La Mesa Política que impuso el kirchnerismo dejó en claro que el operativo clamor para "Cristina Presidenta" está en marcha.
Para allanar el camino, la campaña sobre la autoproclamada proscripción se acentuará por doble vía. Por un lado sirve a los efectos de ir contra la Justicia que la condenó y, al mismo tiempo, el juego de la victimización suele colaborar, aunque solo en ciertas circunstancias.
En el caso Cristina, se ha construido la paradoja de que se la presume proscripta y candidata al mismo tiempo. Toda una contradicción, claro que posible en la política argentina.
El camino de la candidatura en nombre del Frente de Todos no ha quedado aún despejado. Las cavilaciones de Alberto Fernández sobre un intento reeleccionista ponen en duda la oferta que habrá en las PASO. Tampoco se puede descartar del todo a Sergio Massa -ni a otros nombres que se están manejando-, aunque el tigrense ha dicho que es incompatible una candidatura a presidente siendo ministro de Economía.
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También es cierto que su suerte, más que a la interna de la coalición, está ligada al derrotero de la inflación, que en estos meses parece conspirar contra sus ambiciones políticas, además de aumentar la pobreza y deteriorar la calidad de vida.
En la vereda de enfrente, por más que la última foto de familia sea una muestra de concordia, las diferencias entre las diversas cabezas de los espacios que componen Juntos por el Cambio afloran todo el tiempo.
Una muestra está dada en el último choque entre Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich por la tesitura de Omar De Marchi, quien se ve prácticamente fuera de Cambia Mendoza, con críticas públicas que no aminoran a la gestión de Suarez y al líder del radicalismo, Alfredo Cornejo.
Los trapos al sol
La convocatoria que hizo el radicalismo hace unos días se mostró como exitosa por la confirmación de varios partidos, dirigentes, sellos y sellitos. Pero sigue en dudas el sector del PRO que responde a De Marchi, el que tiene mayor caudal electoral de los aliados de la UCR.
Hubo una suerte de ultimátum para que se decida, pero la fecha se ha ido postergando. El lunes podría ser el Día D, por la amenaza de intervención que está ejerciendo Patricia Bullrrich, la titular del PRO, enfrentada con Rodríguez Larreta, con quien está alineado el lujanino.
No es ése el único asunto ríspido que tiene a resolver Juntos por el Cambio porque, entre otras indefiniciones, nadie sabe qué rol va a jugar Mauricio Macri en estas presidenciales.
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Otro dilema es qué hacer con el fenómeno Milei que les está restando adhesiones en varias provincias y asoma con la mayor intención de voto para presidente en Mendoza, según la encuesta de Catterberg.
A todo esto, en Cambia Mendoza quieren salir sin más dilaciones a desplegarse en los siete departamentos que adelantaron las elecciones, para lo cual necesitan resolver, además, cual será la decisión de Jorge Difonso.
El sancarlino, sin ahorrar críticas a los radicales, dijo que sería estratégico conformar una fuerza con autonomía provincial.
No es descartable -tampoco lo hace él- que busque aglutinar fuerzas con De Marchi y demócratas, con quienes viene de un tronco común. "Con Omar nos conocemos desde chicos", respondió cuando le consultamos al respecto en Radio Nihuil.
Con el panorama actual, lo más probable es que haya una interna entre Cornejo y Luis Petri, quien ha ratificado su intención de ir a las PASO para enfrentar a Cornejo por la candidatura a gobernador.
Por si fuera poco, el radicalismo tiene la ardua tarea de ordenar la sucesión en los departamentos donde no pueden ser reelegidos los actuales jefes comunales, evitando dejar la menor cantidad de heridos.
Tampoco hay definiciones en el justicialismo local, aunque se avanzó en la convocatoria al Congreso partidario para el 24 de febrero.
Ya dijo la presidenta del PJ, Flor Destéfanis, que el límite de las alianzas es el macrismo, Cornejo y De Marchi. De todos modos, nada ha quedado ratificado todavía y persisten dudas de si algún intendente irá a promover una alianza con el referente del PRO.
Mientras tanto, la intendenta de Santa Rosa se entusiasma con que una ruptura en Cambia Mendoza aliente a otros postulantes peronistas a la Gobernación, además de la de Martín Hinojosa, que ya está lanzada.
El presidente del INV sigue cosechando apoyos silenciosamente mientras ningún otro aspirante le ha salido al ruedo y, si no hay contratiempos, hasta podría ser el candidato de la unidad.
El mejor escenario para la principal fuerza opositora se daría si efectivamente se parte Cambia Mendoza y el peronismo aventa algunas posiciones rupturistas por las diferencias hasta ahora solapadas entre intendentes y cristinistas, además del sector crítico que lidera Guillermo Carmona, alineado con el flamante Jefe de Gabinete, Agustín Rossi.
Por su parte, el arco político -de derecha a izquierda- no alineado en los dos grandes bloques está expectante respecto de cómo se acomoda la oferta política, consciente de que el electorado ha dado oportunidades históricamente para la emergencia de terceras fuerzas, un espacio que últimamente ha quedado vacante.
El calendario avanza y apura definiciones, guiadas exclusivamente por una lógica de especulación electoral. Con suerte, el debate de ideas quedará para más adelante.
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