En principio, que la Nación ya se esté ocupando del problema del bajo rendimiento académico de los alumnos y de la calidad educativa es auspicioso. Aunque esta propuesta la podría haber pensado en estos dos años de pandemia y no tratar de implentar una iniciativa cuando el ciclo escolar ya está iniciado.
Cantidad de horas en la escuela no es sinónimo de calidad: hay que definir para qué
Sumar 25 por ciento de tiempo escolar para reforzar dos áreas fundamentales como Lengua y Matemática es bienvenido. El punto es cómo se implementará en la provincia.
Da la sensación de que "es un gesto para la tribuna", como criticó la investigadora y especialista en educación, Guillermina Tiramonti.
Pero para que no quede en un gesto para la tribuna, la medida tiene que tener el consenso de todos los sectores educativos, no solo de las provincias políticamente afines al Gobierno Nacional.
Además, se debe definir la metodología, hacer una seguimiento y evaluación de esos aprendizajes. Pero fundamentalmente, apuntar a los sectores más pobres. Esos niños son los que tienen peores resultados, ya que a veces no tienen el acompañamiento en la casa y la escuela es sólo el lugar para ir a comer. Son alumnos que no hacen un buen aprovechamiento del tiempo de permanencia en el ámbito educativo porque no hay suficientes motivaciones.
Quizá se deban aplicar varias metodologías para que los niños que no logran buenos resultados se queden en el camino o sigan adelante como si hubiesen aprendido, con los consecuentes resultados: no terminarán el secundario o lo harán a los "ponchazos".
Es necesario que cada estado achique la brecha educativa, focalice las trayectorias individuales y termine con esa pedagogía compasiva que resuelve la promoción automática del chico casi sin esfuerzo solo para "mostrar buenos resultados".
Mendoza ya tiene 4 horas y 30 minutos de clases
En Mendoza hace años que la jornada escolar en las escuelas primarias de modalidad simple es de 4 horas y media. Si se implementa la medida que propone la Nación sería sumar media hora más a la carga horaria.
Las opciones de adelantar el ingreso o atrasar la salida se pueden superponer con los horarios de otra escuela que comparta el mismo edificio, o complicaría a más de un docente que cumple trabajos en otras instituciones.
A primera vista más que una solución al pésimo rendimiento escolar de muchos niños, la propuesta se presenta como un dolor de cabeza para padres y docentes.
Carina Sedano, secretaria general del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación, planteó por Radio Nihuil varios interrogantes: "Los profesores, los celadores, todos ya tienen una organización escolar, en la cual muchos de ellos son docentes 'taxi'. Entonces, ¿de qué manera se respetará para que lleguen a tiempo a otras escuelas? ¿Cómo se organizará el trabajo en los edificios escolares?"
El Ministerio de Educación pretende pasar de 720 a 950 horas anuales de clases en primaria, equivalente a 38 días de clase, lo que colocaría a Argentina entre los países de mayor presencia escolar de la región. "El foco estará en a qué se destinará esa hora extra para fortalecer la lectoescritura y la matemática", señaló el ministro Perczyk.
Sin embargo, Mendoza empezó las clases el 21 de febrero, cuando la mayoría de las provincias lo hizo el 3 de marzo. La idea de la DGE es alcanzar 195 días de clases, 15 más que los 180 estipulados en la Ley de Educación 25. 864.
"Acá tenemos 4 horas y 30 minutos de clases, Mendoza ya tiene media hora más que el resto. También hay que aclarar que la provincia empezó antes las clases que las otras provincias. Hay que debatir ¿qué vamos a hacer en esos 38 días más que dicen vamos a tener?", preguntó la gremialista Sedano.
¿Cómo se usará ese tiempo?
La doctora en Sociología, especialista en educación y representante del Observatorio Argentinos por la Educación, Cecilia Veleda, analizó por Nihuil que "a priori la decisión es auspiciosa porque la situación educativa ya era preocupante antes de la pandemia. Contar con más tiempo siempre es importante para lograr mejores aprendizajes".
