrupción y el manejo de casos como el del destituido Edgardo Kueider, el del director de la DGI, Andrés Vázquez, el del aliado Cristian Ritondo, o la transa detrás de la caída del proyecto de Ficha Limpia, no hacen más que levantar sospechas sobre la probidad gubernamental.
Son actitudes que contrastan con otras acciones, como la eliminación de los intermediarios que lucraban con la necesidad a través de los planes sociales.
El combate contra la corrupción no sólo se logra desmantelando los inumerables "quioscos" que han pululado desde siempre en el Estado o en relación con él. Debe ejercerce mediante una acción sistemática que no repare en costos políticos ni en pérdida de votos de aliados circunstanciales por visiones pragmáticas o especulaciones políticas.
Pero además, las batallas culturales y "anticasta" se libran a través de un accionar coherente y con conductas que marquen ejemplos, no a través de las meras declamaciones o insultos proferidos a los que opinan distinto, ya sea la vicepresidenta, opositores, periodistas o dirigentes de distinta estirpe.
Por otro lado, el manejo a discreción de los recursos se convierte en otra fuente de administración espuria, un mal endémico del poder político que familiariza a la gestión de Milei con el peor costado del kirchnerismo.
Se ha jugado hasta ahora un cuarto del partido y todavía se está a tiempo de levantar el desempeño.
Nuestra Mendoza
La Provincia cierra un año dejando establecida una amplia plataforma para el despegue. Si bien Mendoza está signada por la situación nacional, con altos niveles de pobreza y un estancamiento de su economía que lleva tres lustros, no padece ciertos problemas estructurales que aquejan al país.
La batalla por el superávit se ganó en el primer mandato de Cornejo, aunque en baja, la obra pública nunca se paralizó, y la inversión en los servicios públicos se ha ido acentuando. Según la dirigencia empresarial hay un buen clima de negocios, los altos impuestos han tendido a la baja, y la matriz económica se ha extendido hacia sectores basados en el conocimiento, mientras el enogastroturismo ha sido fuente de satisfacciones, pese a que esta temporada se ha complejizado con un tipo de cambio desalentador. La apuesta a la minería y a la energía paulatinamente irá dando sus frutos en términos de inversiones y promoción del empleo.
En el plano institucional, aun con los tradicionales chisporroteos, se ha observado una Legislatura colaborativa y, entre otros acompañamientos, le ha dado la venia a la sucesora de Pedro Llorente en la Corte, lo que contrasta con las tensiones en la Nación, derivadas de la pretensiones de Milei de avanzar con el nombramiento de jueces cuestionados.
Si se concreta en buenos términos la privatización de IMPSA, la empresa emblema cobraría un nuevo impulso con sede en la provincia, donde se eslabonan múltiples empresas de diversos rubros, en particular de la metalmecánica. Caso contrario, sería un dolor de cabeza que afectaría a centenares de profesionales especializados y trabajadores calificados, y a la actividad provincial.
El irresuelto sistema integral de lucha antigranizo es otra amenaza para el conjunto de la producción y la economía regional, que el Gobierno no debe dejar de atender en forma prioritaria. Tampoco puede dejar a los agricultores librados a su suerte.
El ambicioso plan de obras diseñado para el corto y el mediano plazo, con presupuesto de la Provincia y con los fondos del resarcimiento, augura soluciones estratégicas y un movimiento multiplicador de la actividad económica local que resulta promisorio.
El gran desafío es que la Nación haga bien las cosas, y ofrezca el escenario estable y previsible que es indispensable para que Mendoza pueda desplegar todo su potencial. Lo mismo para las posibilidades en materia de exportaciones, que este año, a pesar de lo crítico, han mostrado un interesante desempeño.
Mucho de lo que viene, también dependerá de que el gobierno de Alfredo Cornejo pueda sacar partido de su relación con el gobierno nacional ante lo incierto de no tener presupuesto aprobado y en un 2025 que, por si fuera poco, estará signado por el proceso electoral.




