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Arrancó el año electoral

La decisión del Frente de Todos de cancelar las PASO, apura las estrategias para enfrentar los comicios de 2021.

El año pasado fuimos convocados a elecciones primarias desvirtuadas. No eran comicios para elegir la lista de candidatos de los partidos o coaliciones que quedarían en carrera para competir en las generales. En esa oportunidad no hubo un solo espacio que ofreciera más de una lista a la ciudadanía, y por lo tanto las PASO no tuvieron otro sentido que anticipar la inevitable derrota de Mauricio Macri.

Cuando todavía el gobierno de Cambiemos estaba a tiempo de promover la cancelación de esas primarias que no tendrían el sentido para lo cual fueron creadas, Alfredo Cornejo decía a viva voz que no deberían realizarse.

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Obviamente el pedido del referente radical fue desoído y así quedó sentenciada la intención de continuidad de Macri. Sin una verdadera contienda al interior de las agrupaciones, las primarias de agosto se convirtieron en un rigurosa encuesta nacional que repercutieron en la debacle de los mercados y en un anticipo aproximado de los resultados que se consagrarían en las generales de octubre.

No fue el único punto de discordia de Cornejo con el expresidente. El entonces gobernador también reclamaba por los tarifazos y la dureza de la política económica que minaba los bolsillos y por ende las chances electorales del oficialismo. La tenue curva de recuperación económica requería de mayor tiempo para afirmarse, por lo cual saltar el escollo de agosto hubiera significado, probablemente, correr con mejores posibilidades. Pero la soberbia de Macri y el creerse por encima de todos, lo llevó derecho al fracaso de su gobierno y apuntaló el regreso de Cristina como integrante de la fórmula presidencial.

Si algo no puede achacársele al peronismo, en sus diferentes variantes, es la astucia para hacerse del poder. Si levantar las PASO le resulta conveniente, entonces estará dispuesto a hacerlo.

La política como el arte de la hipocresía

Con eso de que los gobernadores están planteando lo inoportuno de celebrar las primarias en medio de la pandemia, Alberto Fernández ya tiene el aval para mandar el proyecto al Congreso. El gasto del acto comicial y la coincidencia con el operativo vacunación es el argumento lógico que se están encargando de militar. No van a hablar, se supone, de cálculo electoral, ni dirán que el Gobierno necesita ganar tiempo para darle un envión a la economía.

Según el relevamiento de expectativas del mercado (REM), la inflación va a estar por encima de la que arroja este año -cercana al 37 por ciento-, pero la economía en general podría mostrar poco a poco signos de reactivación. Otra vez, el "segundo semestre" debería encontrar un sendero de crecimiento (moderado) y ofrecer algunos logros concretos en la lucha contra la pandemia. Los niveles récord de pobreza y el alto desempleo conforman el peor escenario para el oficialismo, que seguirá apuntando hacia el gobierno anterior como responsable de todos los males, y a los inevitables efectos de la pandemia. Ponerse a pensar en elecciones primarias quizás sea la última prioridad de la población, castigada este año de todas las formas posibles. El programa de vacunación que deberá extenderse de manera masiva a lo largo de los meses brindará a su vez un logro gubernamental del cual agarrarse para la campaña. La situación económica, todavía en estado calamitoso, es probable que se vaya afirmando escalón tras otro como para brindar una esperanza. El cambio a última hora de los aumentos jubilatorios al que forzó la Vicepresidenta se inscriben en la necesidad de sostener la alianza con los sectores más afines del electorado.

También pesarán en el voto los gestos y señales tanto del oficialismo como de la oposición. La experiencia electoral del 2019 indica que no es la corrupción el asunto más sensible a la hora de optar en el cuarto oscuro, sin embargo las acciones de manipulación de la justicia han logrado aglutinar a buena parte de la ciudadanía dispuesta a resistir. Las causas que involucran a Cristina y su familia seguirán siendo uno de los promotores de la grieta y parte de la agenda oficial, junto a la salud, la economía y la cuestión social.

La elección provincial

A Rodolfo Suarez, quien conserva altos niveles de aprobación de su gestión, no dejaría de convenirle saltar las PASO para llegar con más fuerza a las elecciones generales. El Gobernador ha soportado la frustración de su proyecto minero, ha debido postergar otras de sus iniciativas como la reforma constitucional y la ley de Educación, y sigue sobrellevando lo relativo a la pandemia con buena adhesión de la ciudadanía. Su lema de buscar el equilibrio entre el cuidado de la salud y la apertura de la mayoría de las actividades le ha sido reconocido. Al gobernador hipotéticamente también le resultaría favorable ganar tiempo para mejorar las chances de cara a las elecciones de medio término, no obstante, su posición es distante a la de sus pares peronistas.

Suarez sostiene que en los lugares donde haya más de una lista interna debe conservarse las PASO, para evitar lo que sería un retroceso institucional en el sistema de selección de candidatos. El asunto promete confrontaciones en Juntos por el Cambio, mientras en el Frente de Todos se han cerrado filas para el debate en el Congreso.

En Mendoza, Anabel Fernández Sagasti logró aglutinar a las fuerzas internas y fue consagrada como presidenta del Partido Justicialista, secundada por Matías Stevanato y Martín Aveiro en la conducción partidaria. De lucida participación en el Congreso, la senadora nacional ha logrado consolidar un peso propio, más allá de formar parte del círculo de confianza de Cristina. La trabajada unidad partidaria a nivel provincial y en 14 departamentos le ofrece una base competitiva para la contienda electoral.

La Provincia tendrá un ajetreado 2021, con las secuelas de la pandemia, que no tiene fecha cierta de cierre, y con una relación con la Nación que no logra estabilizarse. Suarez ha persistido con sus pedidos de asistencia financiera, pero sin sacar los pies del plato, como ha quedado expresado una vez más con la firma del consenso fiscal.

Todavía no están definidas quiénes serán las principales espadas de la contienda electoral que será crucial para los últimos años de los mandatos en curso, aunque ya se especula con algunos nombres. Son éstos asuntos de la política, que no debe descuidar lo esencial: mejorar la calidad de vida de la población.