En coincidencia, el ex director de Escuelas, y actual asesor de la Gobernación Jaime Correas dijo que "como concepto, más tiempo de los chicos en la escuela es bueno. Ya lo planteamos cuando quisimos llegar a 190 días, toda la evidencia internacional que hay sobre esto habla de la cantidad de tiempo en la escuela".
Sin embargo, ambos especialistas se plantearon cómo se usará ese tiempo. Sobre todo para que no se transformen en una carga para docentes y terminen siendo solo un recreo para los chicos.
"Si ese tiempo no está acompañado de una serie de condiciones no es suficiente. Es difícil de implementar pero no imposible", aseveró Correas.
"Coincido en fortalecer las horas de lengua y matemática, son dos áreas fundamentales. Pero depende del uso que se le dé a ese tiempo. Aumentar el tiempo de escolarización no necesariamente mejora las condiciones de aprendizaje", argumentó la especialista Veleda
Más tiempo en la escuela es lo deseable, pero lo que importa es trazar el objetivo claro, ya que no necesariamente va a mejorar los aprendizajes.
Si no, basta mirar algunos resultados de las pruebas Aprender donde un alto porcentaje de los estudiantes pasan 6 o 7 años en primaria sin comprender un texto y un gran porcentaje termina sin saber leer y escribir adecuadamente. Más tiempo no garantiza aprendizaje
En mi columna del 27 de febrero sobre Calidad Educativa les contaba que el propio director de Escuelas, José Thomas, confirmaba que hay chicos en Mendoza que llegan al secundario sin saber leer. “El primer predictor de abandono escolar es la comprensión. Cuando un chico tiene mala comprensión tiene muy pocas posibilidades de transitar la secundaria”.
Cuando uno se para a pensar cómo puede ser que un chico transite toda la primaria sin saber leer lo primero que se pregunta es quién es el responsable ¿Los docentes por no advertir esos inconvenientes? ¿El sistema? Thomas nos decía que lo que falla es el sistema.
"La gran cuestión es ¿cómo se va a utilizar ese tiempo y cuál va a ser la riqueza de las estrategias de enseñanza? Es muy importante el acompañamiento de los ministerios de Educación de las provincias a las escuelas para que ese tiempo extra se aproveche" afirmó Veleda.
Además la especialista contó que hizo un estudio para el Programa de Educación del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), y analizó entre otros el caso Mendoza, lo que se tradujo en el libro "Nuevo tiempos para la educación primaria" que se publicó en Septiembre de 2013.
"Una de las conclusiones en la comparación internacional es que en sí misma la extensión del tiempo de escolarización, no genera necesariamente mejora en los aprendizajes" afirmó Veleda.
El Consejo Federal, sin definición
El viernes se reunió el Consejo Federal de Educación para tratar la extensión horaria en las escuelas primarias públicas con jornada simple. La reunión la encabezó el ministro de Educación de la Nación y estuvieron sus pares de las 24 jurisdicciones educativas.
Por ahora, solo decidieron conformar mesas de trabajo con todos los sectores de la comunidad educativa, para continuar analizando la iniciativa.
Sin definiciones para Mendoza, se dijo desde la DGE que se comprometieron a garantizar el piso mínimo de 25 horas semanales de clases en las primarias.
La Nación ya designó un presupuesto de 18.000 millones de pesos para concretar la iniciativa, ya que el Gobierno central pagará el 80 por ciento de la carga horaria de los docentes, el otro 20% lo tendrán que abonar las provincias.
En principio, el ministro Percsyk pretendía implementar la medida desde mayo, pero ahora dicen que será progresiva
"Esto no es sólo pagarle a los docentes, sino todo lo relacionado a los fondos que no están llegando a las escuelas", afirmó la titular del SUTE
"Hacer esto en cada escuela de la Argentina es muy difícil porque requiere de una cantidad de logística importante. Hay lugares en los que se puede hacer y en otro no", afirmó el ex director general de Escuelas, Jaime Correas.






